capítulo 16

930 Palabras
La Confrontación Valeria caminaba con pasos decididos, aunque su corazón latía con furia y desesperación. Cada palabra que había escuchado de la boca de Adrián y sus amigos resonaba en su cabeza como una sentencia. ¿Cómo era posible que él, de todas las personas, aceptara algo tan vil? Clara no se merecía esto. No después de todo lo que había pasado. No después de haber confiado ciegamente en él durante tantos años. Cuando finalmente llegó hasta donde estaban Adrián y sus amigos, se detuvo por un segundo, observándolos desde la distancia. Las risas continuaban, llenas de complicidad, como si acabaran de sellar algún pacto macabro. Adrián estaba en medio de ellos, con una expresión que intentaba ocultar lo que realmente sentía, pero Valeria lo conocía demasiado bien. Podía ver el conflicto en sus ojos, la lucha interna que estaba teniendo, aunque no lo demostrara en voz alta. Sin pensarlo más, avanzó hasta quedar a pocos metros de ellos. Marcos fue el primero en notarla, levantando una ceja en una mezcla de curiosidad y burla. —Vaya, mira quién llegó. La mejor amiga de Clara. ¿Qué te trae por aquí, Valeria? —preguntó con su típica sonrisa engreída. Adrián se tensó al escuchar su nombre. Sabía que Valeria no era de las que se metían en asuntos ajenos, al menos no sin una razón poderosa. Y ahora, verla ahí, con esa mirada de ira contenida, le hizo darse cuenta de que probablemente había escuchado todo. El pánico lo golpeó por un segundo, pero lo ocultó bien. No podía permitirse mostrar debilidad frente a Marcos y los demás. Valeria lo miró directamente, ignorando a los otros. No había tiempo para rodeos. —Necesito hablar contigo, Adrián —dijo, su voz firme y sin titubeos. Marcos soltó una carcajada, como si la situación le pareciera divertida. —¿Qué pasa? ¿Vienes a defender a tu amiga? Ya sabemos lo mucho que la cuidas —comentó con tono burlón. Valeria lo fulminó con la mirada, pero no le respondió. No tenía tiempo para lidiar con él. Lo único que le importaba en ese momento era confrontar a Adrián. —Adrián, tenemos que hablar. Ahora —insistió. Adrián vaciló por un instante. Quería evitar esa conversación a toda costa, al menos en ese momento. Sabía que Valeria estaba furiosa, y con razón. Pero con Marcos y los otros allí, no podía permitirse bajar la guardia. No podía mostrar debilidad. —No tengo nada que hablar, Valeria —respondió, intentando sonar frío y distante. Pero Valeria no se dejó intimidar. Sabía que algo estaba mal, y no iba a dejarlo pasar. —Claro que tienes algo que hablar —dijo, apretando los dientes—. Sé lo que estás haciendo. Escuché todo. El grupo de amigos guardó silencio por un segundo, todos intercambiando miradas incómodas. Adrián sintió que el suelo se tambaleaba bajo sus pies. Sabía que Valeria había escuchado, pero escucharla decirlo en voz alta lo hacía sentir expuesto. —¿Escuchaste todo? —preguntó Marcos, divertido—. Entonces ya sabes lo que planea Adrián. No es nada personal, Valeria. Solo es un juego. Valeria apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Era mucho más que un juego. Esto iba a destrozar a Clara. Y lo peor de todo era que Adrián lo sabía. —Clara no es parte de ningún juego —espetó Valeria, con la voz quebrada por la indignación—. Y tú lo sabes mejor que nadie, Adrián. No puedo creer que aceptaras esto. Adrián intentó mantener la compostura. Sabía que Marcos y los demás lo estaban observando, esperando ver cómo respondía. No podía mostrar debilidad. No podía echarse atrás, no con ellos allí. —Es solo una apuesta, Valeria —respondió, intentando sonar indiferente, pero la tensión en su voz era evidente—. No va a pasar nada. Valeria lo miró con incredulidad. No podía creer lo que estaba escuchando. Adrián, el chico que había sido el vecino protector de Clara durante toda su vida, ahora estaba dispuesto a jugar con sus sentimientos. —¿Nada? —repitió, llena de frustración—. ¿Eso es lo que crees? ¿Que no va a pasar nada? Adrián, tú conoces a Clara mejor que nadie. Sabes que ella... que ella confía en ti. Si haces esto, la vas a destruir. Adrián tragó saliva, sintiendo un nudo formarse en su garganta. Cada palabra de Valeria golpeaba en su conciencia como una bofetada. Pero no podía ceder. No con Marcos y los otros observándolo como si fuera un espectáculo. —Ya está hecho —dijo finalmente, con una frialdad que no sentía en su interior—. No puedes cambiarlo. Valeria lo miró en silencio, con los ojos llenos de dolor. No por ella, sino por Clara. Sabía que no podía hacer nada en ese momento. No frente a los demás. Pero no iba a permitir que Clara sufriera por esto. Tenía que encontrar la forma de protegerla, aunque le doliera. —Haz lo que quieras, Adrián —dijo, finalmente, con una calma que le sorprendió a ella misma—. Pero te advierto que, si haces que Clara sufra, no te lo voy a perdonar. Sin esperar respuesta, Valeria se dio la vuelta y se alejó, conteniendo las lágrimas. No podía dejar que Adrián viera lo mucho que le dolía. No ahora. Pero, en su corazón, había tomado una decisión. Haría lo que fuera necesario para proteger a su amiga, aunque significara guardar este secreto. Aunque eso la lastimara a ella misma.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR