El acercamiento inesperado
Las semanas pasaban lentamente, cargadas de silencios incómodos y miradas furtivas. Valeria no se despegaba de Clara ni un solo día. Desde que había escuchado la conversación de Adrián con sus amigos, no podía dejar sola a su amiga. Sabía que, aunque Clara no lo admitiera, aún tenía sentimientos por él, y Valeria haría todo lo que estuviera en su poder para protegerla de lo que pudiera suceder.
Clara, por su parte, se había refugiado en la música. Su bastón siempre a su lado, y Valeria, fiel a su lado como siempre, buscaba maneras de distraerla, de hacerla sonreír. A menudo, cuando caminaban juntas, Valeria ponía las canciones de Michael Jackson, sabiendo lo mucho que Clara las amaba. El ritmo, las melodías, eran un escape para ambas, un respiro en medio de tanta tensión.
Sin embargo, Clara no podía evitar notar que Adrián estaba... diferente. Había algo en su forma de actuar que la confundía. Parecía estar más presente, más cerca, aunque siempre con esa barrera invisible entre ellos. Él seguía con Carolina, claro, pero en las últimas semanas, había momentos en los que sus miradas se cruzaban de una manera que ella no lograba comprender. ¿Estaba arrepentido? ¿Sentía algo? No quería pensar en eso. No quería darle lugar a las dudas.
Esa tarde, Clara y Valeria caminaban por el parque cerca de la universidad. El sol brillaba, pero el viento fresco les daba una sensación agradable. Valeria había puesto en el altavoz su canción favorita de Michael Jackson: "Beat It". La energía de la canción invadía sus cuerpos, y Clara, por un instante, se dejó llevar por el ritmo.
—Vamos, Clarita —dijo Valeria, sonriendo—. Sabes que te encanta. Muévete un poco, aunque sea.
Clara rio, aunque no se sentía del todo bien. Pero la insistencia de Valeria y el contagioso ritmo de la canción la hicieron ceder. Se movió tímidamente al principio, balanceando los hombros, pero luego, poco a poco, dejó que su cuerpo fluyera con la música.
—Eso es, chica peligrosa —le dijo Valeria con una sonrisa—. ¡Sabía que no podrías resistirte!
Clara sonrió, disfrutando del momento. Aún sentía el peso de todo lo que había pasado con Adrián, pero, al menos en esos momentos, la música la hacía olvidarse de todo. Era como si Michael Jackson le susurrara al oído que todo estaría bien, que podía seguir adelante, sin importar lo que sucediera.
De repente, Valeria se tensó. A lo lejos, vio a Adrián caminando con Carolina, pero su mirada estaba fija en ellas. Valeria apretó los dientes, odiando la tensión que eso le provocaba. No quería que Adrián se acercara, no después de lo que había oído. Sin embargo, algo en su expresión la desconcertó. No era la arrogancia de siempre, sino algo más suave, casi... arrepentido.
—Clara —dijo Valeria, intentando distraerla—. Vamos, pon otra canción. ¿Qué tal "Smooth Criminal"? Sabes que esa siempre te pone de buen humor.
Clara asintió y buscó la canción en su teléfono, mientras Valeria no quitaba la vista de Adrián. Él parecía vacilar, como si quisiera acercarse, pero algo lo detuviera. Carolina seguía hablando, pero él no parecía prestarle atención. Solo tenía ojos para Clara.
La música empezó a sonar y, como si la energía de la canción la poseyera, Clara se levantó, dejándose llevar de nuevo por el ritmo. Valeria la observó con una sonrisa de orgullo, pero también con una preocupación latente. Sabía que Adrián estaba observando, y no le gustaba la idea de que él pudiera volver a interferir en la vida de Clara.
Mientras Clara se movía, Adrián dio un paso adelante. Su corazón latía con fuerza en su pecho. Quería hablar con ella, disculparse, decirle lo que realmente sentía, pero cada vez que lo intentaba, algo lo detenía. Los recuerdos de la apuesta, la presión de sus amigos, todo lo que había hecho... todo eso lo mantenía en silencio, atrapado en su propia confusión.
Carolina, al notar que Adrián no la escuchaba, lo tomó del brazo con fuerza.
—¿Qué pasa contigo, Adrián? —le preguntó, irritada—. Hace días que estás raro. ¿Por qué siempre miras a esa chica?
—No es nada —respondió él, intentando desviar la conversación—. Solo me distraigo.
Pero incluso mientras lo decía, sabía que era una mentira. Clara nunca había sido "nada" para él. Desde que eran niños, ella había ocupado un lugar en su corazón que ni siquiera él podía explicar.
Valeria, mientras tanto, se acercó a Clara y le tomó la mano, interrumpiendo su baile. No quería que su amiga supiera que Adrián las observaba. Quería protegerla, evitarle más sufrimiento.
—Vamos a casa, Clarita —le dijo suavemente—. Ya es tarde.
Clara, aún jadeante por el baile, asintió.
—Está bien, Vali. Gracias por estar siempre conmigo.
Las dos chicas se alejaron del parque, mientras Adrián se quedaba en su lugar, observando cómo se marchaban. Un nudo se formó en su garganta. Cada vez le resultaba más difícil mantener las distancias, pero ¿cómo podía acercarse después de todo lo que había hecho? ¿Cómo podría ganarse su confianza de nuevo, cuando él mismo sabía que había destrozado cualquier oportunidad de estar cerca de ella?
La canción de Michael Jackson resonaba en el aire, sus letras llenas de energía, pero en el corazón de Adrián, solo había silencio y un profundo arrepentimiento.