Lucy Nos despedimos de Jess y Ethan, y luego Meison me acompañó hasta la puerta de mi casa. No me sentía demasiado animada, pero trate de hacer que él no lo notara. Los pocos metros que nos separaban de la entrada los recorrimos en silencio. A ninguno nos apetecía decir algo. De igual manera a pesar de no hablar, él no soltaba mi mano. La tenía sujeta como si creyera que si me soltaba me perdería. Eso me pareció tan dulce, tan tierno de su parte. Que sin darme cuenta, mis labios se curvaron en una pequeña sonrisa. Al pisar la entrada nos quedamos viéndonos, nuestras miradas estaban conectadas. El corazón me latía con fuerza, y un pequeño temblor me recorrió de punta a punta. Meison solo me sonría, una sonrisa cálida y afectuosa, que con solo verla hacia que te sintieras querida.

