POV Arabella El silencio en la habitación es denso, pero no me molesta. Me pertenece. Lo he hecho mío en estos meses. Los altos ventanales de cristal dejan entrar la luz opaca de una tarde gris londinense, y la brisa de julio, aunque tibia, no disipa este nudo constante que tengo en la garganta desde que desperté esta mañana. El aire huele a gardenias frescas, porque mandé a llenar el jarrón hace una hora. Es el único aroma que me tranquiliza. Jasire me observa desde su rincón favorito, entre los visillos blancos y la alfombra mullida de lana. Está acostado con las patas delanteras cruzadas, como si fuera un puto rey esperando que su reina lo guíe. Parpadea lento cuando lo miro, con esa expresión arrogante que solo me recuerda al dueño. —No pongas esa cara, Jasire… —susurro mientras p

