Pov Amarí. Cinco meses han pasado desde que el fuego consumió a Milak en lo profundo del bosque. Desde que mi hermano, mi sangre, se fue entre humo, cenizas y el dolor de una mujer que amamos los dos. Desde entonces, todo en mí cambió. La guerra sigue rugiendo allá afuera como una bestia sin amo, pero aquí... aquí solo está ella. Tasya. Cada mañana despierto antes que el sol y la veo dormir. A veces habla dormida. A veces tiembla. A veces, simplemente llora sin lágrimas, con un suspiro herido que me parte la puta alma. Yo no soy un hombre suave, ni lo seré. Fui criado entre sangre y pólvora, con las manos endurecidas por las órdenes de Vladimir y la conciencia perforada por mis propios pecados. Pero cuando ella se gira en la cama, pone su barriga contra mi costado y su mano me busca ent

