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1866 Palabras
Un Futuro que Debemos Evitar Riku se puso rígido, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. Aún podía sentir el impacto emocional de la visión que acababa de presenciar, pero el caos se había desvanecido. En su lugar, solo quedaba un vacío, una calma inquietante que lo rodeaba por completo. La figura de Anthea frente a él, imponente y serena le sonreía con suavidad. Su presencia llenaba el lugar, irradiando una fuerza que Riku siempre había sentido cuando estaba cerca de ella, pero esta vez era diferente. Había una expresión, una intensidad en sus ojos que lo hizo darse cuenta de que esto no era solo otra visión. Esto era real, o al menos, tan real como podía ser en el espacio mental en el que se encontraba. Anthea lo miró con una mezcla de compasión y determinación. Vestía la misma armadura que había visto en la visión, pero ahora no parecía desgastada ni rota. Se acercó a él con pasos lentos y medidos, su voz resonando en el vacío con una suavidad que contrastaba con el peso de sus palabras. - Lo que viste, Riku, - comenzó a decirle - es el futuro que se aproxima si todo sigue como hasta ahora. Riku tragó saliva, sus manos temblaban aún por la intensidad de las imágenes que acababa de presenciar. El dolor, la desesperación, la destrucción… Todo seguía ardiendo en su mente. - ¿Ese futuro… es inevitable? - le preguntó con voz rasposa, temiendo la respuesta. Anthea negó con la cabeza lentamente, su mirada penetrante, pero compasiva. -No lo es, pero está en camino, Riku. Lo he visto en múltiples visiones, todas ellas convergen hacia ese mismo final si no hacemos algo. Es por eso que estás aquí y es por eso que yo estoy aquí contigo ahora. Riku frunció el ceño, tratando de comprender. La confusión lo envolvía. Anthea era la meta humana más poderosa que conocía, la líder de la comunidad, alguien con habilidades que trascendían incluso su comprensión. Sabía que tenía la capacidad de ver el futuro, pero no con ese nivel de detalle. No con esa precisión. - ¿Qué es lo que pretendes que haga? - inquirió, sintiendo el peso de la responsabilidad caer sobre sus hombros - Soy un esper, pero mis habilidades... Anthea dio un paso más cerca, su mirada firme, aunque había una profunda tristeza en sus ojos. - He visto muchos futuros, Riku. Con mis habilidades puedo ver las posibles ramificaciones de nuestras acciones. En todos ellos, los metahumanos enfrentan la misma batalla, la misma amenaza, pero he aprendido algo importante: no todos los futuros están escritos en piedra. Ya he intervenido para lograr cambios, he buscado a quienes pueden ayudarme a cambiarlo. Aún tenemos la oportunidad de cambiar el destino y para ello, necesitamos a los más fuertes, a aquellos capaces de resistir el abismo que se avecina. Riku escuchaba en silencio, con el corazón en la garganta. El significado de sus palabras comenzaba a filtrarse lentamente en su mente. - ¿Me estás diciendo que… soy uno de ellos? - murmuró, incrédulo. Anthea asintió con su expresión solemne y segura. - Por supuesto. Lo sabía desde antes de verte en la Nación del Dragón. Mucho antes. - soltó una risita cómplice - He escogido a cada uno porque poseen algo más que poder. Tienen la capacidad de ser estrellas en la oscuridad. De iluminar el camino de los demás. - ¿Zack, Noah, Su? ¿Los demás? ¿Los que están en tu equipo? - Si, como tú eres uno de ellos, Riku. Eres una de mis estrellas que iluminará el camino en medio de la oscuridad. Cada uno de ustedes tiene un papel crucial para evitar ese futuro que acabas de presenciar. - ¿Por eso activaste mi habilidad de escudo? - le preguntó y la joven asintió. Riku sintió una oleada de emociones golpearlo. ¿Él? ¿Una estrella? El mismo hombre que estaba luchando con el vínculo, que apenas podía contener sus propios demonios, era ahora alguien en quien Anthea confiaba para cambiar el destino de los metahumanos. - Entonces lo que dice Zack, es cierto... Tu capacidad de visión, el que haces todo como en un tablero de ajedrez. - Zack me conoce demasiado bien. Sus habilidades de ver los miedos de los demás lo ha enfrentado a multiples visiones que tengo del futuro y no siempre son bonitas. Ambos hemos estado en el infierno juntos. - le explicó. - No entiendo... esta misión... la prueba de compatibilidad... - le dijo aturdido. - Todas mis estrellas deben lograr su máximo potencial y para hacerlo deben estar con sus compañeros. Estar vinculados a su otra mitad. Por eso he forzado algunas cosas. - ¿Cómo arriesgarte a que Aoto te matara? - preguntó molesto. - Si quiero que ustedes estén a salvo y el futuro de mi hija sea el que necesita, que así sea. - ¿Has visto el dolor que eso le produce a los que te quieren y les importas? - Por supuesto, pero el dolor momentáneo es infinitamente más aceptable que el dolor que viste en la visión. Ver morir a los que amas una y otra vez y sentirlo es horrible... La voz de Anthea se apagó cargada de dolor, pero se controló con rapidez para mirar al esper. - Constance es tu complemento. Tu otra mitad... Sólo juntos podrán sacar todo su potencial. - No entiendo. - confesó Riku - Apenas puedo controlar lo que siento. No puedo ni proteger a Constance de mis propios miedos… ¿Cómo esperas que… que pueda cambiar el destino de todos? Anthea lo miró fijamente, como si pudiera ver a través de todas sus dudas y miedos. - No se trata solo de controlar tus emociones, Riku. Se trata de aceptar quién eres, de abrazar tu conexión con los demás. El vínculo que tienes con Constance no es una debilidad. Es tu mayor fortaleza si aprendes a confiar en él. En ella. Esa es la clave. Tú, como tu compañera, son más fuertes de lo que creen. Tu poder no está en tus habilidades como esper, sino en el lazo que compartes con aquellos que te rodean. Zack, Noah, Seth, yo misma... Sólo juntos nuestro poder crecerá. - Pero también puede destruir... Lo acabo de ver... - intervino. - No dejaré que eso ocurra... - dijo Anthea decidida con una expresión dura - Jamás pasará mientras viva. Riku cerró los ojos por un momento, tratando de procesar sus palabras. El futuro oscuro que había visto aún lo aterraba, pero ahora comprendía que tenía un papel que jugar. Que el vínculo con Constance no era solo una conexión psíquica o física, era algo más profundo, algo que podía determinar el curso de los acontecimientos. - ¿Y si fallo? - preguntó en voz baja, temiendo la respuesta. Anthea se inclinó un poco hacia él, su expresión más suave. - El fracaso siempre es una posibilidad. Pero si no intentas, el futuro que viste será una certeza. Cada uno de ustedes debe encontrar su fortaleza y juntos podrán cambiar el curso de la historia. No estarás solo, Riku. Las estrellas no brillan en solitario. - ¿Por qué confías tanto en mi? El maestro ni los demás saben esto... - Porque eres mi escudo junto a Constance... - le dijo con una sonrisa - Rin y sus compañeros enfrentarán un nuevo desafío y trabajarán en la Cúpula. Tú y tu compañera serán mis nuevos escoltas y protegerán a mi bebé y a Su. La nueva generación de líderes. Ya probaste tu fuerza en la Nación del Dragón al salvar a mi compañero pese a que todos te señalaron por ser el esper de Aoto. - Pero escapé, me fui. Me escondí con los Norms... - ¿Eso es así? - preguntó Anthea divertida - Te di la licencia para que interactuaras con Norms y te acostumbraras a su forma de actuar, poder ver a tu hermana y a su esposo para que volvieras a sentir el calor de una familia... Te estaba preparando para lo que estás viviendo ahora. - ¿Todo fue planeado? - preguntó sorprendido. - No puedo intervenir directamente en la visión, pero puedo dar un empujón... - Zack dijo que casi moriste en el parto... Fue por romper las reglas ¿Interviniste? Anthea desvió la mirada y Riku frunció el ceño. Lo sabía. - Era necesario y lo volvería a hacer... - dijo sin mayor explicación. - Tengo miedo... No quiero vivir todo de nuevo... -No lo harás, Constance es diferente. Te dio un regalo precioso...a ti. Porque eres valioso para ella. Como hombre, como esper, como compañero ¿No dice eso mucho de ella? No escondas quien eres, ni tu poder, Riku. Necesitas brillar en todo tu potencial y ella te ayudará. - Anthea, esto es... - Les daré un regalo a ambos... - le dijo tocando su frente con un dedo y una corriente de electricidad lo recorrió haciendo cerrar los ojos con fuerza - He desbloqueado una nueva habilidad... - Anthea, no... Forzarlo no es bueno para ti. - Las habilidades deben ser desarrolladas y usadas por mis estrellas. - No eres inmortal, tu nariz está sangrando... - Pfft. - se rio limpiando su rostro - Estoy usando mis habilidades atravesando más de 3.000 millas de distancia y en otro plano temporal. Un poco de sangre es un detalle menor. Me da más miedo que Seth me descubra... Debo irme... Los demás están peleando... - ¿? ¿Qué? - No soy la Anthea de este tiempo... - le dijo con un guiño - Ella duerme con su bebé en su casa junto a su compañero en este momento. - ¿Cómo es posible? - He desarrollado mis habilidades para enfrentar el futuro que viste... Incluso esto... Mi compañero y ustedes están peleando en un enfrentamiento ahora mientras yo vine a mostrarte la visión. Zack está a mi lado protegiendo mi cuerpo y a mi hija... - Anthea... - Creo en ti, confío en ti, Riku... No lo olvides... No rechaces a tu guía... Con esas palabras, el espacio blanco comenzó a desvanecerse lentamente y la figura de Anthea se disipó como niebla. - Confía en tu vínculo, Riku. Confía en ti mismo. - con una sonrisa tranquila fue lo último que le dijo antes de desaparecer por completo. Cuando volvió en sí, aún estaba en la cama, con Constance en sus brazos, pero algo dentro de él había cambiado. Anthea le había mostrado lo que estaba en juego. Y ahora, más que nunca, sabía que debía protegerla, no solo porque era su compañera, sino porque juntos podían ser la clave para evitar el fin que se avecinaba. Tenía una misión como los demás. Con cuidado, estrechó a Constance en sus brazos cuando vio los dos círculos de su pómulo aparecer y brillar intensamente al tiempo que una estrella en su frente y que luego desapareció. Era la activación de la habilidad que les había entregado Anthea. Desconocía cuál era y cómo les serviría, pero estaría agradecido a la guía de tercer círculo por haber confiado en ella y haberle dado una oportunidad.
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