Capítulo 3

1312 Palabras
Mi teléfono suena y es Rosita, pidiéndome permiso para traer a Lunita que lleva unos veinte minutos llorando por su papá, algo se mueve en mi interior, la incertidumbre, ¿Podrá ser tan fuerte la conexión que los une? - Claro, Rosita... no tiene que pedirme permiso- No le comento lo que ha pasado, porqué si Rosita se altera, mi hija lo percibirá. Nadie ha salido a decirnos nada. Franco ha ido a informaciones a exigir que nos den alguna noticia y cuándo vuelve, creo ver alivio en su rostro. - ¿Qué te dijeron? - Lo han estabilizado, pero han debido hacer un pequeño procedimiento, pues estaba teniendo una pequeña hemorragia interna. En cualquier momento saldrá el doctor. - Lunita lo ha sentido, Franco... - ¿El qué? - Hace unos 20 minutos, ha comenzado a llorar por su papi y nadie la pudo calmar, ahora la traen para acá... - Siempre ha habido esa magia entre ellos, ¿No lo crees? - Si, lo sé... - Come algo Alma, Luca me matará cuando despierte, si sabe que te has negado a comer. Lunita también te necesita, debes cuidar de ti...- Asiento - Voy a intentarlo. El doctor sale y nos informa que Luca está estable y todo lo que ya le habían dicho a Franco... Tengo miedo, su corazón se había detenido, ¡Dios! mi cabeza está llena de pensamientos oscuros que no puedo sacudirme... Evito llorar porqué mi bebe ya viene en camino, pero siento que cada hora que pasa sin oír su voz, sin sus caricias, me voy rompiendo de a poco. Lunita llega y se cuelga de mí... Una paz extraña me embarga... cómo si Luca nos estuviera abrazando. Y mi bebita se duerme tranquila en mis brazos. Nos quedamos ahí esperando noticias o que nos dejen verlo... Lunita vuelve a casa más tranquila, con mi padre, Rosita y Francia, por estos días, parece que todos están viviendo en nuestra casa. Duermo y despierto y vuelvo a dormirme... recuerdo, revivo y sueño... Mientras el tiempo pasa y el vacío se lo traga todo. Recibo una llamada de mi padre avisándome que han recuperado los teléfonos y todas las cosas que nos habían quitado los hombres de Mariana, con el pasar del tiempo he ido procesando lo que ha pasado, entendiendo. Franco me ha contado que Mariana ha declarado y ha confesado todo... - Felipe y ella, siempre mantuvieron el contacto, Felipe la mantuvo siempre informada de todo lo que pasaba entre Luca y tú, cuándo decidiste irte, Mariana empezó a idear la manera de volver a Chile, hizo que su marido comprara dos propiedades con el fin de poder viajar, sin levantar sospechas. Cuándo Luca la llamó, intuyó que él te buscaría, por lo que idearon un plan B, para la eventualidad de que decidieras volver a Chile o perdonar a Luca. Felipe no quería cargar con la hija de Luca, por eso cuándo volviste, él decidió esperar... Su idea era alejarte de Luca y que él se quedara con Lunita. Pero cuándo Luca y tú volvieron, Mariana hizo un cambió de planes. Felipe debía llevarte lejos y ella encontraría la manera de acercarse a Luca, sólo no contó con que Felipe había decidido que Luca debía morir, para pagar el daño. El problema es que Felipe en su locura, nunca pensó en que los hombres ayudándole, serían fieles a Mariana, quién al ser informada, decidió aparecer para proteger a Luca y asegurarse de que tú murieras. Dos mentes enfermas, obviamente si...- Que Felipe haya sido capaz de tanto, no me decepciona, la verdad no encuentro la palabra apropiada. Tantos años fingiendo ser mi amigo, un buen hombre, ni siquiera puedo sentir pena por él... Sé que de no haber estado los hombres de Sáez y Osorio, Felipe se hubiese asegurado de matar a Mariana y sobre todo a Luca y probablemente hoy estaría muy lejos de aquí y de mi hija, con un hombre al que detestaría con todas mis fuerzas. O tal vez muerta, porqué los hombres de Mariana tenían la orden de no dejarme salir con vida. Hombres que fueron derribados, mientras adentro Felipe y Mariana, discutían sobre quién debía o no morir. - ¿Puedo confesarte algo?...- La mirada de Franco se desvía hacía la puerta de la habitación de Luca. - Dime... - En realidad, lo único que hoy me importa, es que Luca salga de esta situación. Y no se si eso me haga una mala persona o no... - No lo creo, Anaís... ellos sólo tienen lo que se merecen. - ¿Y yo, Franco? ¿Yo tengo lo que me merezco? Luca me dejó una carta diciendo que me merecía toda la felicidad del mundo. Pero al final, ¿Cómo voy a ser feliz sin él? - Luca se equivocó y estaba convencido de que debía pagar su error. - Tal vez, ¿Pero sabes algo?... yo siempre tuve la opción de dejarlo... Soy tan culpable cómo él. - Había un contrato, Anaís. - Lo sé...- Me paro y me voy al ventanal del pasillo junto a la sala de Luca, tiene una hermosa vista de la cordillera, muchos árboles, mucho verde. ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~ Marzo 2010 Estábamos terminando nuestras vacaciones en Valdivia, Sur de Chile. Nuestros padres habían celebrado hasta tarde la noche anterior, yo desperté temprano y estaba aburrida, así que fui a despertar a Luca, yo tenía 8 y el 12. Le pedí llevarme a pasear al bosque, Luca insistió en que nos iban a castigar si ibamos solos, pero yo fui más terca. El preparo un par de sandwiches, agua y fruta y salimos. Caminamos por mucho tiempo, cruzamos al otro lado de un pequeño río y nos sentamos a comer en unas piedras. Luca, siempre cuidaba de mí... Siempre lo hizo. Cuándo quisimos volver, el río había subido un poco y debimos caminar, buscando un lugar donde cruzar sin mojarnos y lo encontramos, pero nos desorientamos y no sabíamos cómo volver. Dieciséis horas estuvimos perdidos, Luca no comió, para que yo no pasara hambre, me convenció de que le dolía el estomago, para que yo no insistiera en compartir, por si no nos encontraban pronto, la comida durara más para mí. Cuándo se hizo de noche, me abrigo con su chaqueta y me abrazo, para que durmiera calentita, mientras él tenía frío y miedo. Cuándo nos encontraron y pasó el alivio de nuestros padres y vinieron los retos y amenazas de castigos... Mi Luca, me escondió detrás de él y asumió todas las culpas. Sé que a muchos les costará entender, pero yo tuve mis razones para soportar... ¿Me dolió su manera de tratarme? ¿Sus actitudes?... Mucho... Me dañó y me rompió, si, obvio, yo lo amé desde que recuerdo su presencia en mi vida... Pero yo también tuve opciones y tomé las que creí correctas. ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~ El contrato que nos unió, habla de las ambiciones y los pecados, de nuestros padres... Siempre tuve la certeza de que, si yo me iba y mi padre lo hubiera perdido todo, en menos de una año, él ya hubiese podido levantar una empresa, siempre fue un genio en los negocios... Y la verdad es que mi padre lo hizo... un día por accidente descubrí que mis padres no estaban ocupando la parte de la ganancia, era extraño y decidí investigar... Encontré muchas cosas, muchos secretos y a pesar de que por muchos años tuve la opción de irme, no lo hice y esa es mi responsabilidad... Yo decidí proteger a Luca y a mi padre. Y a pesar del daño y de que no justifico a Luca, no me arrepiento.
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