30.

774 Palabras

30. Palomonte era un agradable pueblito en el que había un cine como centro de atracción para los turistas. Y como única cinta disponible La calle grita. Frederic me dejó viéndola mientras él iba a buscar hotel. La película estaba buenísima, se trataba de una empleada que buscaba un aumento de sueldo y le pedía a un vendedor callejero que le ayude, pero no pude saber si al final lo consiguió o no, ya que Frederic vino por mí. —Vamos, debemos volver a la carretera —me dijo y no mencionó los motivos. Tenía las mangas de la camisa remangadas con elegancia, pero era lago que, sabía muy bien no las dejaba así por gusto. Debía estar pasando algo más allá de mi entendimiento. De todas formas me levanté de mi asiento y salimos del cine. —Toma —me alcanzó una bolsa de frutas. Para entonces mi di

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