Gerónimo Yo era un idiota monumental. Casi sugerí que tal vez sería mejor si nos casábamos. Eso salió de la nada, De Lucchetti. ¿Qué podía ser más confuso? Cada fibra de mi ser no dudó en abrazar la idea. Solo mi cerebro lógico la aplastó. Por suerte, no era como Nico, que habla antes de pensar. Pero mientras miraba a Tina, quería descubrirlo todo sobre esa mujer fascinante. Quería entender por qué parecía preocuparse por Nerio en vez de dejar que su tío se preocupara por ella. Se preocupaba por todos los que tenía alrededor. Se echaba encima la responsabilidad de dirigir las obras benéficas que apoyaba su familia. Trevor captó mi mirada desde el otro lado del lugar y asintió. Nuestros aliados de Maine iban en camino al punto de encuentro. Apagué el teléfono por todas las alertas qu

