No bien entramos en el loft, Greta se mostró desatada y me besó con ganas, le respondí, claro que le respondí y me prendí con mis manos a sus nalgas, las amasaba como si fueran bollos de masa, pero con una mayor consistencia y dureza, daba gusto apretar con mis dedos esas carnes firmes, para más, los gemidos de placer me podían y me ponían a mil. Ella me tomó de la mano y encaró hacia la habitación moviendo el culo descaradamente, no era exuberante, pero ¡qué bien armado que estaba!, luego se sentó en la cama y me contó. - Nunca me pasó nada igual, estoy excitadísima, además de todo lo que vi y disfruté esta noche en la salida, me estuve haciendo la película desde la tarde cuando fuimos a comprar la crema para la dilatación. - Me imagino lo que deben haber hablado. -

