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1028 Palabras

- Sí, creo que el saco de boxeo se les rompió o algo y me usaron a mí.- Puse los ojos en blanco.- Por lo menos me podrían haber dado de comer. - ¿No has comido hoy?.- La arruga entre sus cejas aumentó. - Desde que me secuestraron no he comido nada. Ni bebido, ahora que lo pienso.- Intenté no pensar en mi estómago, que rugía cada tres segundos. - Pues come.- Señaló la cabeza y sacudí la cabeza.- No le hemos echado nada a la comida.- Me pregunté si había sido capaz de leer mi mente. - ¿Por qué debería creerte?.- Alcé la ceja. - Puedes hacer lo que te dé la gana.- Se encogió de hombros aburrido.- Yo no tengo especial interés en matarte, pero si prefieres morirte de hambre, entonces adelante. Esta vez estás muriéndote de hambre por gusto. Respiré hondo calmándome antes de saltar encima d

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