Al despertarme al día siguiente me sentía... Extrañamente renovada. Nadie me había despertado, sino que mi cuerpo había salido del sueño por sí mismo, haciendo que toda mi energía estuviese recargada al máximo. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. No había ni tenido pesadillas, lo cual ya era un paso más. No recordaba haber soñado con nadie. Adiós a los idiotas de mi pasado y hola a mi incierto presente. No me podía quejar demasiado. Sí, me habían dado unas cuantas palizas, pero no me habían causado daños duraderos, gracias a dios. Simples contusiones hacían que me acordase de lo que había pasado, si no aún creería que me lo había imaginado. Suaves pinchazos por todo mi cuerpo me recordaban que aún estaban allí. Aunque la habitación tuviese pinta de ser la de un hotel, no estaba d

