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1710 Palabras

- ¿Perdona?.- Los ojos casi se me salieron de las órbitas. - Sería algo bonito de ver.- Se encogió de hombros. - Mala suerte. Hoy no.- Me crucé de brazos y él se río. - Había que intentarlo. Me dio un beso suave y volvió a su mundo de las cocinas. De vez en cuando me decía lo guapa que estaba o lo bien que me sentaba llevar camisas suyas. Decía que se sentía grande y poderoso cuando las veía demasiado grandes sobre mi cuerpo. Yo solo me sonrojaba y le recordaba que la comida estaba en el fuego y que no me apetecía cenar algo carbonizado. Ni con todas las distracciones del mundo, se le quemaron los filetes. Sabía perfectamente llevar todo hacia adelante. - ¿Dónde te ves dentro de unos años?.- Pregunté comiendo una patata frita robada de su plato. - Contigo.- Se encogió de hombros como

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