Era de noche cuando Scarleth se levanto con cuidado de no despertar a su hermana, salió de ahí hacia la habitación de Alejandro en la oscuridad de la noche, giro el pomo de la puerta y entro, solo la luz de la luna que entraba por la ventana era lo que iluminaba aquella habitación, levanto la sabana y se adentro en la cama. Alejandro al sentir la presencia de alguien en su cama se sonrió ya sabia de quien se trataba, se sentó la tomo por las caderas y le dio un par de nalgadas. Scarleth dio un respingo. —Eres una niña muy traviesa, merecías ser castigada. Ella río a carcajadas que fueron silenciadas por los besos de su novio y empezaron lo que tanto les gustaba hacer y que los volvía locos de placer. A la mañana siguiente Scarleth se levanto sigilosa, iba hacia su habitación cuando

