Capitulo 9.- Empezando a recordarlo

2357 Palabras
***NARRA ABRIL*** Cuando salí esa noche de lugar dónde había visto a Iñaki, donde me explicó o me trató de explicar lo que con nosotros pasó, vinieron a mi mente varios recuerdos, en los que gente que nos vio juntos se extrañaban de vernos así y ahora veía todo claro, desde su amigo Alberto hasta Vivian la novia de él, porque claro que todos sabían que Iñaki tenía el compromiso con Adriana y que yo solo era una parada en su vida para que se distrajera y supiera que era tener en su vida, en su corazón y en su cama a una chica como yo, común y corriente. Pensaba en eso mientras caminaba lentamente para subirme a un taxi, lo cual después de un rato terminé haciendo. Llegué a mi departamento y Emiliano me sorprendió pues estaba cocinando una deliciosa cena que en cuanto puse un pie dentro, me invadió su exquisito aroma. - Hola Abril, ¿Cómo ha estado tu día? – me preguntó Emiliano con una sonrisa hermosa. - Hola Emiliano, ha estado de lo mejor, ¿Qué tal ha estado tú día? – le pregunté yo a él muy interesada en saberlo. - Ha estado pesado y he tenido muchas pacientes de violencia doméstica, pero ya sabes, que no hay nada que la cocina no calme, en mi situación nerviosa, es mi terapia – me dijo Emiliano muy feliz. - Qué bueno Emiliano, me da mucho gusto, iré poniendo la mesa – le dije yo sonriéndole y me puse a sacar los platos de donde los guardábamos para poner la mesa. - Abril, te veo triste, ¿Lo volviste a ver? – me preguntó Emiliano. - ¿A quién? – le pregunté yo queriendo disimular la situación. - A Iñaki, es que se te ven tus ojos como cuando has llorado y tratas de disimularlo, por eso pregunto – me dijo Emiliano quién me conocía muchísimo y acertó en todo. - No te puedo mentir, pues no se te va una amigo mío, la verdad es que sí ví a Iñaki y no fue nada agradable – le dije yo a Emiliano con toda sinceridad. - ¿Pues qué pasó?, ¿Qué se dijeron? – me dijo Emiliano soltando un cucharón de cocina. - Nada y todo, es complicado él me citó para hablar, pero no es para lo que quizás tu pienses – le dije yo viendo su expresión facial y preocupada por lo que Emiliano pudiera estar pensando. - No estoy pensando nada Abril, mejor cuéntame ya sabes que estoy para ti y que las cosas entre más se hablen, mejor se superan – me dijo Emiliano haciéndome sentir en confianza de contarle. - Pues me explico según el que su matrimonio con esa mujer con la tal Adriana está pactado por sus padres de ambos por los siglos de los siglos – le dije yo a Emiliano algo molesta de solo recordarlo. - ¿Por los siglos de los siglos?, hay Abril estamos hablando de algo serio y sales con tus cosas – me dijo Emiliano sin poder aguantar la risa. - Aunque te burles Emiliano, según que está arreglado ese matrimonio y lo que es peor Iñaki pensó que yo estaba acá en Guadalajara para seguirlo o algo así como quererme vengar de él, ¿Puedes creerlo? – le pregunté yo a Emiliano sorprendida aún de todas las tonterías que Iñaki pensaba de mí. - Sí lo puedo creer, desde que te ví aquella noche en la feria del pueblo con ese tipo, supe que no tenía cerebro, pero jamás te dije nada porque juramos en nuestra promesa de amistad no interferir en la relación de pareja ni tú en las mías ni yo en las tuyas – me dijo Emiliano recordándome aquello. - Eso lo sé de sobra, pero no debiste dejarme que me enamorara de él, no sé si pueda olvidarlo Emiliano y lo peor es que estamos viviendo en esta ciudad que es la misma dónde ese desgraciado vive – le dije a Emiliano abatida. - Bueno cenemos, la verdad es que tengo mucha hambre Abril y en cuanto a lo que me dices, sé que aborreces mis consejos de psicólogo pero aún con todo te los voy a dar, así te guste o no – me dijo Emiliano mientras nos sentábamos a cenar y comenzábamos a probar de las delicias que el hizo de cena. - Gracias Emiliano y sí es mejor cenar primero si después tendré que aventarme todo un monologo psicológico viniendo de tu parte – le dije a Emiliano riéndome. - Abril, nunca cambias, no sé porque no te tomas la vida en serio – me dijo Emiliano mientras cenábamos. - Porque las cosas en serio son muy aburridas y además no quiero hacerme arrugada y fea como la gente que se frustra por todo querido amigo mío – le dije a Emiliano mientras cenábamos. - Abril, escucha. Te agradezco demasiado el que estés conmigo, de verdad miles de gracias, hermosa por dejar el pueblo para seguirme aquí y por ser la mejor amiga que la vida me ha podido dar – me dijo Emiliano tomando mi mano, haciéndome sentir afortunada en aquél momento por tener un amigo como él. - Gracias a ti, por salvarme una y mil veces de todas las estupideces que he hecho y por siempre cuidarme, quererme y apoyarme, en serio Emiliano muchas gracias – le dije yo, con una sonrisa enorme. Seguimos cenando en calma y después, mientras lavábamos los trastes, Emiliano puso a calentar un té, después él lo sirvió y me di cuenta entonces que el monologo psicológico de mi mejor amigo estaba a nada de comenzar. - Abril, mi dulce Abril, dime la verdad desde el fondo de tu corazón, ¿Aún le amas a Iñaki? – me preguntó Emiliano y de pronto mi sonrisa que tenía se comenzó a desdibujar. - La verdad es que no lo sé – le dije yo queriendo engañarme a mí misma con eso, de no saber si amaba a Iñaki. - Sí que lo sabes Abril, tienes que ser sincera contigo misma o tú sola entonces te estás engañando – me dijo Emiliano mirándome con una ternura única, con la ternura de alguien que te quiere de verdad. - Sí Emiliano tienes razón, yo misma me quiero engañar, para que me duela menos, quiero sentir que no lo amo, para poder olvidar que, no podemos estar juntos, quiero sacarlo de mi mente, de mi vida, de mi alma y de mi corazón – le dije yo a Emiliano totalmente devastada. - Tranquila que no es el fin del mundo – me dijo Emiliano abrazándome tiernamente contra su pecho, sentados en un sillón de la sala. - Emiliano es que el verlo solo me confirma lo que siempre supe y lo que no quise saber, siempre elijo mal, elijo al tipo de hombre incapaz de jugársela por mí y termino andando con el patán que nunca me respeta, que me miente y con Iñaki, todo me ha salido peor, había salido con chicos que ocultaban a su novia, pero Iñaki, ocultaba a su esposa, porque me supongo que lleva rato casado con Adriana – le dije a Emiliano con ganas de llorar. - Abril mira, sea como sea, ya debes cerrar ese ciclo con él y por favor hazme caso, mira, él ya está casado y si fue en tu tiempo o no, no le veo ya la importancia, lo que tenías que vivir con él y él contigo ya caducó y ahora debes enfocarte en lo que quieres tú misma en tu vida futura, no puedes clavarte o seguir pensando en él, pues eso no te llevará a ningún lado – me dijo Emiliano muy sinceramente. - Tienes toda la razón Emiliano y no puedo rebatirte nada realmente, pero ¿Cómo se olvida a alguien que te enamoró, como nunca? – le pregunté a Emiliano con mucho dolor en mi corazón. - Abril, para cuestiones del corazón no hay serie de pasos a seguir, no hay manuales y no hay nada, solo existe tú firme voluntad y deseo de querer salir adelante – me dijo Emiliano. - Lo sé y el deseo y las ganas las tengo, yo estaba saliendo adelante, pero ni el destino me quiere Emiliano, o ¿Por qué me lo tuvo que poner enfrente?, cuando ya quería dejar ese asunto con el muerto y enterrado – le cuestioné a Emiliano muy deprimida. - Yo no lo veo así Abril y sé que te vas a quejar enseguida diciéndome que soy muy positivo y demás, pero la verdad es muy simple, el destino no es que no te quiera, a como yo lo veo, te quiere demasiado – me dijo Emiliano haciéndome sentir estúpida. - ¿Cómo va a quererme?, tengo tanto queriendo olvidarlo y el destino entonces nos hace encontrarnos eso no es que me quiera el destino a mí, honestamente no me jodas Emiliano – le dije yo, levantándome de su abrazo y caminando a mi recámara. - Abril, escúchame por primera vez y no seas necia, tengo un punto, vuelve acá para explicártelo – me dijo Emiliano tratando de que volviera a sentarme a su lado en la sala, lo cual terminé haciendo. - De acuerdo dime Emiliano – le dije yo sintiéndome obligada a escucharlo. - El destino trabaja de maneras misteriosas, verás tú quisiste venir conmigo a Guadalajara para no quedarte en Mazamitla en los lugares donde tenías recuerdos tuyos con Iñaki, entonces huiste de enfrentar una situación, ayer que lo viste en el salón de belleza preferiste ignorar las cosas, saliste huyendo, te pasó el accidente y nuevamente evadiste enfrentar la situación y hoy que lo has visto y que lo has enfrentado te puedo asegurar que aunque sigues triste, sientes una leve mejoría de saber que al menos se dijeron lo que se tenían que decir. Abril, sé que siempre a ti se te ha dado todo ese asunto de huir, pero la verdad es que pocas cosas se resuelven huyendo – me dijo Emiliano haciéndome ver las cosas distintas. - A mí siempre me ha resultado huir, pero veo que ni en ese pensamiento coincidimos Emiliano – le dije yo sintiéndome peor. - Abril, no se trata de que coincidas conmigo, no sé quién te dijo que para poder estar de acuerdo en algo con alguien o para tomar un consejo debas coincidir con la persona, yo solo te digo que se resuelven más rápido las cosas enfrentándolas que huyendo de ellas – me dijo Emiliano con sobrada seguridad. - Sea lo que sea Emiliano, quédate tranquilo que lo que hubo entre Iñaki y yo, está muerto, enterrado, sepultado y hasta el fondo, yo no pienso volver a verlo y además no tiene caso, él se casó y yo pues, buscaré su reemplazo – le dije muy decidida. - Esa voz me agrada, entonces acompáñame a un evento el viernes de mi trabajo, ahí habrán solteros codiciados – me dijo Emiliano con una enorme sonrisa. - Excelente pero espero no sean todos psicólogos Emiliano porque no me gustaría tener que estar escondiendo mis sentimientos para que no me digan lo loca que estoy – le dije a Emiliano haciéndolo reír. - Habrá variedad de gente y además quiero presentarte a una mujer hermosa que me encanta – me dijo Emiliano llamando mi atención, pues en toda nuestra amistad, no lo había visto feliz por nadie. - No se diga más, por solo esa curiosidad iremos el viernes Emiliano, es un hecho para mañana ir y comprarme un vestido – le dije emocionada. - Claro, pues descansa Abril, pasa una hermosa noche que yo estoy rendido – me dijo Emiliano bostezando mientras caminaba a su habitación. - Está bien, buenas noches Emiliano, que descanses y gracias por la cena, estuvo increíble – le dije yo con una sonrisa. - Claro Abril, cuando quieras, descansa tú también – me dijo Emiliano nuevamente y después cada uno entramos a nuestras respectivas recámaras. En cuanto me recosté en mi cama y cerré los ojos vino a mi mente el recuerdo de cuando Iñaki, me besó por primera vez, esa noche cuando les acompañe a la casa de Vivian la novia de su amigo Alberto, recuerdo eso como si fuera ayer. Vivian y Alberto comenzaron a ponerse muy cariñosos en la sala de la casa de ella, lo que hasta cierto punto fue incómodo para Iñaki y para mí, por lo que decidimos irnos y al él no haber llevado auto por irse con Alberto, terminé ofreciéndome para llevarlo, lo cual hice. Lo llevé a casa de Alberto y él, me pidió que bajara del jeep para despedirnos como era debido, lo cual hice enseguida y entonces él me besó como no me había besado nadie, de un modo que sentía que mis labios le pertenecían más a el de lo que me pertenecían a mí, el me acarició la entrepierna con mucha dedicación haciendo que mi corazón latiera a mil millones de velocidades por segundo, después me soltó por un momento para mirarme y enseguida volvió a besarme con más salvajismo y ferocidad, sintiendo que me derramaba toda y que si él se lo hubiera propuesto, me habría hecho suya en aquél momento, pero no pasó, lo que sí pasó fue que esa noche a un día de habernos conocido, me pidió ser su novia, siendo ese el comienzo de sus muchas mentiras, de sus muchos engaños, que hasta el día de hoy me siguen costando muchos dolores de cabeza, pero sobre todo mucho dolor y llanto, pues es difícil asimilar que él no me quiso ni me querrá que solo conmigo se divirtió, jugo y mientras por otro lado una mujer en Guadalajara lo esperaba, me enoje tanto conmigo misma esa noche que no pude dormir, porque de todo lo que había pasado gran parte de la culpa siempre fue mía, por lo que acababa de decirme Emiliano yo no tomaba nada en serio y ahora veía que ese error, me costaba mucho hasta el día de hoy.
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