Narra Iñaki Me estaba adaptando a mi nueva vida en él lugar a donde me había ido huyendo de mi pasado y claro de mi culpa de ser yo quién mandó matar a Thomas. Había conocido a una mujer polaca que me gustaba mucho y que se me hacía muy interesante su conversación. —Hola Iñaki, deberías acompañarme a caminar al cerro, ya está la cosecha del frijol y de la calabaza. —Hola Nadia, claro te puedo acompañar con todo gusto. Si no te importa quisiera primero darme un baño refrescante. —Bien, datelo y luego nos vamos al cerro. —Sí estoy de acuerdo, gracias. —Por nada. Me metí a bañar y pensaba que era una buena forma de que nadie supiera de mi estando perdido en una selva en medio de la nada en una localidad cerca de Polonia en lo que la vida me seguía dando cosas buenas como la presencia

