Tessa Edmund manejó a toda velocidad hacia algún lado que no quiso decirme. A partir de lo último que dijo, no abrió más la boca y yo al verme imposibilitada de respuestas solo pude acompañarlo a hacer lo mismo. A pesar del silencio entre los dos, había demasiado ruido en mi mente y parecía que en la suya igual. Quería no entrar en una crisis por la ansiedad que me provocaba, pero ya me había hecho un montón de dramáticas escenas sobre Linn y todas ellas eran una peor que otra. El auto doblo a la derecha, internándose en un llano sendero de tierra muy angosto, y supe que estábamos cerca. —Trata de estar tranquila. —Me dijo, y no supe si lo decía por mi pierna moviéndose incesantemente o por l

