Un idiota más
Emily sale del auto, acomoda su vestido mientras fija la mirada en aquel imponente edificio, donde se siente muy feliz, exhaló con fuerza ya que se ha esforzado en ser los mejores en el medio de los hoteles.
A pesar de que en pocos minutos inicia una reunión muy importante, decide ir primero a comprarse una malteada, la cual la suele acompañar con un buen trozo de pastel de chocolate. En su mente se saborea ante la delicia que le está esperando.
Emily es una mujer con un corazón enorme, a pesar de que a muy corta edad su padre huyó de casa con su amante; el cual fue el motivo por el cual a partir de ese momento para no caer en depresión decidió acudir a la comida.
Con el paso del tiempo fue ganando peso más rápido de lo que ella llegó a imaginar, no ha sido fácil para ella reunirse con algún chico que le guste, lo único que obtiene de ellos es que la rechazan por su cuerpo curvy.
La depresión ha estado muy cerca de ella, su madre ha sido quien le proporciona apoyo para que ella no deje todo tirado. Al llegar a su tienda preferida los colaboradores le sonríen ya que es su clienta favorita.
—Buenos días señorita, nos place mucho tenerla nuestra tienda de nuevo, ¿desea tomar asiento? —Emily corresponde con una sonrisa y luego niega con su cabeza.
—Estoy con el tiempo en mi contra, así que solo me lo llevaré para poder disfrutarlo en mi oficina —ella hace su pedido y es despachada lo más antes posible.
Además de ser muy querida su corazón es muy dulce así que ayuda a los demás cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, procura dejar una buena propina en aquellos lugares que la hacen sentir bien, por supuesto este era uno de sus favoritos.
Ella sale con su malteada en la mano, mientras que con la otra sostiene una pequeña caja con aquel trozo de felicidad; lleva su mirada hasta el reloj de mano y de inmediato apresuró el paso.
Levanta la mirada y se fija en la acera de frente, al instante sus mejillas se sonrojan, trago saliva y se distrae con facilidad, no es para menos, ya que observa a Liam.
Su amigo, de quien ella se encuentra profundamente enamorada, y por más que la ha insistido en que tengan una relación amorosa siempre ha obtenido un enorme no por respuesta.
Ella ha decidido ser paciente al no perder la esperanza en que algún día podrá tenerlo de la mano, siempre ha soñado con casarse y que él sea el padre de sus hijos.
Mientras ella lo miraba detenidamente, no se fijó en su camino, por lo cual tropezó y se fue hacia un costado, en medio de su caída la malteada cae sobre el cuerpo de un hombre.
—¡Mire nomas lo que ha hecho ridícula gorda, por estar pensando en desocupar las tiendas de comida no se fija por dónde camina! —le gritó aquel hombre mientras que su traje quedó completamente cubierto de malteada.
—Señor lo lamento mucho, por favor discúlpeme —le dijo Emily con su cuerpo tirado en el piso.
—¿Qué la disculpe?, acaso es comediante, porque no le veo ni una sola pizca de gracia a lo que acabo de hacer, tendré que llegar tarde al trabajo todo por su culpa. —Gracias al fuerte golpe que se ha dado queda en el suelo sin poder levantarse.
Unas personas se acercaron y le ayudaron a levantarse, ella agradece, ignora el dolor que hay en sus rodillas y da prioridad al atender a aquel enojado hombre.
—Le daré el doble de dinero del que le costó su traje, se me cae la cara de la vergüenza al haber provocado este accidente. —Él la mira a través del rabillo del ojo mostrando su cara de enojo.
—No necesito su dinero —Emily recoge el bolso de mano y saca de allí dentro unas toallitas húmedas, su intención es únicamente tratar de ayudar a limpiar aquel hombre—. Ni se le llegue a atrever a tocarme, lo último que quiero es que coloque sobre mí sus gordas manos —dice sin medir aquellas palabras.
—Comprendo que se encuentra bastante molesto por lo que ha sucedido, por ello le estoy ofreciendo mis más sinceras disculpas, hasta llegué a ofrecerle dinero para recompensar el daño que le he causado, pero eso no le da ningún derecho en que me quiera ultrajar —él la sisea impidiendo que continuará.
—Ahora le salí a deber a esta ridícula gorda que ni siquiera se fija por dónde camina, con la sola presencia provoca que mi genio quiera explotar; cómo puede pensar en algo diferente además de quererse comer todo a su paso —las palabras hirientes y ofensivas por parte de aquel hombre provocan que ella se sienta de la peor manera posible.
Emily rompe en llanto ante aquella horrible situación, además que la escena está siendo presenciada por la multitud, quienes a estas horas de la mañana frecuentan el lugar de a por montones.
—Ya dejé de hacer ese show, que el único afectado aquí he sido yo, así que no sea ridícula, porque esto no hubiera sucedido dónde no fuera una tragona, merece nomás apenas puede caminar —Emily baja la cabeza ante sus críticas.
—Seré una gorda y todo lo que usted se le antoje, pero un accidente cualquiera lo puede tener; así que por lo menos debería tener un poco de empatía, y no actuar como un completo idiota —ante sus palabras aquel hombre abre sus ojos, quedando sorprendido por la manera en que le ha respondido.
—Tenga la amabilidad de no atreverse a dirigirme una sola palabra más, ya ha sido suficiente con lo que ha hecho, no quiero volver a verla nunca más en mi vida —le habla siendo petulante, mientras que la mira con desprecio.
Liam al darse cuenta del accidente se acercó lo más pronto que pudo, colocó su mano sobre la cintura de Emily al ver que se encontraba llorando y además de ello sus rodillas y sus manos le sangraban por la caída.
—Hola, permíteme te ayudo a llevarte hasta la oficina —le dice mientras escanea su cuerpo mal herido.
—¡Eso! —exclamó con altivez aquel hombre cubierto de malteada—. Retire lo más pronto posible a esa mujer de la calle, que además de no saber caminar es una atrevida —ante aquellas palabras Liam se molesta.
—El ignorante es usted, un completo idiota al no comprender que cualquiera puede tener un tropezón —Liam erguio su cuerpo y camino hacia él acercándose lo suficiente—. Lo que debería hacer es pedirle disculpas a esta mujer por haber sido atrevido —él corresponde con una sonora carcajada.
—No sea ridículo, no tengo que disculparme con nadie es ella quien ha tenido la culpa de que mi día se haya arruinado, mejor me voy no quiero seguir perdiendo mi tiempo con un par de estúpidos e imbéciles como ustedes dos —se dio vuelta y tomó un taxi, al estar dentro miraba de la peor manera posible a Emily.
—Lamento mi torpeza, gracias a ello tuviste que defenderme, eres mi héroe —habló Emily con su cabeza baja sintiéndose avergonzada.
—Vamos a la oficina, para que te hagan curación en tus heridas —a pesar de ser su íntimo amigo actúa de manera fría con ella.
Liam con una mano la tomó del brazo, mientras que con la otra le ayuda con el bolso; yendo de camino es lo único que piensa es más horribles palabras que aquel idiota le dijo.
La única diferencia que había era que si se llegara a presentar una próxima ocasión donde se volvieron a encontrar, ella no lo iba a poder reconocer debido a que su cara estaba cubierta de malteada, más que su traje.