Diego, había vuelto al país, con muy extraordinarias condiciones económicas. Había amasado una pequeña fortuna, aparte de los bienes que aún debe liquidar en ese país, si es que Alejandra lo deja ir. Así que al siguiente día, se levantó temprano, le dijo a ella que se arreglara porque le tenía una sorpresa. Saliendo los dos en el coche de Ale, el cual a pesar de los años, lo conservaba intacto. Nuevamente atravesando media Isla, la llevó al mejor hotel de la isla y pidió la suite presidencial. Ella sonriendo, se aferró más a él y subió de su brazo orgullosa, ya Ale, no tiene problema, con que la juzguen, además, la identificó como Alejandra de Ferreti. Ellos suben a la suite y comienza el destape de la botella de Champan para brindar por este bello encuentro. ―Bueno mi amor, yo sigo brin
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


