Ese mismo domingo, Román recibe la visita de su gran amigo Diego, la persona de mayor confianza para él, así que le hace referencia a lo que observo en el apartamento de su hija y la presencia del tal Marco Valenzuela, quien se veía con mucha intimidad y como anfitrión, aunque su hija no lo presentó ni como amigo, ni como novio, ni como pareja, pero se notaba entre ellos que había como intimidad. Además, que no sé, como decirlo, pero sentí que mi hija ya no era la misma de antes. Esta noticia fue recibida por Diego con mucha decepción, pues aún confiaba que entre su hijo y Alejandra pudiera haber solución. Su hijo había pagado muy caro su error, pero esto le afectara más. Román, le preguntó a su amigo, si él por casualidad sabe algo sobre los sentimientos de Diego Alejandro hacia su hija

