Alejandra, por tres meses, lloró y sufrió por Diego Alejandro. En agosto de ese año, en periodo vacacional, se va de viaje con los miembros del Instituto a una isla vecina, donde se encuentra nuevamente con Marco Valenzuela, acompañado de su esposa Victoria Farías, su hermano y socio Trino Valenzuela y sus dos hijos: Marco Antonio y Marco Victorino. Ella quedó sorprendida por que lo que menos se imaginó es que era casado. En todo caso, el hizo las presentaciones de rigor y se trataron como simple conocidos. Marco le habló a su hermano, para que se pusiera en contacto con ella, respecto a los casos de los pasantes que requería la empresa. Ella tomando nota de todo, intercambio número telefónico con él, se puso a sus órdenes. Esa noche en el hotel donde se hospedaba con una profesora comp

