Capítulo 111 Desesperado Iván La lluvia seguía golpeando el metal retorcido del auto con una constancia brutal, como si el mundo allá afuera no tuviera idea de que todo acababa de romperse aquí dentro. El vehículo había quedado volcado sobre un costado, inclinado en un ángulo imposible, con los vidrios hechos añicos, el aire cargado de humo, gasolina y barro, y una sensación de irrealidad tan espesa que por un par de segundos mi cuerpo no entendió si debía moverse o simplemente resistir el dolor. Tenía un zumbido feroz en los oídos, la respiración trabada y el costado ardiéndome, pero nada de eso importó cuando giré la cabeza hacia Sofía y la vi. Estaba tirada, inmóvil, con el cuerpo vencido en una postura absurda entre el asiento y la puerta deformada, el cabello cayéndole sobre el ro

