Capítulo 16

1626 Palabras
Stephan y Mia llegan al fin al instituto, después de una larga caminata llena de preguntas triviales por parte de nuestro querido Cupido. El cuál se había olvidado por completo de su misión del día, ni le había preguntado a su hermano como le había ido el día de hoy. Él solo se preocupaba en su objetivo, encontrar a Camila y lanzarle su flecha. —Bueno, vas a tener que actuar como un estudiante de diseño… mi clase con Camila es la siguiente, hay dos opciones, o me esperas afuera del aula o entras y no molestas. —Elijo la segunda claramente, ¿Qué me voy a hacer esperándote afuera aburrido? —Bien, pero no me distraigas. —Ni me sentirás —le dice Stephan antes de adentrarse al aula. Un gran espacio lleno de personas, personas mirando un maniquí, ajustando telas, así que eso era lo que estudiaba Mia. Cuando le dijo que sería diseñadora creyó que diseñaría casas, artefactos, no ropa… la ropa a Stephan le parece tan superflua. En el cielo casi todos visten igual, misma túnica, mismo color. Nadie se hace problemas con la ropa. Entendía que en el planeta Tierra la ropa servía para cubrirse del frío en los lugares nevados, pero el sentido en la actualidad había cambiado por completo. No entendía por qué en la tierra le dan tanta importancia a cosas como esa, a fin y a cabo todos traen un pedazo de tela encima, que importa cuál es más cara, cuál brilla más o lo que sea, todas cumplen el mismo objetivo. En fin, es la carrera de quién lo ayudaría a cumplir su objetivo, se mantendría cayado y no diría nada. Al menos por ahora… —Muy bien clase, tomen asiento, hoy haremos una dinámica. —Anunció la profesora entrando a la clase. Yo me mantuve en silencio, tenía miedo de que se dieran cuenta que era un intruso aquí. —Haremos grupos de dos integrantes, tengo entendido que sobrará uno, porque la clase es impar, me avisan quién es para resolverlo… Enseguida todos comenzaron a moverse descontrolados intentando conseguir pareja, ¿yo debía hacer lo mismo? —Bien Stephan, yo seré contigo, le debes decir a la profesora que eres nuevo en la clase, pero que ya te estás poniendo al día, dile que eres de intercambio o algo así… —¿Quieres que le mienta? —le pregunta Stephan dudoso. —Pues sí, ¿qué más? —Mmm… bien… —se acerca lentamente a la maestra. Le sorprende la facilidad con la que mienten los humanos, espera que eso no se le contagie. Habla con la profesora, ella es muy amable, le indica que viene de Indonesia, no se le había ocurrido otro lugar más que el que menciono su hermano por la mañana. La profesora queda encantada y le dice que es bienvenido en la clase, que espera aporte mucho. Stephan asiente, no tiene ni idea de que aportará, pero sonríe y afirma de igual manera. —¿Supongo todos ya tienen pareja no? Nadie ha quedado sin pareja, pues tenemos a un nuevo alumno —presentó a Stephan ante toda la clase —Su nombre es… —Stephan —respondió él sonriente. —Stephan… —le dijo esperando su apellido, pero el no entendió. —Stephan, solo Stephan. —Bien… su compañero se unirá a la clase, viene de Indonesia, así que nos brindará muchísimo conocimiento. —Es guapísimo —Stephan escuchó algunos murmuros de sus nuevas compañeras. Siempre había escuchado anécdotas de su hermano o amigos mayores recibiendo este tipo de comentarios en La Tierra. Eso de que los ángeles son casi perfectos, es verdad. —El día de hoy diseñarán un traje que cuente una historia, relacionado a una época, una cultura, pero tiene que venir con una historia marcada, que la ropa hable por sí sola. Será parte de su nota 3, tienen hasta el final de la hora para terminar… ¡manos a la obra! —¿Pero se volvió loca? —dijo Mia. Era un tema demasiado abierto, ¿por donde iba a empezar?  —A mi me gusto la tarea, eso de que la ropa cuente una historia… no sé como se hace, pero suena interesante. ¿Cómo se hace? ¿La ropa habla? —Pues se supone… la ropa es una expresión de cada uno… —Mmm ¿y qué quiere decir tu ropa ahora mismo? Mia traía un vestido manga 3/4 era floreado y suelto, una pañoleta del color de las florecillas envolvía su cabello y unas zapatillas blancas en los pies. —Pues… no me he vestido pensando del todo en eso… —Entonces no estás involucrada con tu vestimenta… —O sea sí, si tengo esta ropa es por algo… —Bien, ¿Qué quiere decir? —No lo sé Stephan, ¿Qué quiere decir tu ropa? —¿La mía? Yo que sé, no soy diseñador, solo se la vi a un extraño en la calle y la copie. —¿Qué acto de esa persona influyó en que te la compres? —Mmm… nada, que se veía bien… —Una camisa con estampado exótico y unos pantalones beige… algo básico de no ser por la camisa… —No entiendo la moda, la verdad yo solo me visto porque tengo qué, si no andaría en túnica. —¿En túnica? —Pues sí, esa desborda paz, tranquilidad, estabilidad… —Continua… —le pidió Mia con los ojos iluminados, Stephan le estaba dando una idea ahora mismo. —Bueno, en el cielo supongo yo —dijo Stephan para no levantar sospechas —todos usan túnica, incluso todos una similar, no hay peleas por quién se ve mejor, quién anda más desnudo o esas cosas que pasan aquí… allá todo es más fácil… —¿Y si diseñáramos una túnica para ´´ángeles´´ pero estilo moderno? —No te estoy entendiendo… —Nada Stephan, tu déjalo ahí, alcánzame esas tijeras, me pondré manos a la obra. Y así fue como en cuestión de largos minutos Mia iba recortando y armando un traje, un precioso traje blanco, era una especie de túnica vestido, no se cómo lo llamaría. Lucía bien en el maniquí, pero a Stephan no le convencía que eso fuera a ser para un ángel, demasiado destapado para su gusto… que mas daba, aquí en La Tierra no conocían como era la vida allá arriba, no podrían opinar al respecto. —¿Qué opinas? —le preguntó Mia mostrándole su obra de arte. —Pues… ¿Qué quieres que opine? Me gusta, pero no sé si sea funcional… —¿Funcional? —Bueno, supongo es para un ángel mujer… —Claramente… —¿Pero un ángel guardián, ángel de la guarda, un cupido…? ¿Para quién? —¿Qué no todos son iguales? —Pues no… si le pusieras esto a un ángel de la guarda… créeme que cuidando a los niños se le saldría todo, si se lo pusieras a un cupido, podría funcionar, aunque a veces les toca disparar en lugares incómodos y en posiciones incómodas, no lo sé… si se parara sobre un árbol, se le vería todo… —Mmm… eso se puede arreglar —Mia le comenzó a dar unas puntadas al vestido en la parte de la entrepierna —Ahora es un enterizo… así es más funcional ¿no? —Mmm… pues no lo sé… —Stephan… eres mi pareja de trabajo, tienes que alentarme, no ponerme mas dudosa… ¿Qué otra cosa sugieres? —Mmm pues tal vez bolsillos, ¿Dónde guardará las flechas? —¿Flechas? —Si es cupido tiene que tener flechas… —Claro, claro… le pondré un bolso… —Mia vio su reloj. —Mierda, ya no queda tiempo… creo que hay algunos en el almacén, voy enseguida, quédate aquí por si la profesora dice algo. —No, no, yo voy, ¿Dónde está ese almacén? —Sales del salón, dos pasillos a la derecha y al fondo, es una puerta gris. —Bien, enseguida vengo. Stephan salió del salón y en la puerta creo un bolso, un bolso tal y cómo lo imaginaba sería perfecto para alguna cupida, de hecho el día que vio a la otra cupido en el Central Park, la vio con uno parecido. Esa creación no contaba como sus replicas mensuales, no era un invento, ese bolso era considerado una prenda de vestir para camuflaje, así que realmente no habría problema. Espero unos segundos y entró nuevamente al salón. —¿De dónde sacaste ese? ¡Es precioso! —le dijo Mia al ver lo que traía Stephan en manos —Por cierto, no tenía idea de que corrieras tan rápido. —Bien alumnos, ya presenten su trabajo, es momento de exponer. —Bien, movamos el maniquí… —me dijo Mia mientras le colocaba el bolso. La maestra chisto —Nada de maniquís chicos, quiero que ustedes lo luzcan, quiere que uno lo luzca y el compañero cuente la historia, tienen 2 minutos para cambiarse. Ay no dijo Mia. No creyó que la profesora los haría modelar, ella estudió diseño, no modelaje. Encima ahora que veía bien el traje, la falda era un tanto diminuta, ¿Qué clase de ángel se vestiría así? —Evidentemente tú te lo pones y yo explico ¿no? —le dijo Stephan haciéndola reír un poco. —Creo que la falda quedó muy pequeña… —Mmmm… —examinó Stephan el maniquí —yo creo que esta bien, más bien ya ve a cambiarte, si no nos apuramos jalaremos la asignatura. —Stephan, tú ni si quiera llevas esta asignatura. —Shhh —la calló él poniéndole el dedo índice en los labios —Tú solo ve a cambiarte. 
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