Capítulo 34

200 Palabras
—Ya se juntaron las comadres —resopló él regresando al sillón con un poco más de comida, unas brochetas que había encontrado en el refrigerador. Vaya que esos brownies abrían el apetito demasiado. —¿Y tú Daria? ¿Te haz enamorado alguna vez? —No, jamás. —¿Y puedes enamorarte? Es decir, si tú te lanzaras una flecha a ti misma, ¿Qué pasaría? —Mmm… no es así de fácil, para empezar, nosotros los ángeles, incluso los humanos, no necesitan de una flecha para enamorarse. Si el amor es tan fuerte y real, surgirá. Nuestras flechas son algo así como un empujón. Se han visto pocos casos de estos en los humanos, pero en los ángeles casi siempre pasa así, en especial en los guardianes. —¿Y los cupidos? —Los cupidos jamás nos enamoramos, eso no es para nosotros —respondió Stephan con la boca repleta de comida. Daria lo miro con tristeza, pero lo que decía era real, que un Cupido se enamore es bastante difícil, de hecho no ha pasado en años. Ellos son más solitarios e independientes, por eso sabe que lo suyo con Andrew esta lejos de ser algo posible.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR