Capítulo 21

902 Palabras
Stephan juguetea con el frascito que le han dado a su hermano. El líquido que contiene se ve algo viscoso, incluso más que el que el le había dado a Mia más temprano. Andrew por su parte se esta peinando y arreglando, parece que va a salir. —¿Saldrás? —No… —¿Y por qué tan arreglado? —Daria pasará a recoger unos papeles en un rato… —Ay Daria, Daria, debí suponerlo —rie Stephan. —Ya cállate —responde su hermano molesto —¿Y tú? ¿Ya te vas a terminar de salvar tu gran metida de pata? —Sí, voy en unos minutos, ¿o quieres que me vaya antes para que estés a solas con Daria…? —Una más y juro que te tiro un puñete, ya parala Stephan… ¿A caso yo te molesto con…? —se quedó callado, es que su hermano jamás había sido apegado a nadie. —Tú solito te hundes, yo soy un ángel libre, no necesito pareja… So un cupido… —Yo también lo soy genio. —Hola chicos, ¿están ocupados? —tocó justo Daria a la puerta. —No, no, adelante. —Hola Stephan, hola Andrew —dijo sonriente —¿Tienes la partida de nacimiento de Sofi? —le preguntó a Andrew, este hizo una mueca, no estaba en sus planes que su hermano se enterara de lo que habían hecho. —¿Partida de nacimiento? —preguntó Stephan muy curioso. —¿No le dijiste? —cuestionó ahora Daria hacia Andrew. —¿Qué pasó? ¿Le vas a ocultar algo a tu hermano? —No te iba a ocultar nada, solo que no se dio el momento de decirte… —Bien, soy todo oídos… —Solo Andrew tomó la partida de mi pequeña, bueno no del todo mi pequeña, porque solo estoy suplantando a su verdadero ángel, pero solo eso… —interrumpió Daria salvando a Andrew, había notado su incomodidad. —¿Para qué la partida? —La inscribiré en la escuela… —Pobre de ella —resopló Stephan recibiendo quejidos por parte del otro par. —¿Y tú Stephan? ¿Vas a salir? —le pregunto Daria al ver como se ponía el morral en la el cuello. —Sí Stephan, cuéntanos, ¿a dónde vas? —quiso incomodar a su hermano, pero no resultó, Stephan confía en Daria, sabe que puede guardar su secreto. —Pues a La Tierra… ya te había dicho, tengo que buscar a Rodrigo. —¿Rodrigo? —Sí… resulta que le tiré una flecha casualmente, debo resolverlo antes de que papá lo note y me cuelgue —le respondió Stephan a Daria haciendo la mímica de que su padre le cortaba el cuello, a ella le causó gracia. —¿Y a que parte del mundo debes ir? —Nueva York. —¡Que lindo! He visto varios documentales sobre ese lugar, me encanta la ciudad. —¿En serio? Yo prefiero la naturaleza… —Bueno, es que la naturaleza si es increíble, todo es hecho por Dios, pero no lo sé, en la ciudad… toda la tecnología, edificaciones, arquitectura, todo ha sido obra del ser humano… ¿no te parece fascinante como un ser tan pequeño haya logrado tanto? —Buen punto, jamás lo había visto así —pensó Stephan en voz alta —de igual manera, me muero por ir a la naturaleza, mañana al fin me tocará algo interesante, Perú —dijo sonriente. —Pues también te hubiera tocado una de las mejores playas del mundo si no la hubieras fregado… —le dijo su hermano refiriéndose a Bali. —Bueno, ya habrá tiempo para conocer, la vida es larga, habrá que divertirse todos lo días con un nuevo lugar. —Como quisiera —añadió Daria haciendo un puchero. —Pero debo conformarme en quedarme donde viva mi niño… eso es lo único que envidio de ustedes por ser Cupidos… después todo es genial… —Pero puedes ir a pasear por La Tierra después de estar con tu niño… al menos ahora, que no trabajas todo el día… deberías aprovechar el tiempo Daria —le dice Stephan. —¿Tú crees? —Pues claro, después no tendrás tiempo de, yo te diría que empieces a conocer desde hoy mismo… —Daria, no lo escuches, sus ideas son locas. —No, no, creo que Stephan tiene razón, estoy perdiendo el tiempo… —Bueno chicos, suficiente charla por hoy, yo ya me tengo que ir —dice Stephan arreglándose el morral. —No, no. ¡Yo voy contigo! Me muero por conocer Nueva York… —¿Segura? —pregunta Stephan con sus ojos abiertos de par en par. Vio a su hermano, se notaba que estaba celoso y mucho. —Sí, quiero conocer Nueva York, no me quedaré con las ganas… —¿Vamos hermanito? —le pregunta Stephan a Andrew, mejor que él venga con ellos para que no piense nada malo… —¿Y si papá se entera? —Pues cae uno, caen todos ¿no? —No lo sé… —Anda Andrew, no seas aguafiestas, será genial, regresamos, nos damos una ducha y papá no notará nada, di que si —le hizo pucheros y así de sencillo lo convenció. Andrew, uno de los ángeles más aplicados y responsables rompería las reglas por amor. ¿Quién lo diría no? Un cupido enamorado…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR