Capítulo 27

1305 Palabras
Se adentraron al baño, justo la novia y sus amigas también estaban allí. Daria quedó sorprendida, no tenía ni idea que se celebrara de esa manera antes de una boda. Ella creía que la fiesta era después. La novia llevaba el maquillaje ligeramente corrido, sus amigas intentaban arreglárselo con sumo cuidado. Parecía que algo malo le había pasado. —Tengo pañitos desmaquillantes por si quieren —les ofreció Mia al verlas en la lucha. Ella lo recibió ofreciéndole una pequeña sonrisa. Era bastante guapa, cabello rubio, pero no tanto como el de Daria, tez blanca, ojazos azules. Vaya mujer. —Gracias linda, vaya noche eh, jamás pensé que tanta alegría llegaría a su fin… —¿Qué pasó? —preguntó Daria en voz alta, recibiendo una fuerte mirada de Mia. Pues parece que no debió haber preguntado. Ella que iba a saber que no debía, solo era curiosa. —Nada, nada, nada para preocuparlas chicas, ustedes sigan en lo suyo con sus citas… —¿Nuestras citas? —Sí, los vi con unos chicos guapo por la barra… —No son nuestras citas —replicó Daria. —Pues deberían, están guapísimos… —¿Segura que estas bien? Si quieres puedo traerte un vaso con agua o no lo sé —se ofreció Daria, sabía que a un borracho debías darle mucha agua, eso lo había leído en un libro de cotilleos hace unos días. —No estoy mareada, es solo que… los idiotas de los amigos de mi novio contrataron a una chica para que les haga un show… y esa chica es la ex de mi novio —dijo la novia rodando los ojos y dejándose caer en el suelo. —Es que esos imbéciles son unos inmaduros, ya no te preocupes Lucy, sabes que Daniel jamás haría nada… —Esta súper borracho… —Igual… disfruta tu día, ya verás que no pasará nada malo ¿si? —¿Y si sí? —Bueno, si es que pasa, solo habrá sido una noche de descontrol, no significa nada… —intentó apoyarla su amiga. —Es que si fuera cualquier tipeja no me importaría, pero es su ex… ¿Cómo pudieron contratar a su ex? —¿Y cómo estás tan segura que es su ex? —ahora se unió Mia al interrogatorio. Es que vaya idiotas, ¿Cómo se les ocurre contratar a una ex para que le haga un show a la pareja? Solo una palabra para responder a esto. Hombres. —Vi sus historias en i********:… —Bueno, cuestionándote y cuestionándote no pasará nada Lucy, vamos a divertirnos, ¿si? —insistió ahora otra de sus amigas. Una morena alta, pelo largo marrón tirando para n***o, con ondas hermosas, ojos verdes hipnotizadores y labios espectaculares. ¿Se habían juntado las mujeres más bellas de Nueva York o qué? —Creo que quiero ir a casa… —¡No! —gritaron todas su amigas —¡Eso si que no! —Hemos venido a divertirnos, es tu última noche de soltería, no te pongas mal… —Pero es que… —Lucy, tú tranquila… ya verás que pasará lo que tenga que pasar —Y era verdad, ¿todo estaba escrito no? —¿Y si voy a impedirlo? —¡No!, si es que te planea ser infiel mejor ahora que después, yo le tengo fe a Daniel, ya veremos ¿si? Tú tranquila… —Bien, lo intentaré, pero ¿quedan brownies? Necesitaré uno. —Pues aquí tengo —dijo una de sus amigas sacando una de esas delicias de su bolso. Daria seguía mirando atentamente la escena. Se moría por probar ese chocolatoso manjar. Su barriga comenzó a rugir y la boca se le hizo agua, hace muchísimo tiempo no comía un pastelillo. —Bien chica, ya estoy, ¿tú vas a entrar? —le pregunta Mia a Daria acomodándose el cabello, se lo había atado en una coleta. Ya sentía que estaba ahí incomodando a la novia de más. —No, no, ya vamos. —Bueno chicas, espero pasen una linda noche… —se despidió Mia de la novia y sus amigas. —Gracias por los pañitos… —No es nada, y en serio, no hay por qué llorar por un idiota, si te enteras que hizo algo, puedes terminarle, mejor antes de la boda que después ¿no? —Quizás tengas razón. —Fuerza linda y disfruta tu noche. —Gracias, ¿quieres un poco? —le digo señalando su brownie. —Mmm no gracias, ¿Daria tu quieres? —Sí, claro que sí, amo los pastelillos —dijo extendiendo su mano y recibiendo lo que le daba otra de las chicas. Mia rio, ya había entendido. Daria no tenía idea de lo que contenía ese pastelillo. Se le ocurrió un perfecto plan. —Yo también quiero uno entonces, me antojé —dijo extendiendo la mano igual que su nueva amiga. Sería genial para que cierta personita deje de estar tan a la defensiva. —Será mejor que no lo comas… —le dijo a Daria una vez salieron del baño, muy tarde, ella ya lo estaba devorando —o bueno, no te lo termines… —¿Por qué no? —dijo ella contenta con todo el chocolate en la boca. —Es que contiene un ingrediente secreto… es rico, pero mejor invítale a Andrew, para que se relaje más. —No creo que podamos comprarlo con un pastelillo… —Ya verás que sí, no es cualquier pastelillo… —¿Entonces le doy esto que me queda a Andrew y tú le invitas a Stephan? —No, no, solo dáselo a Andrew, él los necesita más que todos. —Mmm… bien —le dijo Daria dudosa, realmente no creía que unos pastelillos lo hagan calmarse, pero bueno, no perdía nada intentándolo. —Andrew, te traje algo… —¿Del baño? —preguntó él con una mueca extraña, Mia no pudo evitar reír. —Mira —le mostró el brownie, los ojos de su amigo se pusieron brillosos, justo le estaba comentando a Stephan que moría de hambre. —¿De donde los sacaste? —Una amiga nos invitó… —¿Y para mí no hay? —Stephan hizo puchero. —Yo te invito del mío hermano. —¡No! —gritó Mia, solo debía comerlos Andrew, si no que se hacía con novatos comiendo brownie —No le quites a Andrew, ven, vamos por más —tomó la mano de Stephan y se lo llevó. —¿Dónde hay más? —le preguntó una vez ya estaban lejos de los otros. —No hay más… —¿Qué? ¿Entonces por qué dijiste que… —No son brownies normales Stephan… —¿Cómo que no? —Son happy brownies… —¿Brownies felices? —No… brownies con tu sabes… hierbas… Stephan no conocía de las hierbas en la tierra, o bueno no mucho. ¿Qué quería decir con happy brownies? ¿Qué acaso todos los brownies no llevaban hierbas? El no sabía nada de repostería. —Bueno, ilústrame, tú eres la repostera, no yo… —Bueno, tiene unas hierbas que podrían ser algo así como una droga… —¿Estás drogando a mi hermano? —Bueno, si lo dices así suena feo… pero… —¿Estás loca? ¿Cómo vas a drogarlo? —Pero… solo era para que esté mas calmado… —¿Qué hace esa droga exactamente? —preguntó angustiado Stephan, si había oído de las drogas, sabía que no eran nada bueno. —Solo lo hará sentir algo distinto, eufórico… solo para que te deje en paz y puedas buscar a Rodrigo… —¿Es mortal? —¡No! ¿Qué me crees? Yo también he comido, en serio no pasará nada grave, confía en mí… —Bien… espero funcione. —Verás que sí —le respondió sonriente. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR