El príncipe la había invitado a cenar en un restaurante prestigioso llamado Lush & Luscious. Se necesitaba al menos meses de anticipación para tener una reservación y ni siquiera los nobles podrían tener privilegio para acelerar las reservaciones debido a que pertenecía a la realeza, más bien, al príncipe Valreth.
Lisette nunca había entrado a este restaurante debido a que ni siquiera gastaría una fortuna en comida que se podría preparar en casa y que tendría a manos si quería más. Dado que sabía cocinar, no era extraño verla en la cocina a veces ayudando a las cocineras que la adoraban.
Por eso, eligió un vestido sencillo, pero elegante que la dejarían entrar al lugar. No se perdió las miradas de los demás cuando camino hasta la entrada.
Algunos la miraron con celo y otros con incredulidad de verla en un lugar así, otros se burlaron por su osadía al llegar. Cómo no era una cliente cotidiana, sería difícil para ella tener reservación.
Estando a la entrada, un hombre con el uniforme del restaurante abrió los ojos con sorpresa y su cara se llenó de una sonrisa que se sintió falsa para ella.
—Señorita Lisette, el príncipe Valreth la está esperando, Brice la llevará a la cabina —comentó con amabilidad este hombre.
Lisette asintió con la cabeza sin decir una palabra. Era conocida por apenas hablar, por lo que no ofendió a nadie por no decir una palabra.
El llamado Brice se acercó a ella y con respeto, la dirigió a la cabina, una de las secciones VIP que nadie podía pagar y solo estaba reservado para la realeza. Lisette pudo haberse sentido incómoda por esto, pero mantuvo la calma y una expresión sin sentimientos.
La puerta de la cabina se abrió después de ser golpeada por Brice.
—Su alteza, príncipe Valreth, ha llegado la señorita Lisette —comentó Brice haciendo una reverencia.
Había un hombre guapo sentado en una de las sillas. Su cabello era n***o y corto, pero estaba arreglado a un lado. Sus ojos eran azules como dos glaciares y una cara hermosa. No había duda que está frente al príncipe Valreth que se decía que era más guapo que su hermano mayor y aún así fue rechazado por su ex novia.
Cuando la persona deseaba el poder, la apariencia y los sentimientos no valían nada.
El hombre se levantó y se acercó.
—Gracias, Brice, puedes retirarte —dijo con una voz que podría haber hecho derretir a cualquier mujer y tenía una sonrisa suave.
Carismático, es lo que describiría Lisette. Debía tener cuidado.
Brice se retiró y ella quedó adentro con este hombre.
Cómo se debía a la etiqueta, inclinó la cabeza y dijo—. Encantada de conocerte, príncipe Valreth.
—Por favor, no hagas eso, es posible que nos casemos y no necesito que mi esposa se incline hacia mí —Lisette recuperó su postura.
—Como usted diga.
—Ven, vamos a sentarnos —indicó Valreth. Parecía entretenido por su comportamiento.
Ella se sentó con ayuda de Valreth y sintió un aroma masculino que pudo haber afectado su comportamiento, pero lo reprimió. No era un mal aroma, en realidad era delicioso y quería olerlo directamente de la persona, pero sería vergonzoso.
—He decidido los platos, espero que no te moleste —comentó con suavidad Valreth, pero ella noto que en realidad estaba tratando de controlar la situación.
Ah, apenas estaba llegando y ya estaba recibiendo demasiado información de este hombre. No tenía nada que ver qué era un libro abierto, pero como ella se había mantenido toda su vida callada y observando a los demás, notaba cosas que otros no.
Lo dejaría por este momento. Sería interesante de ver.
—No te preocupes, no me he molestado por esto —dijo con calma.
—Pronto vendrán a dejar los platos, por el momento charlemos —hubo una sonrisa encantado qué serviría para desarmar a una mujer, pero Lisette podría haberse sentido afectada de no ser porque ya había previsto está acción.
Si se casaba con este hombre, parecía que sería una lucha constante de voluntades.
—Dime más de ti, aparte de lo que he encontrado —fingió interés, pero en realidad estaba buscando una debilidad en ella.
Ah, podría ser por esto que Francine no se casó con este hombre.
—No soy tan interesante, solo estudio y quedarme en casa —no diría más, quería ver qué haría a continuación este hombre—. Pero creo que el príncipe tiene una vida más agitada que la mía.
Por un momento, esos ojos brillaron con odio, no hacia ella.
—Si, creo que es así —la puerta fue golpeada y un camarero entró con un carrito.
Dejó los platos de entrada frente a ellos. Era una ensalada con pollo, no demasiado pesado para poder disfrutar del plato de fondo. Las copas que había en la mesa, fueron llenadas con agua y vino tinto.
Así que habría carne. Estaba bien.
El camarero se fue cerrando la puerta detrás de él.
Al mismo tiempo, empezaron a comer. Lisette que había crecido desde pequeña con modales para esta ocasión, los hizo cumplir sin ningún problema.
—¿Qué piensas hacer en tus estudios? —ella alejó sus ojos de la ensalada y se dirigieron a Valreth.
—Si soy sincera, no tengo idea que hacer realmente, por eso solo he estudiado para no tener problemas en qué carrera quiero tener —pero si se casaba con un príncipe, sería llevada a una universidad especialmente para la nobleza para enseñarle a ser una esposa perfecta.
Podría tener una carrera, pero sería difícil con el acoso que recibiría. Además, no creía que carreras que tengan matemáticas en ella fuera buena idea. Tenía buen promedio en matemáticas, pero no estaba particularmente apegada a los números.
—Eso es un poco desafortunado, conozco a alguien que ya ha decidido que hacer —dijo Valreth para incitarla.
Lisette comprendió lo que estaba pasando y soltó una pequeña risa que pudo haber desconcertado a Valreth.
¿Así que estaba tratando ver qué hacía que ella no se comportara tan adecuada como le habían enseñado? Lisette podría tratar con lo que le arroje debido a su personalidad calmada y reservada, y observar hacía cosas en su personalidad para no precipitarse en situaciones que estaba en su contra.
—Príncipe Valreth —llamo Lisette—. Me he dado cuenta que desde el principio ha tratado de controlar la situación y en este momento me estaba incitando, debe comprender que no soy sencilla de arremeter cuando tocan uno de mis botones. Me han enseñado a pensar antes de actuar.
—Solo estoy preocupado —y debía estarlo. Sabía que la familia real era una mierda que se podrían apuñalar entre sí. No era secreto para nadie que los hermanos se odiaban.
Tampoco que el príncipe heredero llevará a Francine como un trofeo de aquí hacia allá para restregarlo en la cara de Valreth.
—Es comprensible —aceptó Lisette.
—Debes de entender que dentro del palacio las cosas no son como se pintan en el exterior, estoy preocupado que alguien que no esté acostumbrado se derrumbe con la menor provocación.
Lisette suspiró. Aparentemente este príncipe en realidad no quería casarse con ella y ahora estaba tratando de asustarla para que no haya compromiso.
—Si ven que tienes debilidad, se acercarán a ti hasta que no quede nada, por eso estoy preocupado.
—Dígame príncipe Valreth, ¿Fue usted quien propuso este compromiso? —pilló desprevenido a Valreth.
No fue él, suspiró en su corazón.
—No, hecho por mi querida madrastra —y claro si fuera hecho por él, no la elegiría a ella. Eso fue lo que no se dijo.
—Por supuesto —asintió con la cabeza y se mantuvo en silencio.
Su cara no mostró nada de lo que sentía por dentro, pero ella estaba dolida.
Era otra vez esto. Ningún de sus otros compromisos había sido elegido por los hombres que se sentaron frente a ella en una cita, fueron hechos por sus padres. De cualquier modo, ella solo era una hija de un hombre que fue afortunado en tener dinero.
Nunca sería la opción número uno.
Reprimió estos sentimientos menospreciativos. No eran buenos para su persona, se deprimiría y se volvería a encerrar en la biblioteca para encontrar consuelo de los libros.
—¿Eso es un problema? —pregunto Valreth. Este hombre estaba tratando de leerla, si lo logro, no lo demostró.
—No, pero sería más difícil para usted romper un compromiso —fue sincera.
—¿Estás tratando de decirme que no quieres este matrimonio? —Valreth entrecerró los ojos. Ella se mantuvo firme.
—Si has investigado sobre mí, sabrás porque lo he dicho.
Valreth se relajo con eso—. Claro, todos tus prometidos huyendo de ti ¿Tienes algo que los ha asustado?
Ella reprimió las ganas de golpearlo.
¿Ella era la culpable? Solo había ido a las citas, se comportó como se debía hacer y ellos al día siguiente rompieron el compromiso y se fueron con una mujer. Su madre le decía que eran hombres que prefirieron no estar con una mujer respetable y aceptar mujeres fáciles.
Quiso creer eso.
—¿Te he asustado? —Valrith resoplo.
—No, no lo has hecho, en realidad eres bastante inteligente y eso es lo que los asustó. Ningún hombre quiere en su casa una mujer inteligente —ella pestañeo.
Eso tenía sentido. No lo había pensado de esa manera, en realidad afligida por no ser elegida y se debió a su inteligencia.
Ella los asustó solo por ser ella.
—Pero es su pérdida, creo que una mujer inteligente no es algo necesariamente malo.
¿Por qué sonó como un insulto? Lisette se amargo dentro de ella
—Príncipe Valreth, no sé si sentirme halagada —dijo Lisette con una leve sonrisa.
—Siéntete como quieras, pero debo halagar a mi futura esposa.
Y eso fue lo que indicó que Valreth quería este matrimonio. Esta cita fue para ver la actitud de su futura esposa, si era bastante superficial, él ni siquiera la miraría y se iría de inmediato. Así entendió la personalidad de Valreth.
Bien por ella, pero mañana sería un día decisivo.
La puerta fue golpeada de nuevo y los platos fueron retirados por el camarero para colocar los platos de fondo.
Ciertamente fue carne. Se dijo mientras tomaba un sorbo de agua, porque ella nunca bebería vino.