Capítulo 3

2234 Palabras
Ella miró uno de los libros. Su mirada fue profunda mientras analizaba lo que le sucedía a su libro. Algo estaba mal, este libro parecía haber sido manipulado, pero no por ella y el olor que desprendía le hizo fruncir el ceño. Pensar que alguien se atrevió a envenenarla en su propia casa. Sin duda alguien se coló o uno de la servidumbre había decidido que ella no necesitaba vivir, quizá siendo pagado para esto. —¿Sucede algo, señorita? —Lisette miró a Marthe. —Creo que quieren matarme, Marthe —los ojos de la mujer se abrieron con sorpresa y se llenó de temor. —¡Señorita! Rápido, debemos decirle esto a la señora —Lisette le sonrió suavemente. —Hablaré después, Marthe, tráeme una bolsa para guardar este libro —dijo mientras sacaba unos guantes de seda de su bolso que estaba cerca. Marthe comprendió al ver los guantes y sonrió con alivio. Esos guantes de seda podían parecer como otros, pero estaban hechos de un material que no se podía pronunciar. Se le llamó seda para no llamar la atención, pero la señorita nunca se lo ponía porque no era necesario. Hizo lo que le ordenó Lisette y trajo una bolsa especialmente para conservar la prueba de intento de asesinato. Pensar que esto no había ocurrido con anterioridad, pero Marthe sabía que su señorita ahora sería una princesa y la familia real no quería a alguien tan destacado como su señorita. ¿Por qué comprometer a ambos si no los quería juntos? Eso fue por la reputación de su señorita, para avergonzar al príncipe Valreth, pero eso era rumores y ella sabía que el príncipe Valreth en la cita comprendió. Al menos esperó Marthe. Lisette estaba pensando lo mismo, pero ella sabía que era más para asustar a Valreth alegando que tenía una maldición y se quedará soltero. Esto se vería mal si el príncipe Valreth se quedaba soltero, dado que debía dar el ejemplo. Pero en la realeza no entendieron la verdadera personalidad del príncipe Valreth y ella solo estuvo unas horas hablando con él. Si no conoces bien a tu enemigo, entonces se debían preparar para lo peor. La puerta de su habitación fue golpeada y una empleada entró. —Señorita, el príncipe Valreth está aquí…—se detuvo está chica y Lisette sonrió levemente. Había atrapado a la culpable. Pensar que fue está niña que solo estaba en entrenamiento y había entrado hace solo una semana. Por supuesto, era una espía. Dió una mirada a Marthe que entendió de inmediato. —Gracias, iré de inmediato —dijo Lisette. Era mejor no esperar al príncipe Valreth. Entregó la bolsa a Marthe, esta lo tomó con cuidado. No tenía miedo que esos guantes habían tocado la bolsa dejando veneno, estos guantes repelían cualquier cosa, eso incluía los venenos y quedaban siempre limpios. Su señorita no haría nada para dañarla, ya que era la más fiel de la servidumbre. Sin su señorita, ella no estaría aquí. La otra mujer se acercó casi apresurada y dijo—. Puedo ayudarla en eso, señorita. —No, Marthe sabe tratar esto. Sin esperar respuesta de la joven, Lisette se retiró de su habitación, pero Marthe no porque ella tenía que vigilar a esa chica para que saliera de la habitación y cerrar con llave para que nadie más contamine las cosas de la señorita. Si la señorita se casaba con el príncipe Valreth, debía seguirla y cuidarla. Lisette bajo las escaleras con cuidado. No estaba apresurada, por lo que fue a su propio ritmo. Su madre estaba en casa, por lo que recibiría la visita del príncipe en la sala de estar donde lo entretendría hasta que ella llegara. No se equivocó cuando su madre se rió de algo que dijo el príncipe y se tapó la boca sonrojada. Encantador, encantador. —Es bueno verlo de nuevo, principe Valreth —su madre se sentó erguida y luego se levantó. Fue seguida del príncipe que sonrió suavemente. —Puedo decir lo mismo, señorita Lisette —se acercó a ella para tomar su mano y besarle el dorso de la mano. No estaba impresionada por esta actitud. El príncipe se conocía por ser alguien amable, carismático y con una sonrisa suave, pero en realidad su personalidad era diferente. Nadie sobreviviría dentro del palacio con esa personalidad tan suave. —Querida, el príncipe ha decidido casarse contigo ¿No es maravilloso? —su madre dijo con tanta felicidad que fue una pena que Lisette no lo compartiera. Al menos esto le quitó una carga pesada que había sentido esperando que el príncipe retrocediera, aunque tenía sentido ahora porque la apuntaron en un intento de asesinato. Destruir a quien el príncipe había aceptado como esposa para debilitar a este príncipe, lamentable para ellos que ella no sería fácil de matar con un simple veneno de contacto. —Son buenas noticias —comentó con una sonrisa suave, más para la comodidad de su madre. —Le estaba comentando a mi futura madre que nos casaremos en dos días, los preparativos ya están preparados y solo falta tu vestido. Lisette guardó su sorpresa. Este príncipe había organizado todo cuando era ella quien debía hacerlo debido a que era la familia de la novia la que tenía la obligación de organizar la boda. Fue eso diciendo que ya lo había pensado con anterioridad y se había preparado para otra mujer. Su corazón se llenó de amargura. Ella sería después de todo una segunda opción y nunca estaría a los ojos de sus esposo, ni en su corazón. Se trago esto y dijo—. Entonces me prepararé para este momento. —¡Si! ¡Si, por supuesto! Te compraremos el mejor vestido de novia y te verás preciosa, mi niña —la melancolía estaba presente en la cara de su madre. Era la única hija de este matrimonio, todo debido a un accidente que le ocurrió a su padre y no pudo tener más hijos. Su madre se negó a tener más niños que no tuvieran el ADN de su padre y se conformó con ella. —Hay una cita en la tarde para la tienda de novias, mi asistente las llevará —comentó Valreth con bastante seguridad—. Pero en este momento necesito hablar a solas con Lisette, señora Diane. La madre de Lisette los miró y sus ojos se llenaron de complicidad. Lisette negó en su corazón, su madre pensó que había algo entre ellos, pero solo se casarían. Este príncipe amaba a otra. —Claro, si me necesitan, estaré en mi sala —lo dijo para ambos. —Si, mamá —respondió Lisette. Lisette vio como su madre se iba y su sonrisa amable desapareció lentamente. Su cara se llenó de indiferencia al quedarse sola con el príncipe, ambos sentados al lado del otro. —Puedo notar tu desagrado —dijo Valreth—. Pero necesito que esto sea rápido. Lisette lo miro—. Debes tener un motivo bastante serio. —Si, es por la familia de mi madre —no dijo más, por lo que significaba que no debía preguntar. —Comprendo. —Y esto no fue preparado para ella —ella abrió los ojos con sorpresa, pero trato de ocultarlo rápidamente. Valreth lo notó y sonrió. —No es necesario que me des explicaciones —puede que su tono haya amargura, más de lo esperado. —Necesitas explicaciones, serás mi esposa y se que con el poco tiempo que hablamos, eres una mujer que requiere total adoración y la atención de su esposo —Lisette entrecerró los ojos. Aparentemente no era la única que estaba leyendo a la otra persona en esa cita. Él la estaba leyendo y Lisette sabía que ella no era un libro abierto. Por supuesto, en el palacio para sobrevivir se necesita observación y ser astuto e inteligente. Valreth lo desarrollaría para sobrevivir. —Soy bastante escéptica —comento con burla. —Lo sé, después de todo me conocen como el devoto enamorado de Francine. Ella quería apuntarlo, pero sería una falta de educación—. Me estabas comparando con ella. —Si —fue sincero, pero era porque no temía a la represalia. —Espero que no lo hagas, no soy tan destacada y no soy la belleza del reino, quedaré en ridículo si me comparan —Valreth no pudo evitar hacer una mueca. —Creo que eres bastante destacada, una belleza que aún no ha sido descubierta —Lisette pestañeo ante la sinceridad de Valreth. El príncipe Valreth estaba tratando de decir que solo necesitaba un empujón para ser destacada, para ser una joya que había estado en bruto y ser refinada como una hermosa artesanía. No con esas palabras, pero Lisette lo entendió. No pudo evitar reírse en su interior por este pensamiento. Eso sería ridículo. Ella era constantemente llamada un patito feo, era simple y ni siquiera le importaba maquillarse aparte de peinarse el cabello. —Te has tomado en serio de halagar a tu futura esposa ¿No sería contradictorio para usted? —No, no lo es. Lisette le dió una mirada extraña. Casi juro ver un cariño en esos ojos, lo que era extraño y la hizo sentir confundida. —Si lo es, hoy tuve un intento de asesinato —lo dijo con naturalidad, pero Valreth se ensombrecio con lo que dijo—. Y ni siquiera hemos estado casados ¿La familia real es tan feroz? —Lo es, debe tener mucho cuidado en el futuro, no siempre estaré presente y podría perderte —y Lisette ignoro que este hombre casi sonaba miserable. ¿Estaba jugando con ella con esa expresión? No era estúpida, pero casi juro que era sincero. —Siempre he tenido cuidado —declaró como un hecho. Debía ser cuidadosa debido a que algunos no le caía bien su padre y trataría de matar lo más querido, eso incluía a su madre. —Si, pero… —se detuvo como si se diera cuenta que estaba a punto de decir algo que no debía. Lisette sintió curiosidad. Este príncipe, pronto su esposo, era más blando que el día anterior. Ayer la estaba probando, hoy la estaba tratando con cuidado. ¿Será que realmente la estaba poniendo en su corazón? No podía ser esto, él amaba a otra y ella solo era la segunda opción. Bueno, siempre podría tener el corazón de este hombre. Había cosas que conocía y que no, había leído cosas que nunca puso en práctica y serviría en este caso. ¿Y sus sentimientos por él? Cuando él se enamore de ella, debe enamorarla o simplemente se llenaría de angustia. Fue lo que sucedió entre sus padres. El primero en enamorarse fue su padre y luego su madre, y ambos eran fervientes entre sí. Guardó esto en su corazón. —¿Pero? —insto a qué hablara. —Pero ellos tratarán miles de formas para tratar de hacerte desaparecer si ven que me importas, si nos casamos rápidamente, tendrás mi protección y el de mi familia —y ahí estaba el motivo, o uno de los motivos. —Entonces solo tendré que ser más cuidadosa que antes, no te preocupes —aclaró Lisette—. Hay algo más que necesites hablar. —Si, la consumación —Lisette aguanto el sonrojo de sus mejillas—. Temo lastimarte. —¿Por qué? Es un hecho que nos acostaremos juntos como esposos ¿Por qué temer lastimarme? —no lo encontró razonable. La consumación era solo para validar el matrimonio ya que era un hecho vinculante y para no romper el vínculo que se estaba formando. —¿No temes que alguien te toque de forma tan íntima? Puedo esperar si te asusta, se sobre el vínculo, pero no habrá mucho daño si no estás preparada —dijo Valreth con cuidado. Estaba siendo considerado con ella, al menos su mente formuló eso o simplemente no quería tener un vínculo tan profundo con ella porque aún tenía esperanza. —No temo, pero creo que no quieres tener un vínculo conmigo —después de todo, ellos no se conocían. Valreth soltó una pequeña risa—. Oh querida, quiero ese vínculo más que nada, pero estoy preocupado por ti. —No deberías, es algo que debo hacer —Valreth ladeó la cabeza. —Lo sé, pero aún estaba preocupado, es el miedo de toda mujer en su primera vez. De verdad estaba preocupado por ella, no pudo evitar sentirse un poco tímida. Ningún hombre sería considerado, al menos aquellos que estaban comprometidos sin amor y se acostaría con su esposa para terminar todo de una vez. Valreth parecía no ser así, estaba dejando que eso ocurriera a su ritmo. Ella, un poco dudosa, tomó la mano de Valreth. Pudo sentirse sorprendida por la diferencia, pero sintió que encajaban. Valreth acarició su mano con un pulgar, por lo que la hizo estremecerse de forma agradable. —Aun así quiero. Valreth no pudo evitar llevar la mano de Lisette a sus labios y la besó con adoración. —Entonces seré lo más cuidadoso posible —esos ojos azules la miraron con suavidad. Ella solo fortaleció su corazón. No era de extrañar que este príncipe fuera tan popular con esa mirada. Por otro lado, Lisette pensó que no sería tan malo si esa mirada solo se dirigía a ella. Una meta que se impuso.
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