Comparándome con Lucía y Clara parecía que yo no había vivido casi nada todavía, ni había viajado tanto, ni conocía tantas culturas o tradiciones como ellas, además de esa famosa frase “En la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”, no había hecho nada. Bueno, libros de contabilidad había rellenado muchos, creo que cientos, pero no quisiera que mi legado se limitase a unos cuantos cuadernos de cifras y apuntes de diario, que a los cinco años se destruyen. Tampoco había plantado ningún árbol, la verdad es que no sabría cómo y dónde hacerlo, lo más cerca que he estado de algo similar es al haber tirado en la maleza de un parque próximo a mi casa las pepitas de una mandarina, pero ni tan siquiera creo que saliese de ahí un árbol. Y con respecto a lo de tener un hi

