Hamal

2000 Palabras
Llegaron a la constelación del primer sabio, la estrella más brillante de esta constelación daba su nombre al sabio que la representaba, Hamal tenía su residencia orbitando aquella gigante naranja; era una pequeña luna en la cual se encontraba una mansión modesta, tenía abundante vegetación a su alrededor y una especie de herrería pequeña donde ser veían algunas armas y armaduras sencillas. El sabio que habitaba tal lugar era, como se lo esperaban Sam y compañía, un muchacho joven en apariencia, de cabello castaño claro, era una cabeza más alto que Sam, de ojos claros, piel caucásica, era delgado y sin muchos músculos; su mirada era bondadosa y transmitía un ambiente agradable, tenía en los labios una sonrisa agradable, parecía que los estaba esperando cuando llegaron en el barco y desembarcaron en la luna donde se encontraba Hamal. -¿Creen que nos esté esperando? -preguntó Iris inquieta al ver el panorama que tenía delante. -No lo sé -respondió Lili mientras baja del barco junto a la otra chica- pero debemos estar atentos a cualquier pequeño detalle de lo que haga. -Lili, recuerda que no debemos actuar de manera extraña -indicó Sam que iba detrás de ellas- cualquier movimiento en falso puede ser perjudicial para nosotros, debemos confiar en que si nos estaba esperando no será para algo malo. Caminaron hasta la entrada de la mansión, allí estaba Hamal, al borde del camino; iba vestido con un traje elegante cuyos pantalones y el saco eran de un color púrpura, camisa blanca sin corbata y unos zapatos negros; parecía formal sin ser demasiado elegante, lo cual inspiraba algo más de confianza para acercarse a él. -Es un placer estar hoy aquí con usted -dijo Sam acercándose al sabio y estirando su mano para saludarlo, Hamal aceptó el gesto dándole un suave apretón con su mano- esperamos no ser imprudentes al venir sin previo aviso. -No tienen de que preocuparse -respondió Hamal, su voz era suave, sin muchas presunciones además, su lenguaje era algo informal- de hecho, los estaba esperando, todos fuimos notificados de tu decisión de querer replantearnos nuestra decisión de acabar con la humanidad.  -De acuerdo -dijo Sam un poco nervioso- eso nos puede ahorrar tiempo de presentaciones y de introducciones exhaustivas.  -En tu caso sí, pero no el caso de ellas -Hamal dirigió su mirada a las dos chicas que ibas junto a Sam- ¿Quiénes son ustedes? -el sabio se acercó a ellas tendiéndoles su mano una a una para saludarlas. -Yo soy Lili, una de las hijas mestizas de Apolo -respondió la primera con un poco de seguridad en su voz, apretó con suavidad la mano del sabio y no añadió nada más. -Mi nombre es Iris -dijo la otra- fui el oráculo de Apolo en Delfos durante todo lo que llevo de mi vida -su voz temblaba y por la timidez apretó fuertemente la mano de Hamal haciendo que este frunciera el ceño ante su actitud. -Es un gusto conocerlas -anunció el sabio- no es necesario que tengan miedo o nervios, no pienso hacerles nada, solo vamos a tener una conversación y veremos si realmente valdrá la pena que hayan decidido emprender este viaje. Así que por favor, pasen, siéntanse en su casa -les decía mientras abría  telepáticamente las puertas de la mansión. Todos cuatro entraron en la mansión de Hamal, la sala principal era amplia y habían algunos sillones grandes, también algunas estanterías con libros tan antiguos que era difícil identificarlos solo con ver la portada. Por toda la casa habían retratos tanto de Hamal como de otros hombres y mujeres que, supusieron, serían los demás sabios de las constelaciones; la decoración de la casa estaba inspirada en un rebaño de corderos, las estatuas, lámparas, vasijas y demás enseres tenían algo en relación con tal animal, incluso los sillones en los que se sentaron tenían en su decoración la forma de un cordero dorado.  -Muy bien -dijo Hamal- dime Sam ¿Cómo pretendes convencerme de cambiar mi decisión? Ten en cuenta que no me gusta andar con rodeos y entre más directo seas será más fácil tener en cuenta tu opinión. -Antes de responderte a esa pregunta -comenzó a decir Sam- tengo una pregunta para ti y al igual que usted, me gustaría que respondieras con total sinceridad -el sabio se acomodó en su asiento aprobando la pregunta que le haría Sam- muy bien, quiero saber ¿Por qué estás de acuerdo con la destrucción de la r**a humana? -Pues bien -comenzó a responder Hamal- los humanos han descuidado lo que muchos de ellos consideran su "madre", la tierra de la cual surgieron está hecha un desastre por culpa de su ambición de poder y dominio del mundo; no han valorado a sus "hermanos", los demás seres vivos del planeta tierra. Las personas se han dado a sí mismas el titulo de reyes de la tierra, se creen con la potestad suficiente para someter al resto de la creación a sus pies, incluso han tomado lo divino como un juego o algo que usan a beneficio propio para pasar por encima de sus iguales ¿Cómo esperas que no esté de acuerdo con algo que le recordará a esos seres cual es su verdadero lugar en la creación? -Él tiene un buen punto -reconoció Iris con la mirada baja, las palabras de ese sabio eran fuertes y reales- los humanos no pueden seguir haciendo lo que les plazca con el planeta así como si nada. -A pesar de eso, tampoco es la mejor manera de dar esa enseñanza -declaró Lili a lo cual el sabio la miro de manera inquisitiva pero la chica no dijo nada más, el que habló a continuación. -El ser humano no siempre aprende por las buenas -reconoció Sam lo cual dejó ver algo de satisfacción en el rostro de Hamal- aún así, el responder de esta manera a esas cosas no los hace mejores que ellos -el sabio frunció el ceño nuevamente- los humanos son como niños pequeños, incluso el más sabio de todos se comporta como un niño. No necesitan un castigo tan severo, necesitan algo o alguien que los eduque, que les enseñe verdaderamente a vivir en unidad con los demás y sí, existen lugares que ellos mismos construyeron para ser formados en muchas cosas, pero un ciego no puede guiar a otro ciego, así algunos posean más conocimientos que otros, sus maestros no son perfectos y tendrán siempre alguno de los defectos que quieran no heredar a aquellos que pretenden formar. Su educación es imperfecta, la formación que imparten no resuelve ningún problema real y ustedes que tienen el conocimiento y el poder para evitar tantas cosas prefieren esperar a que el daño sea irreparable para actuar. -Sam... -Lili notó que Sam estaba comenzando a alterarse- mantén la calma, recuerda lo que nos dijiste -le hablaba como en susurros y le pasó una mano por una de sus piernas para que se mantuviera tranquilo. -No Lili, déjalo -Hamal interrumpió lo que ella intentaba hacer, el sabio se veía un poco interesado en ver como actuaba Sam en ese momento- si él se siente así deja que exprese sus ideas de esa manera- al parecer Hamal notaba la sinceridad en las palabras de Sam y más que estar molesto estaba curioso atento a todos los detalles, esa la actitud de normalidad de la que les había hablado el chico. -La actuación de los celestiales nunca ha sido de prevención, ha sido más de conclusión, para bien o para mal ha sido así -continuó Sam- la historia lo demuestra, desde antaño con la creación del hombre y el primero de sus errores ¿Dónde estuvieron los celestiales para evitar que el hombre perdiera su divinidad? O, en la actualidad, ¿Dónde están los celestiales para ayudar a salvar a la humanidad? Solo estoy yo en representación de los angelicales y ellas dos en representación de una divinidad ¿El resto qué? Simplemente están a la espera de lo que vaya a suceder para llevar a cada alma al lugar donde pasará el resto de la eternidad, si me permites decirlo, me parece la labor más lamentable de todas. Se supone que los humanos tienen ángeles de la guardia, pero cuando los necesitan simplemente desaparecen  ¿Sigues pensando que el exterminio es la mejor de las posibilidades para que haya un cambio? Los humanos son como el fénix, con uno solo que quede en pie nacerán más y se levantaran de los escombros, lo malo es que con cada nacimiento son más perversos y cada vez se alejan más de la divinidad.  -¿Cuál piensas que sería entonces la mejor opción? -preguntó Hamal- Tienes un buen argumento y en cierta medida tienes razón en lo que dices, pero dime ¿Qué otra opción existe?  -Bueno, si realmente lo que quieren es que los humanos cambien  -respondió Sam un poco más relajado luego de haber expresado sus ideas- y en tu caso particular, que sean más conscientes con la creación, creo que una buena opción sería la de mostrar su dependencia ante las demás cosas, es decir, el ser humano no se vale por sí mismo, siempre necesitará de las demás cosas de la creación, animales, plantas, minerales, lo que sea; cuando las personas sean capaz de valorar esa dependencia y sobre todo se les eduque para que lo puedan respetar allí puede comenzar un verdadero cambio. Hubo un momento de silencio, Lili e Iris intercambiaron miradas preocupadas; Sam y Halam se miraban fijamente esperando que alguno de los dos dijera algo más. Iris estaba tan nerviosa que comenzó a juguetear con sus dedos haciendo un ruidito que terminó haciendo más incomodo aquel momento, el sabio le dedicó una mirada acusativa por un segundo y la chica comprendió que debía dejar de hacer eso; luego de unos minutos de silencio por fin se rompió el silencio con una carcajada por parte del sabio. -¿Qué es tan gracioso? -preguntó Lili confundida y molesta a la vez. -Lo siento -dijo el sabio luego de recuperar el aliento- No hay algo que sea como tal gracioso, simplemente es el hecho que no esperaba menos de el querubín que contradijo a toda la corte celestial y quiso enfrentar a todo el zodiaco por sí mismo sin más ayuda que dos bendecidas de Apolo, la verdad es asombroso. -¿Eso que quiere decir? -preguntó Iris- ¿Significa que vas a cambiar tu decisión? -No, en lo más mínimo -respondió Hamal con mucha seriedad. -Entonces ¿simplemente nos recibiste para hacernos perder el tiempo y escuchar lo que teníamos para decir? -preguntó Sam. -Para nada -respondió el sabio- déjame explicarme, no todos estuvimos de acuerdo con esto desde un inicio -los tres muchachos abrieron sus ojos de sorpresa- es demasiado complicado llegar a un consenso entre todos nosotros, algunos estuvimos en contra del exterminio de la humanidad, yo fui uno de ellos, y no lo estaba haciendo quemar tiempo porque sí, como les dije, hay algunos de ellos que sí están de acuerdo con que se lleve esto a cabo, solo estaba probando que tan preparado estabas para enfrentarte a ellos en este tipo de situaciones -al ver la cara de asombro y de curiosidad de ellos agregó- no les puedo decir quienes son los otros que tampoco están de acuerdo, todo se quedó en conclave zodiacal y tenemos prohibido hacer mención de todos los detalles, lo único que les diré es que no se fíen, mis hermanos pueden ser más crueles que yo y eso hace que sus planes sean impredecibles -miró a cada uno y descubrió las marcas de sus constelaciones- veo que entre ustedes hay una protegida de Leo, ten mucho cuidado con Marco, es muy peligroso, les recomiendo que se equipen bien, afuera está mi forja, la pueden utilizar para labrar sus armas y armaduras que necesiten. Hubo otra vez un silencio, esta vez uno sepulcral, nadie se atrevía a mover un solo musculo por si era una broma.
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