Marco

2000 Palabras
Régulus, la estrella más brillante de la constelación del felino mayor daba la bienvenida a sus visitantes quienes quedaron admirados al contemplar la majestuosidad de dicha constelación; el brillo de su estrella dejaba ver que el lugar al que llegaban era digno de un verdadero rey guerrero; un palacio construido a base de roca con detalles en las múltiples piedras preciosas habidas en todo el universo; oro, platino, diamante, esmeralda, zafiro, rubí, estas eran algunas de las que se podían encontrar decorando aquella construcción real. Pero no solo eso, también, al ser un guerrero y emperador de los ejércitos, aquel lugar tenía también un gran coliseo tal como los antiguos romanos, un espacio que se levantaba con materiales divinos que resistían cualquier fuerza y donde todos los que entraban se enfrentaban a combates para medir su fuerza, valentía y poder. -Por Él -dejó escapar Iris, estaba junto a Sam y Lili en la cubierta del barco y poco a poco se acercaban al sistema planetario de Régulus - realmente es como un rey, miren todo esto. -Bueno, era de esperarse -intervino Sam, aún estaba agotado de lo sucedido en Cáncer, parecía que el dolía el pecho pues mantenía su mano derecha sobre en el centro de su pecho- el león siempre ha sido la representación de la realeza entre los animales, y entre los hombres también, recuerda que al hijo de Él lo han llamado el león de la tribu, así que este sabio hace honor completo a su constelación. -Es muy curioso -volvió a hablar Iris sin despegar sus ojos del espectáculo que tenía en frente- el guardián de leo es llamado rey, pero entre los guardianes no es considerado como el más grande de ellos, de hecho, no recuerdo que lo mencionen como uno de los principales. -Bueno, en eso sí es verdaderamente particular -señaló Sam- un rey que no esta en los puestos de mando, imagino que resultará frustrante para él -Sam volteó a mirar a Lili que estaba inmersa en sus pensamientos- ¿Qué opinas tú?¿Estás bien? -Lo siento -Lili regresó a la realidad de golpe al escuchar la voz de Sam hacia ella- ¿De qué están hablando? -De la residencia del guardián de Leo -respondió Iris sin quitar la vista del gran palacio del sabio. -Un hogar digno de un rey sin duda -Lili no lograba enfocar sus pensamientos por completo. -Lili -Sam pasó una mano por la espalda de la chica y se la puso en el hombro- ¿Qué tienes? -No es nada -la chica tembló al contacto de la mano de Sam- solo necesito un momento a solas. -Estamos a punto de llegar -indicó Sam- tomate tu tiempo, pero recuerda que te necesitamos al frente de este encuentro, es tu constelación, eres tú quien mejor puede hacer frente a la situación. -Comprendo -afirmó la chica- avísenme cuando vayamos a desembarcar. Sam asintió con la cabeza, Lili se retiró a su habitación; estaba totalmente abrumada por las imágenes que estaba recibiendo en ese momento en su mente, si fallaba en aquella constelación toda su misión se echaría a perder, el guardián de Leo era un misterio para ella, ¿Sería un León así como ella o, por el contrario, sería un León mucho más empoderado y seguro de sí con todo el ímpetu para ser feroz? No lo sabía y el miedo le impedía pensar con claridad, dependían de ella en ese momento, Sam había puesto toda su confianza en ella, Iris confiaba ciegamente también, además de eso, el futuro de la humanidad también dependía de ella en ese instante. Los minutos pasaban y ella seguía sin saber que pasaría realmente, el futuro era borroso, las líneas de tiempo se mezclaban y sobreponían unas a otras, ya nada parecía tener sentido completo para ella. Un par de minutos después Iris llegó a la habitación de Lili. -Dije que me avisaran al momento de desembarcar, aún no hemos llegado ¿Qué haces aquí Iris? -preguntó Lili sin mirar completamente a la chica. -¿Iris? -preguntó una voz que salía de Iris, pero no era de ella- Así que ese fue el nombre que le pusieron a esta chica, me gusta, me recuerda a alguien. -Ah -exclamó Lili sorprendida, volteando a ver el cuerpo de la otra chica; estaba flotando un poco, por eso no la había escuchado acercarse- así que eres tú, que buen momento para aparecerte padre, ahora estaremos enfrentando a un poderoso guardián con dos fuerzas de desventaja, primero Sam y ahora Iris ¿No había un momento más oportuno para tu aparición? Y por cierto, ella misma escogió su nombre, es una persona real como cualquiera ¿Lo sabías? No es solo tu juguete -se notaba la ira con la que Lili le hablaba a su padre- Además ¿Qué haces aquí? Creí que los seres divinos no se entrometerían en esto. -Son demasiadas preguntas hija mía -respondió la voz que salía de Iris, era Apolo- Empezaré diciendo que no me estoy entrometiendo directamente en lo que están haciendo, sabía que tendrías problemas controlando tu habilidad de ver el futuro, ni siquiera yo he podido controlarla del todo, solo quería decirte que no debes dejar que todos esos futuros te afecten anímicamente, sé que es difícil, pero si no logras controlarlo terminarás peor que ahora. En segundo lugar, lamento mi trato en relación con esta chica, cuando despierte dale mis sinceras disculpas, tienes razón, me he comportado como un idiota ¿Qué clase de divinidad haría algo así? No respondas, sé lo que vas a decir. Por último, no necesitas a ninguno de ellos para derrotar a Marco, el sabio de Leo puede que sea el rey entre los signos por lo que su signo representa, y su majestad puede ser fuente de miedo, pero recuerda de quien eres hija, recuerda que eres heredera de una corona solar. -Sabes que no todo el mundo está de acuerdo con que tú seas el rey del sol ¿Verdad? -preguntó ella como respuesta. -Ese asunto es entre Helios y yo -respondió Apolo, medio molesto- yo resolveré después con él, pero por ahora, ten presente eso, el sol también te dará la fuerza para triunfar. Sin decir nada más, y antes de que Lili pudiera decir algo más Apolo abandonó el cuerpo de la chica dejando caer su cuerpo como inerte, Lili la levantó del suelo, la acomodó en su cama. -Puedes quedarte aquí esta vez -dijo ella como si Iris la estuviera escuchando- pero cuando te despiertes espero que salgas inmediatamente de aquí. Ella salió de la habitación y se dirigió a la cubierta, cuando llegó ya se encontraban aterrizando en el hogar del guardián de Leo. Sam se dirigía precisamente a buscarla, al encontrársela de frente le sonrió. -Creí que estarías en tu habitación hasta desembarcar -dijo él. -También yo lo pensé, pero mi padre tenía otros planes para mí -soltó ella y al ver que Sam la miraba confundido añadió- No contamos con Iris en este momento, mi padre decidió que este era un buen momento para aparecerse. -Mierda -exclamó Sam y Lili asintió de acuerdo con la expresión de Sam- ¿Qué haremos entonces? -Algo que se nos da de maravilla -respondió Lili- improvisar. -Bueno -contradijo Sam- no es que se nos de especialmente bien, pero está bien, vamos a darle. -Sam, tú aún estás débil. No vayas a hacer ninguna estupidez -lo amenazó Lili- no vamos ni por la mitad del camino y debes estar recuperado para el que sigue. Recuerda que después de Leo sigue Virgo y no sabemos a lo que nos enfrentaremos allí. -De acuerdo -concedió Sam- ahora, vamos. No habían terminado de descender del barco y ya había alguien esperándolos a las afueras del barco- realmente es como un rey, tiene sus propios esclavos y todo, creo que es el único de los sabios que tiene esclavos. -Síganme por aquí -dijo el ser que los recibió, no era humano, aunque tenía forma de hombre, tampoco animal, aunque tenía características de felino- el señor Marco los está esperando en el gran coliseo. -Genial -declaró Lili sarcásticamente- tal como me lo temía. -Al menos ya sabemos a lo que nos estamos enfrentando -dijo Sam acomodándose la armadura que llevaba- aunque no creo que está armadura nos sirva de algo en este momento; supongo que este Marco será mucho más poderoso que los demás sabios según lo que sabemos de él. -Eso está claro -concedió Lili caminando junto a Sam detrás del guía- solo espero que mis flechas nos puedan ayudar. -Hasta aquí los puedo traer yo -comentó el guía parándose a las afueras del coliseo- mi señor no nos permite entrar a este tipo de encuentros, si de verdad ustedes vienen a querer recibir ayuda de mi señor, espero que tengan la fuerza suficiente para vencerlo, nadie de los que se ha atrevido a retarlo en un duelo a logrado vencerlo y obtener su favor. -Gracias por esos ánimos -dijo Sam con una actitud propia de él. Entraron al coliseo, aunque por fuer parecía ser un laberinto su interior era simple y la entrada daba directamente con la arena del combate, ambos muchachos entraron contemplando todo a su alrededor, en el pasillo habían cuadros que correspondían a los demás sabios y bajo estos unas marcas, hicieron la suposición de que era el conteo de las veces que habían sido derrotados por él, la que más marcas tenía era la guardiana de Escorpio seguida de la bruja de Cáncer. Salieron a la arena, la iluminación los cegó por un momento y el ruido los aturdió. El coliseo estaba atestado con seres idénticos al que los había guiado hasta allí, ambos muchachos se miraron descubriendo el engaño del guía. Siguieron avanzando hasta la mitad del campo de batalla, desde ese punto enfocaron el lugar donde estaba Marco, no era difícil de distinguir, ocupaba toda una cara de las graderías, en ese espació había un par de leones que tenían la melena como de fuego y entre ellos se encontraba el trono del rey de los ejércitos. sabio y guardián de la constelación de Leo, Marco. Era un hombre bien parecido, alto, de tez blanca, con una barba de pocos días bien definida, los ojos rojos como el fuego, su músculos bien definidos; llevaba una capa roja con el estampado de un león y la marca de su constelación, usaba una coraza que cubría todo su tronco dejando al descubierto los brazos, que estaban llenos de tatuajes diversos, había leguas de fuego, recuerdos de las guerras que luchó, y otros múltiples símbolos de poder; en su rostro había una sonrisa amplia. -Sean bienvenidos a mis terrenos -saludó el guardián al ver a los muchachos en medio de la arena, al momento toda la algarabía se silencio y solo se escuchaba la voz del sabio como el rugido de un trueno- los estaba esperando, ahorrémonos los protocolos absurdos- yo soy Marco, emperador de los ejércitos y quien le dará fin a su camino por el zodiaco, su misión fracasará aquí -pegó un saltó cayendo justo delante de ambos muchachos, una vez allí, descubrieron que era más alto de lo que parecía, era casi del doble del tamaño de Sam- son tan pequeños que me da hasta pena acabar con ustedes -soltó una risa. -Vaya que es pedante este hombre -declaró Sam al ver tan cerca a Marco, el cual escuchando del muchacho arremetió contra él y lo mandó a volar hasta la una de las paredes que rodeaban la arena. -¡Sam! -gritó Lili, logró ver que Marco también arremetería contra ella y se preparó para soportar el golpe- No creas que será fácil derrotarme -decía mientras recibía el golpe con ambas manos. -Siendo así, vamos a divertirnos un poco -Marco sonrió complacido a la vez que aumentaba la fuerza con la que empujaba a la chica, Lili no aguantó mucho más y voló junto con Sam. El coliseo estalló nuevamente en bullicio vitoreando a Marco.
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