Fuego contra fuego

1700 Palabras
Sam estaba inconsciente, el golpe que recibió junto con el choque fueron demasiado para él, su cuerpo aún no se había recuperado de lo que había hecho en Cáncer; Lili que cayó a su lado intentó despertarlo pero era inútil, no respondía a nada de lo que ella hacía. Decidió entonces acomodarlo de manera que no corriera ningún peligro durante el combate, se puso en pie mientras el coliseo entero seguía vitoreando a Marco, se acercó nuevamente al centro de la arena haciéndole frente al guardián de Leo. Él la miró, soltó una risita al ver que la chica tomaba una postura de combate, no llevaba más que la armadura para defenderse; su arco no le servía a corta distancia y nunca había sido buena con la espada por lo que no tenía otra forma de enfrentarlo. -Reconozco el valor que tienes al levantarte y querer enfrentarme -admitió Marco acercándose un poco más a Lili- así que haré esto un poco más justo, no sería un buen rey o estratega sino estuviera dispuesto a ponerme en igualdad de condiciones con mi rival, de aprovechar lo que tengo en este momento sería algo demasiado injusto, humillante para ti y poco divertido para mí; no soy un ser cruel -fue diciendo mientras reducía su estatura hasta hacerse del mismo tamaño que ella. -No te vayas a limitar porque vayas a combatir contra una mujer -dijo Lili encendiendo un poco la chispa entre ambos- espero que, a pesar de esto, luches con todo lo que tengas. -¿Qué ganaría yo si no lo hiciera así? -dijo él avivando el fuego de la lucha- Tú también da lo mejor de ti, más te vale que des un gran espectáculo. Necesito más historias para contar y que mi nombre siga creciendo como rey. -De verdad que eres muy ególatra -declaró la chica. -No puedes quejarte -insinuó el guardián, lanzó un rápido golpe sobre el brazo de Lili- también tú tienes algo de esto, eres una de las protegidas por esta constelación, es natural en nosotros actuar de esta manera, y sé que tú no eres la excepción. Pero estamos hablando mucho y eso aburre a mis espectadores -él imitó la postura de Lili para molestarla- veamos que puedes hacer, pequeña leoncita. Lili lanzó el primer golpe como una embestida, no estuvo ni cerca de tocar la sombra de Marco, el hombre se movía a una velocidad desorbitante, Lili no podía ni siquiera seguirlo con la mirada; cuando la chica pudo reaccionar a ver donde se encontraba, Marco le dio un golpe con el codo en la espalda haciendo que ella perdiera el equilibrio por un momento; la chica volteó para quedar de frente a él, dentro de ella estaba comenzando a arder un fuego de ira, se encendía muy fácil y aquel enfrentamiento ya había hecho encender la mecha, era solo cuestión de tiempo para que comenzará a estallar. Lili lanzó nuevamente una arremetida contra Marco intentando ir a mayor velocidad que antes, solo pudo ir unos cuantos segundos más veloz pero no bastó para alcanzar al guardián que volvió a esquivar la arremetida de la chica con mucha facilidad mientras leía con fuerza. -Si sigues atacando a esa velocidad nunca podrás acercarte a mí -declaró Marco- eres lenta, imprudente y débil, ninguno de tus ataques podrá tocarme. -¿Cómo es posible que te muevas tan rápido? -preguntó Lili molesta- No hay ser creado que pueda ir tan rápido. -Para ustedes todo es imposible -respondió él- Él me ha regalado el maravilloso don de sobrepasar cualquier imposible, puedo moverme, en medidas mortales, más rápido que la velocidad de la luz, si quieres tocarme debes, como mínimo igualar la velocidad de la luz y en este momento no lo puedes hacer -Marco dio un paso adelante, pero antes de que su pie tocará el suelo se acercó a Lili y le asestó un golpe en el estomago mandándola a volar, solo cuando ella salió disparada el paso se completó. Lili cayó nuevamente cerca de Sam, esta vez tomó su arco y se dispuso a un duelo a larga distancia. -Va a ser muy difícil enfrentarlo a corta distancia si no puedo moverme tan rápido como él, al menos a larga distancia tendré algunos segundos de ventaja mientras esquiva una flecha, quizá no sea mucho pero debo ir acortando el intervalo entre cada lanzamiento -se decía Lili procurando tener una buena estrategia para pelear- tengo pocas flechas en este momento, tendré que ser cuidadosa. -¡¿Qué estás esperando?! -le preguntó el guardián- ¡Vamos! Te estoy esperando. Ella cargó el arco y apuntó en dirección a Marco que había extendido sus manos incitando a que la chica disparase su flecha, esto hizo que el fuego dentro de Lili siguiera en aumento y ya se notaba en la punta de su cabello algunas pequeñas partículas de fuego; Marco sonrió complacido de lo que estaba logrando; ella disparó, la flecha voló firme, pero sin mucha velocidad, él pudo moverse rápidamente, Lili disparó una segunda y tercera flecha, una detrás de otra casi sin apuntar, a penas podía distinguir el movimiento de Marco por el rastro que dejaba en la arena. -Eso es -se dijo a sí misma- la arena puede delatar en que dirección se está moviendo y en caso de que eso no sea suficiente puedo usar la arena como una capa que dificulte su visión; me quedan poco más de diez flechas, debo hacer algo rápido. Marco seguía mostrándose con los brazos abiertos, la furia de Lili crecía a cada segundo, ahora en sus ojos se veía el fuego de su interior, eso emocionó mucho más al león que se olvidó de atacar y ahora solo provocaba los ataques de ella. Lili tensó nuevamente su arco, lanzó tres flechas consecutivamente, mientras intentaba distinguir los pasos que él iba dejando sobre la arena, cuando pudo seguir el pasó de sus movimientos tomó un par de flechas más lanzándolas con más fuerza, tensó la cuerda del arco hasta el extremo; una de las saetas iba dejando un rastro de humo, su cola iba encendida por una pequeña llama y logró impactar en la coraza de Marco sin hacerle ningún daño. El rostro de Lili se quebró por la furia. -¿¡Cómo es eso posible!? -gritó la chica envuelta por un aura roja que se iba condensando- ¡Te di con la fleca! ¿Por qué no tienes ningún rasguño? -Que seas capaz de tocarme no quiere decir que puedas herirme -respondió él estallando en risa- esta armadura que me protege está hecha del animal que le da nombre a esta constelación, es totalmente impenetrable, una simple flecha no hará nada en su contra. Ahora, si me disculpas, es mi turno de atacar, conocer el poder del león -su mirada se ensombreció y sus siguientes palabras fueron casi inaudibles- rugido del rey -un aura apareció a su alrededor, era una llama que lo envolvió por completo, una figura se alzó detrás de él; un león gigantesco hecho todo de fuego. Los ojos de Marco se encendieron como aquel fuego, abrió la boca y soltó un rugido que hizo temblar todo el lugar levantando toda la arena del suelo el poder de aquel rugido fue tal que su impulso golpeó a Lili enviándola contra la pared, no supo en que momento pasó, él se había acercado a ella y parecía tener el fuego concentrado en su puño derecho- garra celestial -volvió a decir con un tono apenas perceptible, aventó el puño contra Lili pero ella logró detenerlo con ambas manos y riñó en su contra; su cuerpo también ardía como el de él pero no con la misma intensidad- veo que puedes controlar el fuego que arde en tu interior, veamos que más puedes hacer -el calor incrementó, Lili también aumentó su resistencia pero no podría contenerlo por mucho más tiempo, debía hacer algo. -El sol también te dará la fuerza para triunfar -Lili recordó las palabras de su padre y desvió el ataque de Marco haciendo que su puño se incrustara en la pared. Ella se apartó tanto como pudo, mientras él intentaba sacar su mano del muro Lili se concentró en el poder y el fuego que corría por sus venas e imitó la postura del guardián de Leo. El aura a su alrededor se condensó, tomó la forma de un fénix sobre ella, aquel fuego salió disparado al cielo y se desapareció como una estrella fugaz, luego de un par de segundo regresó cayendo en picada sobre la chica ocultándola con una columna de fuego, una mano cubierta por una armadura salió de la columna d fuego y haciendo un movimiento como un abanico hizo que el fuego se esparciera tomando nuevamente la forma del fénix, Lili apareció vistiendo su armadura divina, un regalo de su padre. Una pieza entera de color carmesí con detalles dorados, tenía un ave de fuego tallada en la parte del pecho y unas alas de fuego salían de su espalda, su arco también había cambiado, había recuperado la forma que tenía en la catedral de Géminis. -Que tu armadura y tu arco sean diferentes no te aseguran la victoria -proclamó Marco- pero hacen de esta una batalla mucho más interesante, veamos que es lo que tienes. garra celestial -el fuego reapareció en su puño y se lanzó contra ella. -Rayo solar -soltó la chica imitando el tono de voz de él, al ver esto Marco se sonrió; Lili levantó su arco mientras pronunciaba aquellas palabras, tensó el arco haciendo aparecer una flecha de luz solar. Concentró toda su energía solar en aquella flecha, el ave que se había formado a su espalda se fundió con el arco y la punta de la saeta tomó la forma del ave. En el caso de Marco su puño también absorbió toda la energía ígnea tomando la forma de la cabeza del león dispuesto a lanzar un rugido feroz. Lili liberó la tensión del arco y su saeta voló superando por poco la velocidad de la luz convirtiéndose por completo en un fénix; Marco extendió su puño haciendo que su fuego lo envolviera convirtiéndolo en un león.
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