Sam recuperó la conciencia en el coliseo de Leo, todo el lugar estaba envuelto en una nube de arena y en el centro de la nube había un resplandor de fuego, dos llamas de diferentes tonos se consumían entre sí luchando por sobrevivir e imponerse sobre la otra llama; el querubín enfocó su visión de a poco intentando descubrir quien se consumía en aquellas llamas. Su expresión se ensombreció al descubrir a Lili en el centro de una de esas leguas de fuego.
-¡Lili! .gritó el muchacho poniéndose en pie con dificultad- ¡Lili!
La chica reñía con su arco contra el sabio de Leo que arremetía con su puño contra la chica, la flecha de luz solar que ella había lanzado había golpeado en el hombro izquierdo de Marco dejándolo totalmente destruido aún así; el guardián seguía usando su brazo derecho para atacar con todo su poder, por momentos Lili parecía inclinar la lucha a su favor, pero nuevamente él arremetía con más fuerza haciendo avivar su llama. Sam se acercó a ellos lentamente, seguía débil, pero no podía quedarse ahí tirado sin hacer nada viendo a su amiga luchando en esas condiciones, cuando estuvo más cerca se dio cuenta que ella llevaba su armadura celestial al igual que su arco solar, se sorprendió al verla usar dicha armadura, pues había quedado en su hogar en Delfos, ciudad para ese momento extinta.
-¡Sam, no te entrometas en esta batalla! -gritó la chica al percatarse de la presencia de Sam en ese momento- Esto es una pelea de dos, no tienes que meterte.
-No te preocupes muchacho -dijo Marco- si quieres puedes unirte, será interesante acabar con un ustedes dos de una vez ¿Se imaginan lo bueno que sería eso para mi nombre? Aumentaría mucho más mi popularidad. Además, creo que esta chica no aguantará mucho más.
-No la subestimes Marco -declaró Sam sonriendo- parece que te ha dado una buena pelea, aún así, no has visto su potencial completo, ahora que estoy aquí cerca puedo ver que sin mi ayuda lo ha hecho muy bien, confío en ella, sé que te derrotará en un par de minutos más; a diferencia tuya, ella no tiene un nombre que hacer perdurar. Contrario a lo que normalmente sería un protegido de Leo, Lili no tiene muchas cosas que la caractericen como tal, su ego le vale poco, le da lo mismo ser de la realeza o una simple campesina, no se afana en sí misma, muchas veces procura el bienestar de los demás antes que el propio, por eso no perderá esta batalla -dirigió su mirada a la chica- ¡Véncelo Lili! Tú eres capaz -le dedicó una sonrisa.
-Que bonitas palabras, lastima que no servirán de mucho -dijo Marco- no me lo tomes a mal, pero no dejaré que una niña me gane.
-No debiste decir eso -Sam soltó con expresión nerviosa y de advertencia.
La llama de Lili se encendió como no lo había hecho hasta entonces y su coloración comenzó a cambiar de su tono rojizo a uno más anaranjado, Marco al notar eso también incrementó la intensidad de su llama a un tono más claro que el de Lili; Sam sentía todo aquel calor que lo hacía retroceder, a medida que el calor de Lili iba en aumento, el de el guardián de Leo también lo hacía.
-No vuelvas a llamarme -Lili tensó todos sus músculos y sus pupilas se tornaron azules- ¡Niña! -al soltar ese gritó todo su fuego se tinto azul, el calor era insoportable, de la misma manera, su armadura adoptó aquel tono azulado que ardía como la estrella principal de aquella constelación, Regulus, la marca en el hombro de la chica también ardió, ella pudo sentir su ardor. Marco quedó preso de la sorpresa al ver tal despliegue de poder al que ni siquiera él podía llegar, hizo arder su fuego todo lo que pudo pero no logró aquel tono azul que sí logró la chica. Ella impulsó al otro con el arco y lo mandó a uno de los laterales del coliseo, su fuerza había incrementado notoriamente y el guardián de Leo seguía sin salir de su sorpresa- rugido solar -Lili modificó el nombre que había dado a su ataque, esta vez cuando cargó el arco una saeta de color azul real apareció y tomó la forma de un fénix, así como la anterior. Disparó, la flecha voló a tal velocidad que ninguno de los presentes pudo ver su recorrido, parecía un rayo caído del cielo; la flecha perforó la coraza de Marco y su punta quemó la piel del sabio, antes de que pudiera atravesarle el cuerpo la flecha desapareció- no pretendo matarte, eso no me haría superior a ti, pero admite tu derrota ahora y apóyanos en el juicio o la próxima flecha sí te hará daño, o peor aún, todos los demás sabios sabrán que fuiste derrotado por mí.
-Está bien -concedió Marco al ver el poder que emergía de la chica- acepto -soltó una carcajada- es maravilloso -Sam y Lili estaban desconcertados- esto sí que es un verdadero show para el recuerdo, que gran actuación. Claro que los apoyaré, y más que eso se han ganado mis respetos, seguramente para ustedes esto será una idiotez, pero la razón por la que quería destruir la tierra era simplemente porque no encontraba alguien que pudiera enfrentarme como tú lo has hecho, Lili, debo admitir que como hija de Apolo eres más poderosa de lo que pensé y la estrella Regulus te reconoce como digna protegida de Leo. Ya su barco está esperándolos lleno de energía divina real.
La reacción del guardián de Leo los dejó anonadados, su actitud prepotente y majestuosamente solemne cambió a una más satírica y vergonzosa.
-¿Estás diciendo que todo esto solo fue un show para ti? -preguntó Lili haciendo desaparecer su llama por completo- Casi te mato ¿Solo fue un chiste?
-Si lo quieres ver así está bien, pero no es del todo verdad -respondió Marco- no fue un chiste, sí una prueba, sabía el conocimiento que ustedes tenían, pero quería ponerlos a prueba, para saber sí de verdad estaban listos para lo que siguen, de seguro recuerdan que tanto en Escorpio como en Capricornio sus rivales son, al igual que yo, un par de luchadores, espadachines y de seguro los llevarán a ese enfrentamientos, deben tener cuidado con ellos, no igualan mi nivel, pero al saber que fueron capaces de vencerme no será tarea fácil para ustedes. Ahora váyanse, Sé que Juan está ansioso por recibirlos en la constelación de virgo.
Ambos chicos salieron disparados del coliseo en dirección a su barco, allí los estaba esperando Iris que también había recuperado la conciencia. Su embarcación había vuelto a cambiar, ahora parecía un barco de la realza, todo el material era precioso, sus detalles y demás estructuras dejaban ver una clara huella del guardián de Leo, además, las constelaciones que ya habían sido visitadas por ellos mostraban un aspecto diferentes en su representación en la superficie del barco; desde Aries hasta Leo cada una tenía el ser que representaba su constelación resaltando como trofeos de su misión.