El viaje a Virgo

1700 Palabras
-Eso fue realmente inesperado -declaró Lili cuando zarpaban de la constelación de Leo rumbo a su nuevo destino, Virgo; había permanecido con su armadura, se la quitó al subir al barco pero la conservaba con ella, creyó que se trataba de una ilusión pero cuando todo terminó se dio cuenta que sí era real- ¿Cómo alguien puede tener una mente así de retorcida? -Bueno, un punto para él es que se toma las cosas muy enserio -aseguró Sam acomodándose en una silla, sentía el cuerpo completamente adolorido y tenía unos cuantos moretones de lo ocurrido en el coliseo de Marco- eso puede jugar a su favor o en su contra según el caso, en esta ocasión casi le juega en contra, no más porque fuiste tú y no tuviste la intención de hacerle daño, alguien más le habría hecho daño de verdad. Aunque, siendo otro ser, a lo mejor ni siquiera le hubiera hecho frente, quizá solo porque eres tú fuiste capaz de hacerlo. Ay no sé, me va a doler la cabeza si sigo pensando en todos esos detalles. -¿A qué te refieres exactamente con eso? -preguntó Lili curiosa. -A que me dolerá mucho la cabeza si intento analizar demasiado lo que pasó -respondió Sam con cara de obviedad. -No idiota -le soltó la chica- a lo de que por ser yo pude hacer eso, quieres decir que solo por ser quien soy pude hacerlo ¿Es eso? -Primero que todo quiero aclarar que no lo dije por el hecho de que seas una chica. -comenzó Sam en tono de defensa- En segundo lugar, tampoco exactamente por ser la hija de una divinidad, aunque en parte sí ya que de ahí viene la fuente de tu poder. Me refiero es al hecho de quien eres Lili, tu forma de ver el mundo, de verte a ti misma, de ver a los demás, todo eso hace que seas alguien única; además el poder que tienes no lo usas con ambición sino por algo mucho más grande que un simple capricho, a lo mejor esas cosas hicieron posible que te pudieras enfrentar en igualdad de condiciones contra Marco, a diferencia de él, tú no actúas pensando solo en ti misma, piensas en los demás y no usas tu poder para satisfacer tu ego, por el contrario lo pones al servicio de otros, en este momento sobre todo estabas ganando una batalla para toda la humanidad y no solo para dar un espectáculo -Lili se comenzó a sonrojar al escuchar todo lo que Sam decía sobre ella- ahora sí me está doliendo la cabeza de verdad, Lili ¿Puedes ayudarme? La chica se acercó y puso sus dos manos sobre la cabeza del muchacho comenzando a aliviar el dolor con su poder, poco a poco Sam comenzó a sentir que el dolor de cabeza se iba reduciendo hasta el punto de ser casi imperceptible. Lili, al darse cuenta que ya estaba casi aliviada esa dolencia abrazo a Sam y comenzó a sanar el resto de su cuerpo, aunque él era un querubín con un poder de curación altísimo había reprimido esa facultad suya casi al extremo haciéndolo solo un poco superior al de un humano promedio solo en casos especiales recurría a la ayuda del poder curativo de su amiga, este no había sido el caso, pero ya que él le pidió un poco de esa ayuda, ella se tomó el atrevimiento de hacerse cargo de lo demás, Sam no rechistó, se estaba quedando dormido entre los brazos de Lili así que para cuando ella terminó de curarlo por completó él ya estaba completamente dormido y detrás le siguió ella, había quedado tan exhausta del enfrentamiento con Marco que su cuerpo no aguantó mucho más, además al curar a Sam también dejo la poca energía que le quedaba en ese esfuerzo y allí cayó dormida. -Claro y yo me aguanto las ganas de saber que fue lo que pasó en la constelación de Leo -soltó Iris al ver los cuerpos de ambos chicos dormidos en la cubierta del barco- Eso no me parece nada justo de su parte. Pero está bien, yo los despertaré cuando estemos llegando a Virgo, duerman tranquilos -parecía una niña pequeña haciendo una rabieta. Mientras ellos seguían avanzando hacia Virgo, Hamal visitó holográficamente a Marco, llegó a su coliseo a contemplar un poco del final de aquella batalla que estaba sosteniendo con Lili y se quedó en una de las gradas y se acercó después de saber que los muchachos ya habían abandonado la constelación de Leo. -Debo decir que tus dotes de actor están por encima de las de cualquiera de nosotros -declaró Hamal- es impresionante como cambiabas de un momento a otro tu discurso, eso es de aplaudir totalmente. -Agradezco tus halagos Hamal -respondió el otro haciendo una pequeña reverencia como un actor al terminar su función- pero me temo que no es la única razón por la cual estás aquí ¿No es así? ¿Acaso les vas a contar a todos que esa chica me venció? -No te preocupes, no saldrá todo de mi boca -contestó el joven sabio- con solo saber que pasaron de tu constelación les bastará a los otros para darse cuenta de eso. Pero no es ese el motivo de mi visita, como bien lo dices, hay más -su ceño se endureció- ya apareció una estrella más de su constelación, debes ir de inmediato a la casa del juicio, te estaremos esperando. No tenemos mucho tiempo. Marco asimiló la expresión de Hamal y con un chasquido de sus dedos toda su armadura quedo restaurada nuevamente y sin siquiera despedirse de su compañero salió como rayo de aquel lugar, cuando pasó sobre el barco de los muchachos Iris vio la estela de la estrella fugaz del león, amarilla acompañada de unos curiosos rayos. -Bueno, según escuché, la extravagancia del guardián de Leo es envidiable -soltó Iris al ver la estrella- ¿A dónde irán todos ellos? He visto todas sus estrellas luego de que salimos de sus constelaciones, aunque ahora que lo recuerdo no vi la estrella de la bruja de Cáncer, supongo que pasó en el momento en el que me quedé inconsciente; espero que estas estrellas no simbolicen un mal augurio para nuestra misión. De regresó Hamal al salón del juicio con todos los demás sabios que habían llegado aquel lugar, esperaban todos ansiosos lo que el joven sabio les iba a contar. -¿Y bien? -preguntó el gemelo escarlata de Géminis- Cuéntanos ¿Qué pasó en la casa del león? -Ya pasaron -fueron las palabras del de Aries y las caras de todo quedaron anonadadas- lograron vencer al gran león -en la cara de Hamal se dibujó una sonrisa y en la de todos los demás también. -Esa sí que es una gran noticia -habló de nuevo Deimo entre carcajadas- por fin hubo alguien que logró derrotarlo, ¿Quién fue? No déjame adivinarlo, fue ella ¿Cierto? La hija de Apolo. -Obviamente fue el muchacho, el tal Sam -dijo Raven de mala manera antes de que Hamal pudiera hablar- su poder es inmenso. -Quizá lo sea -intervino el otro de los gemelos- pero el poder de esa chica es totalmente destructivo, además, recuerda que estaba en su constelación, de seguro fue un enfrentamiento entretenido ¿No es así Hamal? -Así fue -respondió el de Aries- para que sepan la verdad, Lili fue quien luchó contra Marco y estuvo cerca de matarlo -el rostro de todos los demás sabios mostro un verdadero pánico- se detuvo un segundo antes de perforarle el corazón, tal como dicen los gemelos, su poder es altamente destructivo, además, alcanzó el resplandor de su estrella, emitía la misma energía que la estrella principal de Leo, esa chica es verdaderamente poderosa. -¿Más que él? -preguntó Raven curiosa. -Solo lo sabremos cuando salgan de su visita a la casa de Juan -respondió el joven sabio- lo cual terminaría siendo muy relativo según sus campos. Lili y Marco son expertos en la lucha física por lo que su poder físico es colosal; pero en el caso de Sam y Juan, su campo es lo espiritual, habría que ver como se desenvuelve en esas situaciones; de seguro también tendrá él su fortaleza física pero dudo mucho que sea superior a la de ella. -Esto cada vez se pone más interesante -declaró el de Tauro que estaba sentado en su lugar con los brazos cruzados escuchando todo lo que hablaban. De nuevo en el barco, Iris estaba acomodando a Lili y a Sam en sus respectivos dormitorios, ella misma seguía sintiéndose un poco aturdida de la última vez que perdió la conciencia. -Según los ancianos este malestar desaparecía con los años -soltó la chica- supongo que esperaban que llegara a muy vieja haciendo esto en el templo, pero sinceramente no quiero volver a eso. -¿Qué harás cuando todo esto termine entonces? -le preguntó Lili, estaban en su habitación, Iris había acabado de dejar a la chica en su cama y se disponía a salir de la habitación, esto la tomó por sorpresa, Lili seguía un poco dormida pero parecía que había escuchado todo lo que ella había dicho. -La verdad no lo sé aún -respondió ella un poco presa del miedo al ser descubierta de esa manera por Lili- pero no quiero seguir siendo solo una oráculo de tu padre, con el respeto que se merece ese puesto y también tu padre, la verdad quiero tener una vida propia sin estar encerrada toda la vida en un templo donde todo el mundo llega a preguntarte cosas esperando que sea Apolo quien les responda; creo que al menos me merezco un poco más de libertad para vivir como yo quiera -Iris se había liberado al hablar de esa manera sobre su pensar, cuando volvió la mirada a Lili se dio cuenta de que ya estaba dormida, un pequeño escalofrío le trepó por la espalda- por lo que más quiera Él, que no haya sido una representación de su padre, eso sí me habría dado más vergüenza, haré como que este momento nunca pasó. Salió de la habitación dirigiéndose a la cubierta del barco.
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