Juan

1500 Palabras
-¿Qué te ocurre? -Sam había despertado, ya está recuperado de sus heridas y con mucha energía- Tienes una expresión terrible en el rostro Iris ¿Está todo bien? -Bueno, ahora un poco mejor que sé que estás recuperado, espero que Lili también lo esté -respondió la chica recostada en una de las barandillas laterales del barco con la mirada fija en las estrellas- solo estoy un poco pensativa, nada de que preocuparse. -supongo que si lo dices así está bien -declaró él- aún así, me preocupo, sabes que estás hablando con la persona que más sobre piensa las cosas, así que no esperes que me tranquilice con facilidad sobre ese tema. -Te agradezco la preocupación -confesó Iris- pero no quiero ponerte algo más en que pensar, además que ya tienes tus propios problemas y en este momento nos dirigimos a tu estrella guardiana, esto ha de ser un reto para ti ¿Estás preparado? -Ni lo menciones -respondió el querubín dejando notar su clara preocupación- si quieres que te diga la verdad, no estoy para nada preparado para enfrentarme a este sabio, si Marco trató de esa manera a Lili, no me imagino lo que Juan me estará preparando a mí. Pero al mismo tiempo estoy muy ansioso por descubrir lo que puede pasar, además que ya vamos por mitad de camino y hasta el momento las cuentas van a nuestro favor, únicamente Raven nos ha dicho que no, con los gemelos sabemos como funciona así que podemos estar tranquilos sobre su voto -Sam levantó la vista al frente y descubrió que estaba más cerca de lo que esperaban- bueno, creo que hemos llegado -Iris también miró en la misma dirección de Sam. una gran biblioteca se alzaba desde la luna de la estrella Spica, la principal entre las estrellas de Virgo, al rededor de esta luna se podían ver algunos destellos de luz muy extraños con los que no se habían encontrado en las demás constelaciones. Cuando se fueron acercando más a la estrella se dieron cuenta que aquellos destellos eran parte de una barrera que cubría la luna, intentaron atravesar pero él barco no podía pasar, se acercaron los suficiente e intentaron pasar con sus manos pero la barrera los rechazaba, Sam desplegó sus alas y se arrojó con fuerza contra la barrera pero está lo devolvió con la misma fuerza con la que había chocado; Iris por su parte intentó nuevamente pasar una de sus manos pero con el solo contacto con la barrera recibió un choque eléctrico de la barrera. -¿Qué es esto? -preguntó la chica cuando Sam se acercó a ella y guardó sus alas. -No tengo la más mínima idea -respondió el muchacho- pero será un problema si queremos pasar. -Si siguen intentando de esa manera nunca lograrán pasar -habló una voz desde el interior de la barrera, Sam la reconoció al instante, era la misma voz que había escuchado los días anteriores, la voz que le devolvía la confianza y la esperanza que parecía estar perdiendo en sí mismo- si de verdad quieren pasar deben encontrar el punto en el que todo su ser esté vibrando en una misma sintonía: mente, alma, cuerpo y espíritu deben estar coordinados; si una sola de esas partes pierde su equilibrio no podrán entrar a Virgo. -¿¡Quién eres tú!? -preguntó Iris levantando la voz lo más que pudo, pero no hubo respuesta desde el interior- ¡No seas grosero, responde! -Iris, baja la voz -le indicó Sam, sin quitar la vista de la biblioteca al interior de la barrera- ya sé de quien se trata -la chica lo miró con asombro y al ver su rostro también lo entendió- es él. -Ay mi madre -dejó escapar la chica- entonces lo que dice debemos lograrlo sí o sí -Sam confirmó con un movimiento de la cabeza- De acuerdo ¿Cómo hacemos eso? -No tengo la más mínima idea -respondió el muchacho sin quitar la mirada del mismo punto. -¡Eso es grandioso! Ahora estamos atrapados aquí hasta que logremos eso -soltó ella y él confirmó lo que ella dijo con un movimiento de cabeza- ¡Deja de responder de esa manera! Es irritante, por amor a Él. -¿Qué es todo este escandalo? -Lili había despertado, parecía que le dolía la cabeza pues salió con una bolsa de hielo en uno de los laterales de su cabeza- ¿Dónde estamos? ¿Qué está pasando? -¿De dónde sacaste esa bolsa de hielo? -le preguntó Iris a penas la vio- No importa, estamos en Virgo, allí dentro se encuentra el hogar de su guardián pero no hemos podido pasar por esta estúpida barrera -dijo señalando la barrera que tenían en frente. -¿Cómo podemos atravesar? Digo, debe haber una manera -preguntó Lili bajando la bolsa de hielo de su cabeza- por cierto, estaba en una nevera al lado de mi cama, al parecer Marco cambió más que solo la fachada del barco. -Hay una manera -declaró Iris- según el guardián de esta constelación, debemos lograr el equilibrio de todas nuestras partes para ser dignos de entrar a esta estrella. -Qué ridículo -sentenció Lili- ni que estuviéramos en la Libra, allá aceptaría que su guardián nos pidiera eso, pero aquí ¿Por qué debería si quiera preocuparnos eso? Sam ¿Por qué no dices nada? ¿Sam? -Lili se acercó al muchacho y lo movió del hombro, al ver su rostro lo comprendió- Bueno, parece que ya lo está intentando. Deberíamos nosotras intentarlo también. -¿Pero cómo lo hacemos? -Iris volvió a preguntar perdiendo la paciencia. -Eso solo puedes descubrirlo tú misma -respondió la voz de Sam desde el interior de su cuerpo, no movía los labios pero las palabras salían de su interior, en ese momento el muchacho se sentó en el suelo con los ojos cerrados en una posición de meditación- nadie más te lo puede decir. -Eso es grandioso -respondió Iris imitando la posición de Sam, Lili hizo igual. Sam respiraba lentamente, su cuerpo se fue alineando poco a poco, los latidos de su corazón se sincronizaron con el ritmo de su respiración, sus alas se desplegaron de nuevo involuntariamente de la misma manera que había sucedido en el cementerio de Rave, dos pares de alas enormes que se sostenían firmes en su espalda, su cuerpo no cambió como en aquella ocasión, comenzó a irradiar su tenue luz azul de siempre, llegado un punto su cuerpo se elevó en el aire, pero él seguía respirando con la misma calma manteniendo sus latidos al mismo compás de su respiración. -Muy bien chicos hagamos esto juntos ¿Está bien? -Sam hablaba en su interior consigo mismo, su voz en ese momento sonaba un poco más infantil de lo normal, un par de voces sonaron en su interior con una expresión afirmativa- ¡Genial! Creí que ya no los volvería a escuchar de nuevo. -Sabes que no es tan fácil deshacerte de nosotros, después de todo, somos tú -dijo una de las voces, esta sonaba más despreocupada y con un toque burlón- como sea, vamos a hacer esto. -Tiene razón, bueno, tenemos -habló una tercera voz, esta era un poco mayor, más solemne y profunda- deberías ser consciente de que, si bien no hablamos mucho, siempre estamos por aquí, especialmente si estamos desincronizados, procuremos hacerlo bien y rápido, de esto dependen muchas vidas. -De acuerdo -habló la primera voz- deberíamos hablar más a menudo, ya sé que están por aquí entonces a la próxima sé a quien acudir -todos tres asintieron y comenzaron a fusionarse sus voces en una sola. De repente, Sam, en su interior vio todo con un color carmesí lo cual turbó un poco su concentración, no esperaba que al estar alineando su ser se viera de esa manera; su respiración perdió un poco el ritmo que llevaba y tambaleó en el aire. -¿Podrías mantenerte quieto? -habló la segunda voz del interior de Sam- lo intentamos, lo sé, solo no perdamos esa concentración. -Sam ¿Por qué dejas que tu ser se turbe tan fácilmente? -la voz de Juan sonaba en el interior del muchacho- Acepta todo lo que eres, si no aceptas tu parte oscura nunca lograrás estar en paz contigo mismo, es por eso que aún no logras estar en armonía completa. -Entiendo -declararon todas las voces al unísono. Sam retomó el control de su respiración y llevó su concentración a tal punto que pudo rodear todo el barco con su aura, pudo incluso alcanzar a las dos chicas que no lograban estar en esa sintonía consigo mismas, sabía que iba a ser complicado para ellas y por eso las rodeó también con su ser intentando transmitirles un poco de esa paz que el estaba consiguiendo para que pudieran atravesar la barrera de Virgo, el barco comenzó a moverse, lentamente la barrera cedía al contacto con el barco, Sam lo había logrado y sonreía.
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