Alcyon

2000 Palabras
Llegaron a Tauro más rápido de lo esperado ya que, le energía proporcionada por Hamal era más potente que la de Urania haciendo que su viaje se recortara; la estrella Aldebarán los esperaba en aquella constelación junto a su sabio Alcyon, un hombre alto, de tez morena, musculoso, con el cabello corto de color castaño claro, sus ojos eran como la miel, sus labios un poco carnosos y tenía una barba pronunciada; iba vestido con una jardinera azul bajo la cual traía una camiseta gris que se ajustaba a su cuerpo, no llevaba nada en sus pies, tenía todo el aspecto de un granjero y transmitía un profundo respeto. Habitaba en un pequeño planeta que orbitaba la gran estrella roja, su hogar era una casa con unos corrales en los cuales se encontraban majestuosos animales, toros de todas las razas que existieron en el universo desde su creación, ejemplares de distintos tipos: grandes, pequeños, con pelajes de múltiples colores; cornamentas inmensas y pequeñas también, un espectáculo que ningún humano podría apreciar en su vida. -Sam -habló Lili antes de desembarcar- Si Hamal decía la verdad, este sabio también nos está esperando ¿Cómo vamos a enfrentarnos a él? -Al igual que hicimos con Hamal -respondió Sam- lo primero que haremos será intentar dialogar con él, sí vemos que las cosas no funcionan por ese medio debemos recurrir a otros métodos. Iris -se dirigió a la otra chica- ¿Recuerdas la información que nos dio Urania? -Así es -respondió ella- su gran sabiduría se basa en su vasto conocimiento del cuerpo humano, puede entender y percibir las intenciones de los demás solo por su lenguaje corporal. -Añade a eso lo que nos dijo Hamal -indicó Sam- su capacidad de usar las palabras como armas, ese es su fuerte, por eso intentaremos ganarle en su propio terreno, será difícil, pero debemos evitar al máximo cualquier batalla innecesaria para poder enfrentarnos a los que seguramente nos harán frente con la guerra. -¿Cómo haremos eso? -preguntó Lili nuevamente- No podremos ocultar nuestros planes fácilmente, ni siquiera la posibilidad de un "plan b" podremos tenerla en mente, él lo descubrirá si es que puede percibir todo en nuestro cuerpo. -Solo debemos hablar con la verdad y todo saldrá bien -respondió el muchacho- no debes preocuparte por eso y si hace alguna pregunta tendremos que responderle con la verdad sin importar que queramos evitar ese asunto ¿Entendieron? -ambas chicas afirmaron con la cabeza- muy bien, vamos entonces, no hagamos que nos espere más de lo necesario. Descendieron del barco y caminaron hasta el recinto de Alcyon, el sabio se encontraba acariciando un gran toro blanco con cuernos dorados de mediano tamaño; el animal tenía casi la misma altura de Sam y el sabio media poco más de dos metros lo que hacía que incluso el querubín tuviera que mirarlo alzando la cabeza. Cuando estuvieron cerca del sabio este se apartó de la res antes de que está comenzara a bramar por la visita de extraños a sus territorios. Los muchachos se alarmaron con la presencia de ambos seres. -No tienen porque tener miedo -les dijo el sabio como bienvenida, su voz era grave y solemne- no somos peligrosos como están pensando -los tres entendieron que su temor era evidente- sí, sé que también están temerosos por mí, les aseguro que no deben tenerlo, no soy un ser maligno aunque mi apariencia así lo aparente -Lili hizo un gesto de estar de acuerdo con lo que él decía haciendo que una sonrisa se formara en el rostro de Alcyon- creí que tardarían más en llegar. -Fue gracias a Hamal -declaró Sam tomando la palabra- su energía nos permitió movernos con mayor facilidad hasta aquí -el muchacho se acercó y le tendió la mano al gran sabio y esta le temblaba un poco- es un placer conocerlo gran Alcyon, sabio de la constelación del toro. -El placer es mío -reconoció el aludido estirando su mano para tomar la de Sam pero la frenó antes de poder hacerlo- ya veo a qué se debe tu temor -decía al mirar el brazo del muchacho y ver allí dibujada la marca de Virgo- déjame adivinar ¿Te dijeron que por nuestra afinidad terrestre tendríamos algún problema? -Así fue -respondió Sam retirando su mano al ver que no sería correspondido su saludo- ¿Es eso verdad o mentira? -Solo habrá una forma de resolver esa duda muchacho -respondió Alcyon cruzándose de brazos dejando ver algo que Sam en un primer momento no supo percibir. Hubo un tenso silencio que duró un par de minutos en los que el sabio pasó su mirada sobre cada uno de ellos para observar su reacción de negar el saludo a Sam y tomar ahora esa posición- vamos, tenemos cosas que hablar y es mejor hacerlos un poco más cómodos, síganme, tengo el lugar preciso para eso -les dio la espalda dirigiéndose a la casa que se veía inmensa desde el lugar donde estaban. Entraron todos cuatro al gran salón principal, los invitados pudieron percibir que aquella casa asemejaba un establo, habían pinturas de diferentes bovinos en las paredes; también al igual que en la mansión de Aries había cuadros de todos los sabios, en este caso cada retrato tenía un marco adornado con un objeto que representaba a cada signo, en el caso de Aries había un pequeño cordero, en el de Tauro un par de cuernos, para Géminis habían un par de alas, una de ángel y otra de demonio, para Cáncer había una lápida y un cangrejo; para Leo una corona; en el caso de Virgo había un libro, en el de Libra una balanza, en el de Escorpio un triángulo equilátero, en el de Sagitario un arco, para Capricornio una espada, para acuario una vasija y para piscis un pez. -¿Tú hiciste todas esas decoraciones? -preguntó Iris curiosa mientras todos se acomodaban en unos sillones grandísimos. -Así es -respondió Alcyon- todo lo que ves fue hecho con mis propias manos, los cuadros, los muebles, la casa en sí la construí yo mismo -los muchachos miraron todo con un asombro mayor al que tenían en un inicio; todo estaba construido con madera y rocas talladas a mano según lo indicó el sabio- muy bien, no están aquí porque quieran un curso de construcción o decoración de interiores -el semblante de Alcyon se endureció, seguía con los brazos cruzados, solo los soltó para abrir la puerta de resto, todo el tiempo los tuvo en esa posición- habla hija de Apolo -aquello tomó a todos por sorpresa, no se imaginaban que él pidiera que Lili hablara- Dime ¿Qué te trae a mi hogar? -Pues... -Lili miró a Sam buscando su ayuda, el chico la miró transmitiéndole calma para que dijera la verdad- al igual que Sam, he venido teniendo un cariño singular por la humanidad y en general por la tierra, por eso he decidido acompañarlo en esta misión en la cual intentamos salvar al mundo. -¿Intentan? -preguntó Alcyon- Imaginaba que era algo que se habían propuesto a lograr contra todo pronóstico, de ser así, no tendría que ser un simple intento, sino algo que harán como sea ¿O me equivoco? -No, no está equivocado -Lili seguía mirando a Sam. -No lo mires a él, estás hablando conmigo -le dijo Alcyon con voz fuerte- mírame a mí ¿Acaso me tienes miedo? Solo estamos hablando. -Lo siento -la chica intentó mirar al sabio, pero no era capaz de sostenerle la mirada por mucho rato- y como decía no se equivoca, fue una mala elección de palabras, sí estamos convencidos de que esto que haremos podremos llevarlo a cabo seguramente. -¿Por qué hablas por todos? Habla por ti misma -le refutaba el sabio- dime realmente cual es tu propósito para estar aquí, hasta donde sé, no es que seas una persona realmente empática y que actúes siempre por ayudar a los demás. Así que dime realmente lo que tienes en la mente, no me mientas, sabes perfectamente que puedo percibir las mentiras con facilidad. -Yo... -Lili estaba demasiado ensimismada, tenía la respuesta, pero no era capaz de expresarla, lo que decía él era verdad, realmente siempre fue amigable con las personas pues así podía compartir más con Sam ya que él sí lo era por naturaleza- si bien no soy la más simpática de todas y me cuesta demasiado compartir con las personas no podría vivir en un mundo donde no haya nadie más -iba bien, no era mentira lo que decía pero no era toda la verdad y Alcyon lo sabía- además, sé que si el mundo es destruido Sam morirá también -agachó la mirada, no se atrevía a decir nada más. Sam e Iris quedaron anonadados, sus rostros quedaron pálidos de miedo. -¿Hace cuánto sabías eso? -preguntó Alcyon a al chica, ella no dijo nada- Sé que tienes el don de la profecía y que sabes lo que puede pasar en un línea temporal a la vez ¿Cierto? -ella afirmó con la cabeza- ¿A cambiado esa línea temporal que tú conoces -no hubo respuesta- ¿Tienes miedo de perderlo y por eso haces todo esto? -movió la cabeza levemente afirmando- ¿Sabes lo qué te pasará a ti si se logra el cometido de lo que hacen en este momento? -en esta ocasión la respuesta fue una lágrima que cayó del rostro de Lili mientras apretaba con fuerza su mano en forma de puño. -Creo que con eso es suficiente -intervino Sam-No es necesario que la tortures de esa manera. -Dime Sam ¿La torturo yo o son sus pensamientos los que la torturan? -Alcyon tenía razón, él lo único que hacía era preguntarle sobre cosas que ella sabía y al no querer afrontarlas le dolía pensar en ellas- ¿Quieres saber porque estoy a favor de que la r**a humana desaparezca? -hablaba sin apartar la mirada de Lili pero le seguía hablando a Sam. -Claro que sí -respondió el querubín. -Por cosas como está -dijo señalando lo deshecha que estaba la muchacha- los humanos no afrontan su realidad, les da miedo la verdad y cuando se enfrentan a ella huyen o intentan evadirla a cualquier precio; son unos seres cobardes que prefieren vivir engañados con una falsa comodidad en vez de ver la realidad que, aunque dolorosa, les permite vivir en paz ¿Qué piensas al respecto? -No puedo argumentar en contra de eso -declaró Sam desanimado, no había forma de ganar esa discusión- es verdad cada una de tus palabras, el ser humano no gusta de la verdad. -Sam... -Irirs, que había estado callada todo ese rato tomó la palabra y miraba como Sam se derrumbaba- Lili... -la chica estaba a punto de romper en llanto, seguía con la mirada en el suelo; Iris apretó sus dos manos como puños y se puso en pie delante de todos, Sam estaba a su izquierda, Lili a su derecha y Alcyon de frente, en medio de ellos había una mesa, desde donde estaba la joven habló con determinación- No estoy de acuerdo con esto -todos voltearon a mirarla con asombro y Lili le dedicó una mirada que decía que se callara- no me guardaré nada, no voy a evitar la verdad. Sí, puede que los seres humanos no estén del lado de la verdad la mayoría del tiempo, pero algo que muchos de ellos aún tienen es esperanza -Sam dejó caer una lágrima- su mundo está lleno de mentiras, de falsas ilusiones, porque se sienten abandonados, se sienten solos y la única manera de lograr una pobre compañía es por medio de la mentira, se engañan incluso a sí mismos creyéndose otros. Sin embargo, por mi labor durante estos años he conocido personas que darían todo por vivir en un mundo honesto y la manera de crear ese mundo nunca será destruyéndolo, sí empezando de nuevo, pero nunca desde cero. Al terminar de hablar Alcyon se echó a reír satisfecho.
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