la hija del sol

1500 Palabras
La puerta de la biblioteca se abrió lentamente y una figura se asomó lentamente, Sam y Juan giraron a mirar asombrados, era Iris que se acercaba lentamente, como agotada, había logrado la armonía de su ser, pero su cuerpo mostraba los achaques del tiempo que le tomó acostumbrarse a estar así. Sam se acercó a ella haciendo que se apoyara en él. -¿Estás bien? -le preguntó el muchacho- ¿Dónde está Lili? -Sí, lo estoy -respondió ella pausadamente- y me gustaría decir lo mismo de Lili; está a punto de desmayarse, no lo ha logrado, parece que se niega a algo. -Me lo veía venir -declaró Sam, la conocía bien, sabía que constantemente estaba en guerra con ella misma, sobre todo en los últimos días, había cambiado demasiado con respecto a todo, su manera de pensar, sus acciones, sus sentimientos; no lograba tener claridad en cuestión al tema que la preocupaba pero sabía que la tendría muy difícil- Juan ¿Podemos hacer algo por ella? -No -respondió el guardián con sequedad- como les dije antes, ella es la única que puede hacer algo por sí misma, si hay algo que no acepta no hay nadie que la pueda ayudar, lo único que a lo mejor podrías intentar es hablarle a su inconsciente, la parte de ti que habita en ella, eso podría darte una vía de comunicación con ella, pero es peligroso. -¿Qué tan peligroso? -preguntó el muchacho. -Podrías caer al limbo si no lo logras -respondió Juan- la conexión con el inconsciente de otra persona es complicada, depende de múltiples factores, como primero la cantidad de espacio que ocupes en su vida, la energía que tu cuerpo gasta en hacer la conexión y la del otro cuerpo para recibirla, en este caso al tratarse de una conexión forzosa el peligro es mayor -todos se quedaron callados un instante- sé que aún así lo vas a intentar, no puedo detenerte ¿Cierto? -Sam no dijo nada, solo dejó a Iris a un lado y salió en busca de Lili; Juan salió detrás suyo- debo agregar que ni siquiera yo me atreví a esto una vez, tuve la bendición de Él y todo salió bien, pero debes saber que tu relación con él en este momento está muy delicada. -Eso lo sé Juan -Sam iba decidido como nunca antes lo había estado, se trataba de Lili, su mejor amiga, la mujer a la que amaría siempre sin importar lo que pasara, era todo lo que tenía en la tierra y por ella hacía todo lo que podía, para darle un mundo mejor para que pudiera vivir en paz- no me importa si Él está molesto conmigo y su bendición no me alcanzará en este momento pero no dejaré de intentarlo por eso. Padre -volvió a abrir sus labios dirigiéndose a Él- perdóname por lo que haya hecho y sé que tenemos una conversación pendiente, pero tampoco me has dado espacio para tenerla, permíteme ayudarla y cuando lleguemos al final de todo esto tendremos esa charla. -Sam, no abuses de la confianza que te ha dado -le dijo Juan un poco preocupado- sabes que es de manos ligeras para actuar. -No tienes de que preocuparte Juan, sé que Él me quiere a pesar de lo que he hecho y aunque no cumple muchos de nuestros caprichos, ambos sabemos que le encanta cuando hacemos hasta lo imposible por demostrar nuestro amor. Sam sonrió, Juan lo hizo junto a él. Estaban a uno pocos pasos de Lili y Sam dejó ver una cara de miedo; Lili estaba cubierta por una oscura aura, no era como el fuego que tenía en Leo, era completamente distinta, parecían sombras recorriendo su ser, el chico miró a al guardián de Virgo que estaba atónito a su lado. -Dime por favor que habías visto algo así antes -dijo el muchacho. -Lamento decepcionarte pero no. Nunca lo había visto -declaró el guardián de Virgo- pero sé que es -Sam lo miró esperando la respuesta- se trata de sus otras partes, ninguna se ha puesto de acuerdo con la armonía, cada una de esas sombras representa un momento de su vida desde su infancia hasta ahora, solo ocurre algo así cuando hay algo en cada una de ellas que no se reconoce en las demás. Me parece que Lili es una persona diferente en cada una de sus etapas. Eso dificulta mucho más lo que vas a intentar. -¿Por qué lo dices? -preguntó Sam. -Porque quizá en cada una de esas etapas también su cercanía contigo sea diferente, así que el riesgo se multiplica. -Solo hay una manera de comprobarlo. -Está bien, hazlo muchacho, concéntrate en ella y pídele permiso para entrar. Sam respiró profundamente, se sentó en el suelo, fijó su mirada en Lili y comenzó a extender el alcance de su aura, cuando estuvo cerca de ella sintió algo de rechazo así que comenzó un acercamiento más lento, la rodeó por completo, las sombras parecían querer salirse de aquel espacio, ninguna parecía reconocer esa energía de Sam, solo un par de ellas, la más pequeña junto con la más inquieta de las sombras parecían estar cómodas con la compañía de la energía del muchacho, fue ahí donde Sam vio su puerta de entrada al inconsciente de Lili, de a poco se fue acercando a esas sombras y su aura puedo ceñirse aun más al rededor de Lili, poco a poco Sam fue ingresando en el cuerpo de la chica, hasta que al final logró conectarse con ella. -Muy bien, aquí estoy Lili -dijo Sam, movía los labios pero su voz salía como un susurro, Lili lo escuchaba atentamente, Sam se encontraba frente a la chica y al mismo tiempo dentro suyo como en un cuarto con múltiples espejos, pero lo que ellos reflejaban no era el rostro de Sam sino a Lili en sus diferentes etapas de vida. -Sam -una Lili con voz chillona habló, parecía estar llorando- ayúdame por favor, tengo miedo. -Sam -otra Lili habló con una voz más autoritaria- no le hagas caso, ni se te ocurra ayudarme, yo puedo sola. Vete, no te necesito. -No le hagas caso Sam -una nueva Lili, un poco mayor que la primera añadió- sí te necesito, más de lo que me gustaría admitir, solo necesito espacio para mí. -Sam -una cuarta voz habló, esta estaba más agotada que las demás a la hora de hablar- Sam, por favor, nunc ate vayas de mi lado. -Sam -una última voz apareció, su tono era agresivo- más te vale que nadie ocupe mi lugar en ti porque nunca te lo perdonaré. -Sam, Sam, Sam -las voces llaman al muchacho una detrás de la otra y cada vez con más fuerza- ¡Sam! ¡Sam! ¡Sam! -¡Lili! -gritó él, ninguna de esas voces era realmente ella, aunque fueran parte de ella, la esencia de su amiga no estaba con esas voces- ¿Dónde estás? -un remolino se llevó todos los espejos y una tormenta de arena amenazó con cubrir todo el lugar, cuando se despojó unos segundo después Sam la pudo ver- ahí estás -una chica de cabello cobre, delgada, con ojos oscuros y piel clara, estaba sentada en el piso abrazándose las piernas parecía estar llorando- ven aquí Lili, no tengas miedo, soy yo, Sam- la chica sentía miedo, pero poco a poco se fue acercando a él. Mientras tanto en el exterior las sombras parecían aplacar su movimiento y regresar nuevamente al interior de Lili. -Lo estás haciendo bien muchacho, no sé como pero lo estás logrando -Juan sonreía complacido- al parecer tienes mucho más de su apoyo de lo que creemos. -Sam ¿De verdad eres tú? -la voz de Lili sonaba quebrada, Sam abrió sus brazos y con la cabeza afirmó, ella se acercó a él arrojándose para abrazarlo y rompió en llanto- perdón, perdón, perdón -era lo único que salía de su boca, en el exterior las sombras se habían sometido al dominio que el cuerpo de la chica imponía sobre ellas- te prometo que no volverá a pasar, todo volverá a la normalidad, lo prometo, todo estará bien. -No lo entiendo ¿De qué estás hablando? -Sam consolaba a la chica con cariño y secaba sus lagrimas- no hay nada que perdonar, todo está bien. Te amo Lili. Al momento de escuchar esas palabras Lili estalló de luz, todo su ser irradiaba una luz muy potente que eclipsaba le luminosidad de la estrella de Virgo, Sam perdió el vinculo con Lili y ella parecía seguir irradiando cada vez más luz. Sam se levantó del suelo, miró a Juan y ambos parecían triunfantes, aún así en Sam había una pequeña preocupación. Lili seguía iluminada, sus ojos se volvieron azules, todo el brillo se condensó en ella reduciendo el resplandor. -Damas y caballeros -comenzó a decir Juan- contemplen a la hija del sol.
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