Capítulo 70

1688 Palabras
De  pie en el podio del Salón de Comunicados  de la Casa Blanca, Zach Herney  sintió  el calor  de los focos  de las cámaras  y supo entonces  que el mundo  entero estaba  pendiente  de él. El bombardeo selectivo llevado a cabo por la Oficina de la Prensa  de la Casa Blanca había creado un contagio  de rumores  entre los medios  de comunicación. Los  que no se habían enterado  de la aparición  del Presidente  por televisión, la radio  o las noticias, sin  duda  lo habían hecho  por  boca  sus de vecinos, colegas  del trabajo o la familia. A las 20:00 horas, todo aquél  que no  viviera encerrado en una  cueva  especulaba sobre  el asuntó  de la intervención  del Presidente. En  los bares  y en todos  los salones  del globo, millones  de personas  se inclinaban hacia el televisor, presas de la mayor expectación. Era  en momentos  como ése, es decir, momentos  en los  que se enfrentaba al mundo, cuando Zach Herney  sentía todo el peso  de su misión. Todos los que  decían  que el poder  no era  adictivo  en realidad  no lo  habían experimentado nunca. Sin embargo, en el momento en que dio comienzo  a su intervención, Herney tuvo  la sensación  de que faltaba algo. Como  no era  un  hombre  propenso al miedo  escénico,  el tintineo  de aprensión que ahora le tensaba las entrañas le sobresaltó.  >,  se dijo. Sin embargo, sabía que había algo más.  Por instinto. Algo  que había  visto. Había  sido algo  tan insignificante, y aún así... Se dijo  que debía olvidarlo. No era nada. Pero  ahí  seguía. >. Momentos antes, mientras  se preparaba para subir  al estrado, había visto  a Marjorie Tench  en el  vestibulo  amarillo  hablando  por un inalámbrico.  Aquello  ya resultaba  raro de por sí,  pero aún  le  pareció más extraño  lo de  la operadora  de la Casa Blanca   que estaba  de pie  a su lado. No había  podido  oír  la conversación  telefónica  de Tench, pero sí  percibir  el tono contenciosos de la misma. Tench  discutía  con una  vehemencia  y una  rabia que el  Presidente  sólo había  visto en contadas  ocasiones,  incluso en ella, Se  detuvo  un instante  y captó  la mirada  de su  asesora  con expresión  inquisitiva.  Tench  le hizo  una señal  tranquilizadora,  levantando  el pulgar  Herney  nunca  la había  visto levantandole  el pulgar a nadie. Esa  fue la  última  imagen  que el Presidente  llevó  en su  mente  mientras le guiaban  hast el escenario. En Ellesmere Island,  sobre  la  alfombra  azul  del área  de prensa del habisferio, el director  Lawrence  Ekstrom  estaba  sentado  en el  centro  y funciones  de la NASA. En  el gran monitor  que tenía  delante,  la declaración  de apertura  del Presidente  estaba  siendo  emitida  en  directo.  El  resto  el equipo  se había  congregado  alrededor de otros  monitores,  hirviendo  de excitación  en cuanto  vieron  a su  comandante  en jefe  dando comienzo  a su rueda  de en presa. -Buenas noches- decía  Herney, que  sonaba  extrañamente  rígido -. Amis compatriotas y a nuestros amigos de todo el mundo... Ekstrom echo una mirada a la pormenor masa chamuscada de roca expuesta prominemtemente ante el. Su ojos se desplazaron hacía un monitor  próximo, donde pudo verse, flanqueado por su personal más austero y sobre un fondo formado por una inmensa bandera norteamericana y el logo de la NASA. La espectacular y iluminación daba al decorado el aspecto de un cuadro, como los doce apóstoles durante  la última cena. Zach Herney había convertido todo el asunto en un espetaculo político. > . Aun así Ekstrom seguía sintiendoce como un evangelista, vendiendo a Dios a las masas. En cuestión de cinco minutos, el Presidente presentaría a Ekstrom y a su equipo de la NASA. Entonces, estableciendo una espectacular conexión vía satélite desde el extremo superior del mundo, la NASA se uniría al Presidente para compartir esta noticia con el resto del planeta. Tras un breve recuento de como se había efectuado el descubrimiento, de lo que significaba para la ciencia espacial y cierto enjabonamiento  mutuo la NASA y el Presidente daría paso al celebre Michael  Tolland, cuyo  documental duraría poco menos de quince minutos,. Después, y con el entusiasmos y la credibilidad de la audiencia en su punto culminante, Ekstrom y el Presidente se darían  las buenas noches prometiendo más informacion en los días siguientes mediante infinitas ruedas de Prensa de la NASA.  Mientras Ekstrom estaba ahí sentado, a la espera que le dieran paso, sintió una cavernosa vergüenza   adueñándose  de el. Sabía de antemano que la iba a sentirla.     La había estado  esperando. Había dicho mentiras...y  había ratificado falsas verdades. Sin embargo, en cierto modo, las mentiras parecían ahora inconsecuencias. Ekstrom soportaba un peso mayor en su mente. Entre  el caos en e que se había  visto sumida la sala de producción  de la ABC, Gabrielle Ashe  estab de pie, codo a codo con docenas de desconocidos cuyos cuellos se inclinaban hacía la fila de monitores  suspendidos del techo. Cuando llego el momento, un susurro cayo sobre la sala. Gabrielle cero los ojos, rezando para que al abrirlos no se encontrara mirando imágenes de su propio cuerpo desnudo . En el estudio del senador, el aire estaba preñado de excitación. Todos los visitantes se habian puesto de pie y tenían los ojos pegados a la pantalla gigante del televisor. Zach Herney se habia presentado ante el mundo y, por increíble que pareciera, su saludo habia resultado extraño. Parecía momentáneamente inseguro. >, pensó Sexton. >. -Mírenlo -susurro alguien -. Seguro que son malas noticias. > se pregunto Sexton. Herney miro directamente a la cámara y soltó un profundo suspiro. -Amigos, llevo muchos días dándole vueltas a la mejor manera de hacer este comunicado... >, le animo Sexton por lo bajo. >.  Herney hablo durante un instante sobre lo desafortunado que era la NASA hubiera adquirido tanta importancia en esas elecciones y como. debido a ello, sentía que tenia que ofrecer disculpas antes de su inminente comunicado. -Habría preferido cualquier otro momento de la historia para anunciar esto -dijo-. La carga política que se respira en el aire tiende a sembrar de dudas a los soñadores. Sin embargo, y como Presidente vuestro, no me queda otra opción que la de compartir con vosotros lo que he sabido recientemente - añadió con una sonrisa -. Al parecer, la magia del cosmos es algo que nada tiene que ver con el horario humano...ni siquiera con el de un Presidente. Todos los reunidos en el estudio de Sexton parecieron sorprendidos al unisono. > -Hace dos semanas -dijo Herney-, el Escaner de Densidad Orbital Polar paso sobre la Plataforma de Hielo Milne, situada en Ellesmere Island, una remota masa de tierra ubicada sobre el paralelo ochenta y dos en el Océano Ártico. Sexton y los demás intercambiaron miradas confusas. -El Satélite de la NASA -continuo Herney- detecto una gran roca de alta densidad enterrada a sesenta metros de profundidad bajo el hielo -. Una vez encontrado el ritmo de su discurso, Herney sonrió por primera vez-. Al recibir los datos, la NASA sospecho inmediatamente que el EDOP habia hallado un meteorito. -¿Un meteorito? - balbuceo Sexton, poniéndose en pie -. ¿Y esa es la noticia? -La NASA envió a un equipo a la plataforma de hielo para tomar muestras del meteorito. Fue entonces cuando la NASA hizo...-se detuvo-. Francamente, la NASA se ha hecho el descubrimiento científico del siglo. Sexton dio un incrédulo paso hacia el televisor. > Sus invitados se removieron, incómodos. -Damas y caballeros - anuncio Herney-, hace unas horas la NASA ha extraído del hielo Ártico un meteorito de ocho toneladas de peso que contiene...-el Presidente volvió a guardar silencio, dado así tiempo al mundo entero para que se inclinara hacia delante frente a sus televisiones -. Fósiles de una forma de vida. Docenas de ellos. Una prueba indiscutible de vida extraterrestre. En ese preciso instante, una brillante imagen se ilumino en la pantalla colocada detrás del Presidente; un fósil perfectamente delineado de una criatura semejante a un insecto incrustado en una roca abrasada. En el estudio de Sexton, seis empresarios se levantaron de un salto, con los ojos abiertos como platos de puro horror. Sexton se quedo helado donde estaba. -Amigos -dijo el Presidente-, el fósil que tengo a mi espalda tiene ciento noventa millones de años. Ha sido descubierto en el fragmento de un meteorito llamado Jungersol Falle, que impacto en el Océano Ártico hace tres siglos. El EDOP, el fantástico satélite nuevo de la NASA, ha descubierto este fragmento del meteorito enterrado en una plataforma de hielo. La NASA y su administración han sido extremadamente cautos durante las dos ultimas semanas a fin de confirmar todos y cada uno de los aspectos de este trascendental descubrimiento antes de hacerlo publico. Durante la próxima semana media hora, oirán el testimonio de numerosos científicos civiles y de la NASA, y verán así mismo un breve documental preparado por un rostro sin duda familiar que me constan reconocerán. No obstante, antes de continuar debo dar la bienvenida, en directo y vía satélite desde lo alto del Circulo Polar Ártico, al hombre cuyo liderazgo, visión y duro trabajo han hecho posible este momento histórico. Es para mi un gran honor presentarles al director de la NASA, Lawrence Ekstrom. Herney se giro hacia la pantalla. La imagen del meteorito se disolvio teatralmente hasta transformarse en un regio panel formado por los científicos de la NASA sentados a una larga mesa y flanqueados por la figura dominante de Lawrence Ekstrom. -Gracias, señor Presidente.- Ekstrom se mostraba orgulloso y severo y cuando se puso en pie y miro directamente la cámara-. Para mi es gran orgullo compartir esto con todos ustedes...el gran momento de la NASA. Ekstrom hablo apasionadamente sobre la NASA y sobre el hallazgo. Con una gran fanfarria de patriotismo y triunfo, paso a introducir impecablemente un documental presentado por el celebre científico civil, Michael Tolland. Sin dejar de mirar la pantalla, el senador Sexton cayo de rodillas delante de televisor, llevándose las manos a su mata de pelo plateado. >
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