Capítulo 69

1683 Palabras
La centralita telefónica de la Casa Blanca estaba ubicada en la planta inferior del Ala Este. Aunque siempre habian tres operadoras trabajando allí, en ese momento, solo quedaban dos sentadas ante los controles, ya que la tercera corría a toda velocidad hacia la sala de Comunicados. Llevaba un inalambrico en la mano. Habia intentado pasar la llamada al Despacho Oval, pero el Presidente ya iba de camino a la rueda de prensa. Habia intentado contactar con los ayudantes del Presidente llamándoles al móvil de todos los que estaban dentro y alrededor de la Sala de Comunicados se apagaban para no interrumpir el acto. Correr con un inalambrico a la búsqueda del Presidente en un momento como aquel parecía un tanto cuestionable y sin embargo, cuando el enlace de la ONR con la Casa Blanca habia llamado diciendo que disponía de informacion urgente que el Presidente debía recibir antes de aparecer en directo, a la operadora no le cupo la menor duda de que tenia que correr. Ahora la cuestión era saber si llegaría a tiempo. En una pequeña enfermería de Charlotte, Rachel Sexton se pego el auricular del teléfono a la oreja y espero para hablar con el Presidente. Tolland y Corky estaban sentados junto a ella, todavia abatidos. Corky tenia cinco puntos y una profunda herida en la mejilla. A los tres le habian ayudado ponerse ropa interior térmica Thinsulate, pesados uniformes de vuelo de la armada, calcetines de lana de talla muy superior a las suyas y botas. Con una taza de café caliente y pasado en la mano, Rachel estaba casi empezando a sentirse humana de nuevo. -¿Que pasa? -la apremio Tolland -. ¡Ya son las siete y cincuenta y seis! Rachel no podía imaginar lo que ocurría. Habia conseguido hablar con una de las operadoras de la Casa Blanca, le habia explicado quien era y que estaban ante una emergencia. La operadora apareció hacerse cargo de la situación, puso en espera a Rachel, y supuestamente en ese momento estaba intentando por todos los medios pasarle al Presidente. >, pensó Rachel.  > Cerro los ojos e intento ordenar las ideas. El día habia sido un infierno. >, se dijo sabiendo que era terriblemente afortunada por estar en algún sitio. Según el capitán del submarino, el Charlotte estaba en una patrulla rutinaria en el mar de Bering hacia dos días y habia registrado sonidos submarinos anómalos procedente de la plataforma de Hielo Milne: perforaciones, ruidos de reactores, un gran numero de tráficos radiofónico encriptados. Las ordenes eran dirigirse hacia allí, guardar silencio y escuchar. Hacia mas o menos una hora que habian oído una explosión en la plataforma de hielo y se habian acercado para ver que habia ocurrido. Fue entonces cuando oyeron el SOS de Rachel. -¡Faltan tres minutos! -exclamo Tolland, que ahora sonaba ansioso sin perder de vista el reloj. Definitivamente, Rachel se estaba poniendo nerviosa. ¿Por que tardaba tanto? ¿Por que el Presidente no habia respondido a su llamada? Si Zach Herney hacia públicos los datos tal y como habian llegado a él... Rachel aparto esa posibilidad de su mente y sacudió el auricular. > Cuando la operadora de la Casa Blanca se precipito hacia la entrada trasera del salon de Comunicados, se encontró con una multitud arracimada de miembros del equipo presidencial. Todos los presentes hablaban entusiasmados, concentrados en los preparativos de ultima hora. Vio al Presidente a diez metros de ella, esperando en la entrada. El equipo de estilistas seguía maquillandole. -¡Dejen paso! -dijo la operadora, intentando avanzar entre la multitud -. ¡Llamada para el Presidente! disculpen. ¡Dejen paso! -¡Salimos en dos minutos! -grito un coordinador de los medios de comunicación. Con el teléfono en la mano, la operadora se abrió paso hacia el Presidente.   -¡Llamada para el Presidente! -jadeo -. ¡Dejen paso! Una importante barricada le corto el paso. Marjorie Tench. Al rostro alargado de la asesora principal del Presidente asomo una mueca de desaprobación. -¿Que ocurre? -¡Una emergencia! -exclamo la operadora, que se habia quedado sin aliento-...llamada para el Presidente. Tench parecía incrédula. -¡Ahora no. Ni hablar! -Es Rachel Sexton. Dice que es urgente. El gesto burlón que oscureció el rostro de Tench parecía mas una mueca de confusión que de ira. Tench miro el inalambrico. -Es una linea externa. No esta protegida. -No, señora, aunque todos modos la llamada entrante también lo esta. Llamada desde radiofono. Necesita hablar con el Presidente ahora mismo. -¡Salimos en noventa segundos! Los fríos ojos de Tench se clavaron en la operadora y tendió una mano parecida a una araña. -Deme el teléfono. La operadora sintió que el corazón le latía con fuerza en el pecho. -La señorita Sexton quiere hablar directamente con el Presidente. Me ha dicho que habia que postergar la rueda de prensa hasta hablar con él. Yo le he asegurado que ... Tench dio un paso hacia la operadora y su voz sonó como un susurro furioso. -Deje que le diga como funciona esto. Usted no recibe ordenes de la hija del adversario del Presidente. Las recibe de mi. Le aseguro que esto es lo mas cerca que usted va a estar del Presidente hasta que yo descubra que demonios esta ocurriendo. La operadora miro hacia donde estaba el Presidente, que en ese momento se hallaba rodeado de técnicos de micrófonos, estilistas y varios miembros de su equipo que daban con él los últimos toques a su discurso. -!Sesenta segundos! -grito el realizador. A bordo del Charlotte Rachel Sexton caminaba de un lado a otro enloquecida en el reducido espacio de la enfermería cuando por fin oyó un clic en la linea telefónica. -¿Hola? -Dijo una voz rasposa. -¿Presidente Herney? -pregunto Rachel. -Marjorie Tench -corrigió la voz-. Soy la asesora principal del Presidente. Sea quien sea, debo advertirle que las llamadas en broma a la Casa Blanca suponen una violación de... -¡Por el amor de Dios! ¡Esto no es ninguna broma! Soy Rachel Sexton. Soy su enlace con la ONR y ... -Soy perfectamente consciente de quien es Rachel Sexton, señora. Y dudo de que sea usted. Ha llamado a la Casa Blanca desde una linea telefónica desprotegida para decirme que debo interrumpir una importante aparición del Presidente en los medios de comunicación. Un modus operan di muy poco propio de alguien con... -Escuche- rabio Rachel -. Hace un par de horas he enviado un resumen sobre un meteorito dirigido a todo su equipo, Usted estaba sentada en primera fila. ¡Han visto mi resumen en un televisor colocado sobre el escritorio del Presidente! ¿Alguna pregunta? Tench guardo silencio durante un instante. -Señorita Sexton. ¿Que significa todo esto? -¡Significa que tiene  usted que detener al Presidente! ¡Los datos que tiene en sus manos a cerca del meteorito son completamente erróneos! Acabamos de descubrir que el meteorito fue insertado desde abajo de la plataforma del hielo. ¡ No se por quien, y tampoco se por que! ¡ Pero aquí arriba las cosas no son lo que parecen! El Presidente esta a punto de dar a conocer unos datos equivocados, y yo le aconseje encarecidamente... -¡Espere un maldito minuto! -dijo Tench, bajando la voz -. ¿Se da usted cuenta de lo que usted esta diciendo? -¡ SÍ! Sospechoso que el director de la NASA ha orquestado fraude a gran a escala y el Presidente Herney esta a punto de ser pillado en medio. Deben posponer la rueda de prensa al menos diez minutos para que pueda explicarle lo que ha ocurrido aquí arriba! ¡Han intentando matarme, por el amor de Dios! La voz de Tench sonó fría como el hielo. -Señorita Sexton, deje que le de un consejo. Si se estaba arrepintiendo de ayudar a la Casa Blanca en esta campaña, tendría que haberlo pensado mucho antes de ratificar personalmente los datos del meteorito para el Presidente. -¿Que? > -Su comportamiento me parece repugnante. Utilizar una linea abierta es una burda maniobra. ¿Decir que los datos del meteorito han sido falsificados? ¿Que clase de oficial de inteligencia utiliza un radiofono para llamar  a la Casa Blanca y hablar sobre informacion secreta? No hay duda de que espera usted que alguien intercepte el mensaje. -¡Norah Mangor a sido asesinada a causa de este asunto! El doctor Ming también esta muerto. Tiene usted que avisar... -¡Basta! No se a que esta jugando, pero deje que le recuerde, a usted y a todos a aquellos que hayan interceptado esta llamada, que la Casa Blanca esta en posición de declaración grabadas en vídeos de los mejores científicos de la NASA, varios científicos civiles de renombre, y de usted señorita Sexton, y que todos ellos han ratificado la autenticidad de los datos del meteorito. No puedo ni imaginar por que de repente cambia usted su historia. Sea cual sea la razón que le ha llevado a hacerlo, considérese a partir de este momento liberada de su puesto en la Casa Blanca, y si intenta desprestigiar este descubrimiento con mas alegaciones absurdas de fraude le aseguro que la Casa Blanca y la NASA la denunciaran por difamación con tal rapidez que ni siquiera tendrá tiempo de hacer la maleta antes de ir a la cárcel. Rachel abrió la boca para hablar, pero no fue capaz de pronunciar una sola palabra. -Zach Herney ha sido generoso con usted -replico Tench -, y, francamente, esto huele a una maniobra publicitaria varada propia del senador Sexton. Olvídese de ella ahora mismo o presentaremos cargos contra usted. Se lo juro. La linea se corto. Rachel seguía con la boca abierta cuando el capitán llamo a la puerta. -¿Señorita Sexton? - dijo el capitán asomando la cabeza -. Estamos recibiendo una débil señal de la radio nacional del Canadá. El Presidente acababa de empezar su rueda de prensa.
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