MARGOT Despierta perdida. Por un momento no sabe dónde está. No parece ser su habitación. Observa hacia la ventana. El mar se ve a lo lejos. Por fin lo entiende, está en la mansión de Ryan. Él le ha dado su propia habitación. Cree recordar que le dijo: “No vamos a dormir juntos esta noche, no me voy a aprovechar de ti”. En realidad, se lo agradece, no cree que hubiera sido lo correcto. Quita las sábanas y ve que está solo en ropa interior. No le sorprende casi nada. Ya decía yo que era demasiado bueno para ser verdad. Ryan seguramente la desvistió anoche. Se imagina lo que debieron haber disfrutado sus ojos. Su ropa está en el suelo por toda la habitación. La recoge y se la pone mientras observa a detalle todo. El lugar es amplio y luminoso, con paredes de un blanco impoluto que re

