- A tu madre yo la crié como si fuera mi propia hija, la casé con mi hijo... Y tú... Tú. Por fin eres el único ser en éste mundo que tiene nuestra sangre. Aunque que sea sólo de ésta manera, por fin algo de mí está coexistiendo con ella. Miranda sintió cierto alivio al saber que su bebé había crecido bien y relativamente a salvo, pero no tuvo mucho tiempo de procesamiento debido a que, Manuel con ternura y sus manos temblorosas acaricio delicadamente el contorno de su rostro. - Eres nuestra niña. Cada vello de su piel se erizó y un incómodo pánico la envolvió. "Está loco" Ella tragó e iba a retirar su rostro cuando volvió a sentir un fuerte apretón en su mentón. - Eres lo único que me queda de ella. Cualquiera puede irse. Menos tú. Hasta el día que yo muera, tú, estarás conmig

