Entro a la casa de mis padres metiendo mi maleta también y para mi suerte en ese preciso momento mi madre llegó a la sala. —Hola, hija, buenos días, ¿por qué no dijiste que llegarías hoy? Le hubiera dicho a tu padre que fuera por ti —me saluda mi madre a la vez que me examina. —Hola, mamá, no quería molestarlo, él tiene mucho trabajo. —Tienes razón, pero porque llegaste tan pronto pensé que llegarías hasta la semana que entra —continúa interrogándome. —Quería regresar antes para ponerme al corriente con todo —miento y veo cómo mi madre me examina—. Bueno, mamá, me iré a descansar, el vuelo estuvo muy pesado. Le doy un beso en la mejilla y estoy por irme con mis cosas. —Espera —me detiene—. Te veo diferente, hay algo nuevo en ti. La veo con atención esperando no ser descubierta y es

