La luz de la luna alumbraba vagamente la ciudad y parte de mi rostro, concretamente mi cabeza, donde se estaban acumulando mis ideas y preocupaciones. Me sentía estúpida y avergonzada, y por ello no pude dormir en toda la noche. Aguardaba apoyada en la pared mirando por una enorme ventana, la cual mostraba unas increíbles vistas donde se podía ver toda la ciudad. Estábamos refugiados en la habitación de un hotel, no era gran cosa, pero sus vistas eran increíbles. Tyler descansaba en el sofá, mientras Danic ocupaba la mitad de la cama. La otra mitad me pertenecía, sin embargo, no lograba quedarme dormida. La imagen de Harry mirándome con preocupación, pero sin apartar su compostura seria e inhuman, me aterrorizaba los pensamientos. —Lia, deberías dormir —señaló Danic sin ni tan siquiera a

