Mientras tanto, en su estudio, Armin navegaba entre páginas olvidadas y archivos digitales polvorientos. Lo había intentado todo: foros, hemerotecas, registros públicos. Hasta que lo encontró. “Maroon Zaragoza – Reformatorio Juvenil, Octubre de 2009.” El artículo era breve, pero suficiente. Una noche. Un hombre herido. Una adolescente detenida. Sintió que el aire le pesaba. La amaba. Pero ya no podía seguir ignorando lo que ardía bajo la superficie. Tenía que preguntarle. Tenía que saberlo todo. En la otra habitación, el celular de Maroon volvió a vibrar. Ambos sostenían su propio silencio. Y en ese instante… la tormenta ya estaba dentro de casa. Armin estaba en la sala, sentado, con el teléfono en una mano y un viejo artículo en la pantalla. La imagen era borrosa, pero los ojos

