CAPITULO 103

1261 Palabras

El sol comenzaba a caer sobre Múnich. Las luces de la ciudad se encendían como si el mundo intentara distraerse, como si nada hubiera pasado. Pero dentro del penthouse, todo estaba en silencio. Maroon se quedó sentada en el sofá, el celular apagado en la mesa, el rostro oculto entre las manos. Sentía la garganta seca, el cuerpo tenso, como si después de soltarlo todo… ya no supiera cómo seguir. Armin se acercó. No dijo nada. Solo se sentó a su lado y le rozó la rodilla con los dedos. —Mírame —susurró. Ella alzó el rostro. Ojos rojos. Pero firmes. —No tienes que hablar —dijo él—. Solo… quédate. Ella se movió, lentamente, hasta él. Apoyó la cabeza en su pecho. Armin le acarició el cabello con una ternura que parecía sagrada. No era lástima. No era alivio. Era aceptación. Se queda

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