—No quiero strippers —dijo Armin mientras se abrochaba la camisa negra frente al espejo. —Demasiado tarde —respondió Emil desde el otro lado del vestidor—. La noche ya tiene nombre: “Adiós al control, bienvenido el caos”. —¿Esto es una fiesta o un ritual de invocación satánica? —murmuró Armin al ver la invitación digital que decía: “Operación Motor Fuera — Despedida de Soltero de A.V.S. | Código de vestimenta: n***o, cuero o sin dignidad.” El lugar: un club privado de Berlín, reservado en su totalidad. Luces tenues, barra infinita, pista de baile que parecía un templo industrial. Un DJ vestido de sacerdote. Y un letrero gigante de neón que decía: “UNO MÁS Y TE CASAS” —Esto parece una película que termina en arrestos —dijo Armin entrando al lugar. —Perfecto. Así sabrás lo que es e

