CAPITULO 118

1159 Palabras

El sol entró por los ventanales del castillo Ingridstein como una maldita bofetada. Greta despertó abrazada a una bolsa de confeti. Ingrid tenía un mariachi dormido en el sofá de su suite. Y Maroon… Maroon estaba viva. —¿Estoy en el infierno o esto es una cruda emocional con efectos especiales? —preguntó, cubriéndose los ojos con una mano. —Ambas, princesa. ¡Levanta el culo, que hoy te casas! —gritó Greta desde el baño, con una mascarilla verde y una taza de café gigante. Maroon se incorporó, descalza, en camisón y con la voz ronca. —No puedo creer que me voy a casar con ese cabrón. —Pues cree. Y ponte guapa porque tu cara parece haber dormido en tequila —dijo Ingrid, entrando con una bata de seda roja y una copa de espumoso… a las 9:00 a.m. En otra ala del castillo... —¡No puede

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