Noveno Mes: Señores, ¡Tenemos Contracciones! 04:16 a.m. – Casa Stein – Habitación principal La casa dormía. La ciudad también. Incluso Max el gato estaba enrollado como un pan sobre el sillón. Y entonces… –Aghhh... ¡Aaahh! Maroon se sentó de golpe, las manos en la panza, sudor en la frente. —¡NO... MIERDA... ESTO NO ES GAS! En la otra orilla de la cama… Armin. Boca abierta. Roncando bajito. Con un calcetín perdido y la camiseta subida hasta el pecho. —¡ARMIN! —¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! ¿Quién se murió? ¿Ganamos algo? ¿El gato me robó otra vez?! —¡CONTRACCIONES, ESTÚPIDO! Armin se levantó de golpe. Se enredó en la sábana. Pisó su propio tenis. Tropezó con la lámpara. Se estrelló contra el closet. —¡LOS NIÑOS! ¡LOS NIÑOS VIENEN! ¡AGARREN LAS TOALLAS! ¡¡LLAMEN A UN CHAMÁN!! —¡¡NO ES

