Castillo Ingridstein – Jardines traseros, decorados como si llegaran dos reyes recién nacidos El cielo estaba despejado. Las fuentes encendidas. Las bugambilias caían en cascada desde los balcones del ala norte del castillo. Y justo en el centro del jardín, bajo una pérgola con telas blancas… Maroon y Armin llegaron con sus gemelos. Kai dormía como un campeón sobre el pecho de Armin. Emilie tenía el ceño fruncido como si ya sospechara que estaba rodeada de gente excesivamente blanca y formal. —Guten Morgen a todos —saludó Armin—. Gracias por venir a conocer a nuestros milagros personales… también conocidos como “el motivo por el cual no hemos dormido desde hace dos semanas.” —¡Y no hemos matado a nadie todavía! —agregó Maroon con una sonrisa criminal. La familia entera —tíos con nom

