Por suerte no habían venido más, la recuperación del hombre iba bastante bien, al menos ya no era violento, huraño sí, pero no había intentado lastimarlos de nuevo.
Había intentando poner tierra de por medio, intentaba tratarlo como a todos los demás, pero Kaled se la ponía difícil, no sabía con que razón lo hacía, si era consciente o inconsciente su actuar, sólo sabía que cada que hacía o le decía algo, su tonto corazón saltaba, cualquier roce por muy inocente que fuera, se sentía a gran escala.
- Tienes una carta –dice ella extendiendo el sobre, lo toma y la abre, frunce el ceño, había algunas cosas que no estaban bien–, parece que no son buenas noticias –dice un poco más suave, no quería ser hostil.
- Algunos mercaderes están molestos, ha incrementado la cantidad de robos –frota su rostro, sabía que había antepuesto sus caprichos a las necesidades de su pueblo, eso se lo debía a Scarlett, pensarla ya no le generaba el mismo dolor.
- Debes volver y arreglarlo, creo que has sanado de manera satisfactoria –dice suave, decir aquello había dolido, pero tenía que mostrarse en calma, no quería hacer una escena y mucho menos, ponerse en ridículo.
- Lo sé –miraba la carta con resignación, escucha pasos apresurados, quizás era un paciente como el anterior, para su sorpresa, ve entrar a Caleb con Elek siguiéndole los pasos.
- Siento la intromisión, pero es necesario que venga mi señor, todo esta fuera de control –dice nervioso, él no solía ponerse en ese estado, asiento comprendiendo la magnitud del problema.
- Gracias Sky, espero verte pronto –me regala una leve sonrisa y asiente, aprieto los puños a mis costados, ella desvía la mirada cuando la veo, suspiro resignado antes de salir de ahí.
Aquello me había descolocado, sabía que este día llegaría, sin embargo, no creí que doliera tanto, dolía saber que no estaría más cada mañana, dolía saber que se había enamorado de un imposible, dolía pensar en que si volvía, sería por su señora, dolía verlo alejarse, la mirada en su rostro antes de marcharse, como si anhelara que ella lo detuviera, pero no debía confundirse, él se sentía cómodo y feliz aquí, nada más. Ahora volvería al mundo del que nunca debió salir, y ella volvería a sus labores, ahora debía deshacerse de esas falsas ilusiones que se había creado, era momento de volver a la realidad, esa dónde ella veía ir y venir a muchos que necesitaban una segunda oportunidad, esa en la que les brindaba lo principal y no permitía más contacto que ese, ahí es dónde ella había fallado, hizo distinción entre él y los demás, y ahora, tenía el corazón roto, era lo único que se había ganado.
Se retiró a su habitación, lloraría un poco, se lavaría la cara y continuaría realizando sus ungüentos y remedios, quizás entrenar un poco y esperar de manera paciente que su corazón se recuperara de aquello, sólo esperaba que fuera pronto.